Powered By Blogger
Showing posts with label Universidad. Show all posts
Showing posts with label Universidad. Show all posts

Tuesday, July 12, 2016

El lío de las becas y algo más






A pesar de toda la prensa que ha recibido el asunto de las becas presidenciales en la UPR, no creo que sea ni lo peor ni lo más vergonzoso que haya ocurrido en la UPR en los últimos años. Por supuesto, que no debe haber preferencias a la hora de adjudicar privilegios, pero, así se ha trabajado y se trabaja en el gobierno (y la UPR no es exenta) y no por eso se corre a despedir a nadie y menos, como en este caso, a toda la cúpula de la Universidad sin que se le diera una segunda oportunidad a los acusados. En la UPR han pasado cosas peores, cosas criminales, y en la gran mayoría de los casos los que cometen los atropellos siguen en sus puestos tranquilitos hasta que cambia el color en el poder. Veamos.  ¿En que quedó el escándalo con Plaza Universitaria? Hasta donde sé nadie fue acusado y el despilfarro fue mayor. ¿En qué quedó lo del Programa de Educación a Distancia en Arroyo? Aquí se invirtió mucho tiempo, esfuerzo y dinero para que al fin y a la postre quedara en nada.  ¿Dónde fue a parar todo ese trabajo (proyectos preciosos y valiosos) y todo aquel equipo? ¿Qué pasó con CRECE? Hubo algún revuelo en la prensa por dos minutos y después se enterró todo el asunto. Y así por el estilo. Se cubre en la prensa mientras suene a "sound bite"que atrae al público lector y después, nada. Por no hablar de todas las cosas que se sabe ocurren y se discuten sólo en los pasillos.

No defiendo al Presidente Walker, no lo conozco, ni le guardo lealtad. El caso de las becas les quedó feo. Mira que revivir ese muerto para enterrarlo nuevamente sin pena ni gloria, porque ahora sí que va estar difícil otorgar una beca de esas. Sin embargo, me pregunto si ¿realmente merecía Walker que se le despidiera sin más miramientos? Trabajé en la Universidad por más de treinta años. He visto el ir y venir de presidentes y decanos, y hasta donde recuerde los despidos han estado siempre matizados por intereses políticos. ¿Qué habrá detrás de esta movida tan fulminante a pocos meses de las elecciones generales? Algo no huele bien. 

Y que conste que me parece bien que las facultades se hayan dejado sentir en este asunto. Con la escasez de plazas y lo difícil que se lo hacen a los departamentos para reclutar personal...Son demasiadas las veces que se ignoran las recomendaciones de la facultad para favorecer el favorito de algún gobernante de turno. Recuerden el caso Roselló, sí, como en Ricky Roselló. Nadie lo recomendó, pero a Ciencias Médicas fue a parar... Por eso es que me está sospechosa esta limpieza tan aplastante...


Update de :8/3/2016
Esta columna acaba de ser publicada en Diálogo:  http://dialogoupr.com/restituyan-al-rector-basta-de-demagogia/

Saturday, May 18, 2013

Cualidades y quimeras



En una película muy conocida, un niño y una niña, después de probar una y otra nodriza, se sientan a hacer una lista de las cualidades que debería tener la niñera ideal. Como producto de este ejercicio, llega Mary Poppins quien es “practically perfect in every way.” Así pues, los universitarios debemos comenzar a hacer nuestras listas a ver si por algún milagro nos llega nuestro rector o rectora ideal, una Mary Poppins que nos ayude a tragar la “medicina amarga” mientras nos tararea una canción y pone la casa en orden.

Por supuesto que no estamos hablando de complacer a dos niños privilegiados sino a toda una comunidad compuesta por estudiantes, profesores, empleados, exalumnos y padres. Entendemos que ser rector no es tarea fácil y que hay presiones internas y externas formidables para el que ocupe la silla.  Entendemos también que siquiera soñar con complacer a todos es una quimera. Es claro, sin embargo, que se requiere de una fortaleza especial para hacer un buen trabajo y sobrellevar los malos ratos de forma flemática sin que se asome el desaliento y la frustración. Entendemos además que sólo aspirar al puesto y pretender administrar un grupo tan diverso y muchas veces, desenfocado de lo que realmente es y debe ser la Universidad, requiere un ego titánico.



Con mis disculpas al interino, aquí mi lista a los espíritus chocarreros que se desplazan por el espacio sideral, la universidad (dicen que los hay) y la estratosfera a ver si son capaces de enviarnos alguien que por lo menos se acerque a la descripción—Pito, estás cerca.

Nuestro rector, o rectora que conste, deberá:

1) ser un universitario de probado compromiso. Preferiblemente uno que haya sido director de departamento o senador académico, y cuyo desempeño en esta(s) tarea(s) haya sido ejemplar.

2) ser una persona decente y sin abanderamientos políticos de modo que no busque privilegios para sus panegiristas ni para sí.

3) ser un universitario que se atreva a tener voz propia y desafíe al Presidente y a la misma Junta de Gobierno cuando esta menosprecie, ponga en peligro o lacere la imagen de la institución.

4) conocer la universidad y los problemas que la aquejan. 

5) gozar de la confianza de sus colegas y estudiantes.

4) ser generoso, juicioso y prudente.

5) ser un investigador o estudioso, preferiblemente con publicaciones en su campo.

6) comprometerse a proteger a la Universidad y a los universitarios.

 7) creer en el diálogo y no tener viejas rencillas ni agendas.  Si las tuviera, deberá ir al Ganges, o al Río Grande de Loíza y librarse de todos sus odios y resquemores. No podemos tener un rector que venga a cortar cabezas y a ensañarse con los que lo han humillado.

8) creer en la universidad como bien público y no como botín de las corporaciones privadas o intereses externos.


9) cuidar de no violar los derechos de los empleados docentes y no docentes, y cumplir celosamente los acuerdos laborales.

10) debatir ideas respetando diferencias y sin menosprecio a los disidentes. (Tarea nada fácil)


11) involucrar  a la facultad en la tarea de hacer universidad siendo inclusivo en todos los comités y actividades.

12) buscar allegar recursos a la universidad de modo que las limitaciones presupuestarias no obstruyan la misión primordial de la Universidad.

 13) asegurar que haya una variedad de ofrecimientos culturales para el estudiantado: que vuelva la música clásica, el teatro y las artes a la universidad. Que todo graduando se jacte de haber tenido una rica experiencia cultural en el UPRA.

Ya sé que podría seguir y que en el momento en que publique la lista me acordaré de otra característica esencial, pero así son estos ejercicios: interminables.


Saturday, September 29, 2012

Educación, Universidad y Reforma universitaria




A medida que se acercan las elecciones, nos inquieta no saber quién será electo y qué nos depara el futuro.  A los universitarios en particular nos preocupa la Universidad. Quo vadis, nos preguntamos cuando leemos los periódicos, cuando nos enteramos de este o el otro desmadre, cuando nos reunimos con otros colegas, cuando vamos en el automóvil, cuando soñamos. Desde el semestre pasado, la asociación de profesores (APDA) jugaba con la idea de hablar sobre el asunto de la universidad.  En mayo del semestre pasado se organizó la primera conferencia para hablar de la Universidad.  En ella participaron los profesores José J Rodríguez, Luis González, José Jiménez y Sandra Barrera ante un público concurrido en la llamada Plaza de los fundadores de la UPR Arecibo.

El jueves 27 de septiembre se ofreció un segundo foro titulado: Educación, Universidad y Reforma Universitaria que contaba con la participación de los profesores Rafael Aragunde, Fernando Picó, César Rey y Karen Entrialgo. En este blog pretendo resumir de forma somera lo que allí se habló. En este foro Luis G, el organizador y actual presidente de APDA (organización auspiciadora) introdujo el tema citando a Derridá. Argüía Luis que si la universidad sin condiciones era una utopia debería por lo menos ser como planteaba el filósofo francés un lugar en el que aun con condiciones pudiera darse la resistencia.  En ese espíritu es que entonces se da la discusión. 

El primer orador lo fue el doctor en filosofía y sacerdote jesuita Fernando Picó. Picó planteaba que aunque todos coincidían en que había grandes problemas con la universidad en estos momentos, cada cual iba a proponer una solución acorde con su filosofía de vida.  Para el administrador sería cómo allegar más fondos, para el empresario cómo hacer la universidad un lugar en el que se adiestren empleados y para el filósofo sería cómo lograr mantener un espacio en el que reine el pensamiento, y en el que se pueda crear e investigar. Afirmaba Picó que ciertamente, la universidad ha ido cambiando así como sus necesidades y las de los estudiantes y profesores. Y que por lo tanto se hacía cada vez más urgente allegar fondos para que la facultad se adiestrara. “El inmovilismo no es una virtud,”decía. Sin embargo, afirmaba que para que esto ocurriera, la universidad debe estimular la producción de conocimiento mediante incentivos, y no mediante la penalización. También abordó la importancia de las bibliotecas en la universidad. Según Picó dentro de 50 años la Universidad se va a lamentar de no haber adquirido los cientos de libros que se publican anualmente en el país, sin contar los publicados internacionalmente.  La universidad, argüía es el repositorio del conocimiento.  No todo se resuelve con adquirir bases de datos electrónicas, y tampoco tienen todas las universidades o universitarios acceso a ellas. Terminó con la idea de que no sólo tenemos que “repensar el papel de las bibliotecas” sino descubrir que es “lo que nos hace universidad y nos mantiene comprometidos.”

Segundo al bate, fue el Dr. Rafael Aragunde, exsecretario de Educación, catedrático de la UPR Cayey y ahora profesor en la Inter Metro. Su ponencia giró alrededor de dos documentos importantes: el proyecto de reforma universitaria propulsado por el actual gobierno-- que parece que estar suspendido en el limbo o por lo menos duerme el sueño de los “injustos”--que lleva por título Cambio de Rumbo y el libro de Mark Taylor Crisis on Campus. Al proyecto de la reforma Aragunde lo despacha como un documento con una filosofía clara enmarcada en la búsqueda de la competividad global/internacional y que ve a los puertorriqueños prácticamente incapaces de llevar a cabo esa búsqueda sin que haya un cambio en la manera de hacer las cosas. Parece sugerir Aragunde, que el Cambio de Rumbo puede estar de alguna forma influido por el libro de Taylor en el que el teólogo acusa a la Universidad de ser un monolito arcaico que no se ha reinventado para ajustarse a los tiempos. En su evaluación de lo mal que andan las cosas, Taylor parece sugerir que las uniones y la permanencia de la facultad puedan estar impidiendo que la Universidad se adapte a las demandas de un mundo globalizado.

El trabajo de la Dra. Karen Entrialgo fue excelente. Entrialgo presentó un trabajo que develaba una genuina preocupación por entender en qué hemos fallado para que el proyecto universitario esté atravesando por una crisis.  Desafortunadamente, los que no estaban al frente apenas pudieron oírlo (mucho menos escucharlo), ni apreciarlo en su totalidad ya que no logró proyectar su voz adecuadamente. Aquí los puntos sobresalientes de su ponencia.

Entrialgo usando como base teórica a Baudrillard y su idea de la simulacra tocó varios puntos importantes y pertinentes al tema de la Universidad y la posibilidad de una reforma.  Comienza la profesora aceptando que aun cuando esta es la era del conocimiento ya que hay mucha información disponible para el disfrute de todos, existe una incapacidad para discernir lo bueno de lo malo, lo pertinente de lo trivial.  Decía la profesora que parecía que nos hubiésemos remontado a mayo del 68 en el culto a la juventud y el desprecio por lo viejo; en la celebración de lo lúdico por encima de lo racional. Aducía que este culto a lo joven, a lo nuevo, a lo divertido “produce una cierta infantilización del mundo al hacer del juego y de la diversión un elemento fundamental de toda experiencia”. Tratamos a los estudiantes como infantes incapaces de producir pensamientos y a los que debemos entretener. La universidad, proponía, deberían entrenar al estudiante para estarse quieto y concentrarse más de los 20 minutos que los que los estudios indican es la norma. Proponía que tal vez los problemas de aprendizaje que parecen ser más frecuentes hoy día no serian simplemente formas evolutivas de la especie humana. Pedía volver a darle significación a los símbolos. En este mundo en el que todo tenía que entretenernos, y en el que la democracia se equiparaba a la igualdad en todo, se preguntaba si al cerrarse las distancias entre, por ejemplo profesor y estudiante, no estaríamos privando a los estudiantes de algo que necesitaban, como el respeto por una figura que sabe más que ellos. Argüía además que en el intento de reinventarse, la universidad no podía seguir ofreciendo lo mismo que puede encontrarse fuera de ella; tiene que ofrecer algo que no puede obtenerse en ninguna otra parte. Por último, apuntaba a la posibilidad de erradicar hasta cierto punto las especializaciones y abrazar la transdisciplinariedad.  Como Picó, Entrialgo también afirmaba que el pensar no puede estar supeditado a ninguna otra actividad universitaria, el estudiar y pensar deberían tener prioridad.  

Finalmente le tocó el turno a César Rey, exsecretario de Educación y profesor en el recinto de Río Piedras. Rey trajo algo diferente al podio: venía cargado de estadísticas. Con cada estadística se veía reflejado el trabajo de alguien que lleva años trabajando por la justicia social.  Alegaba Rey que para que haya un proyecto de reforma universitaria real, tenemos los universitarios que dar al frente.  No podemos, decía, dejar que desde afuera de la universidad nos señalen el camino ni la agenda de trabajo. También señalaba que todo proyecto de reforma tenía que empezar por un intento de entender el país en el que vivimos, un país en el que hay más puntos de drogas que escuelas. O sea, es más lucrativo, aparentemente manejar un punto de droga que esperar cuatro cinco años para completar un grado universitario con la esperanza, ahora más lejana, de conseguir un empleo decente. Para Rey, la universidad no puede abstraerse de su función social. No puede seguir aislada de la realidad que nos rodea. Entender el mundo en el que vivimos es clave para reinventarnos como universidad y sociedad.

En la sección de preguntas, hubo varias preguntas de parte de los estudiantes.  No todas las pude recoger. La primera joven preguntó qué recomendaciones les hacían los panelistas a los futuros maestros.  Rey contestó que a los jóvenes les correspondía “la ilusión de armar un nuevo país”. Aragunde le contestó que tenían que preparase y estudiar, estudiar y estudiar. Ya que le parecía lamentable el “vacío de erudición” que percibíó cuando fue secretario de educación entre los maestros y hasta en la universidad. Se había perdido el culto al intelecto y saber como herramienta de trabajo del maestro. Otra joven preguntó sobre la precaria situación económica de los estudiantes y todos los panelistas reconocieron lo difícil que es estudiar hoy día y escoger entre trabajar o estudiar.


Una cosa en la que todos los panelistas coincidieron es en la necesidad que tiene la Universidad de reinventarse ya sea promoviendo el pensar y la erudición, o promoviendo la justicia social.  Repensar la Universidad entre todos parece ser la consigna. En las palabras de Karen Entrialgo: “Las transformaciones en el ámbito cultural producidas durante las últimas décadas desafían los modos en que se ha definido la misión de la universidad y nos fuerzan a repensarla.”

Ciertamente tenemos que asumir los cambios que nos imponen las nuevas tecnologías, en especial la Internet; cómo lo hagamos, sin embargo, no puede cambiar su esencia: fomentar la tarea de pensar el mundo, crear conocimiento, y divulgarlo como un bien común, al que todos tienen derecho aunque no todos lo aprovechen.

Thursday, January 20, 2011

La sindicación ahora

Esta ponencia fue leída al reducido número de colegas que asistió a la reunión convocada el UPRA el miércoles 19 de enero por el grupo que se hace llamar G15. Esta reunión pretendía discutir la situación por la que atraviesa la universidad.

Parece que ya la única opción para la facultad es la sindicalización.  Por años me resistí al llamado a la negociación colectiva de la facultad.  Pensaba que en la universidad todo se remediaba con el diálogo. Rechazaba el tono adversarial de las uniones con su clara distinción entre el patrono y el obrero, como si la administración universitaria fuera la dueña y nosotros meros peones.  Rechazaba la división estricta de tareas. Me enorgullecía pensar que haría casi cualquier tarea que se me asignara—después que no fuera ilegal, físicamente extenuante e imposible, o mas allá de mis talentos, naturales o adquiridos.  Ingenuamente  creía que yo, que todos, éramos la Universidad.  Esta  administración universitaria me ha obligado a abrir los ojos, a dejar atrás la inocencia; todas las nociones románticas con las que miraba a la Universidad.  La Licenciada Rivera, presidenta de la Junta de Síndicos ha dicho, entre otras cosas, que no tiene que aceptar recomendaciones ni de los estudiantes ni de grupos de profesores porque ninguno tiene poder negociador.  O sea, cero dialogo. (Muy a pesar de lo que haya dicho el señor Fortuño en su carta al país sobre la UPR) Según Ygrí, como todos la llaman, nosotros, los profesores  nos debemos limitar a enseñar y los estudiantes a estudiar.

A raíz de los mensajes intimidantes que envía la administración, los profesores, como los estudiantes y como el país, han acogido los comentarios de la administración de maneras diversas: algunos se han rebelado (no entran a un campus sitiado por la policía y no rompen huelga), otros no entran al campus por no bregar con la policía o los estudiantes en huelga, pero terminan sus cursos. Los otros, bien sea porque están a contrato y no se atreven a poner en juego sus habichuelas o simplemente porque están de acuerdo con la administración, entran al recinto, imparten clases, y entregarán notas para que para ellos por lo menos,  culmine el semestre.

Sin embargo, no debemos despachar  a la ligera lo que dice la Presidenta de la Junta de Síndicos de que ni a los  profesores ni a los estudiantes nos cobija el derecho a la huelga, ya que no estamos agrupados en un sindicato. A mí me parece—sin cinismos como le gusta al Presidente De la Torre-- que hace un llamado a que nos formemos en un ente con capacidad para la negociación.

Con una unión estaríamos también complaciendo al gobernador que prefiere las universidades al estilo americano—estilos variados debemos señalar porque lo que funciona en Harvard no funciona en Salem State University,  o Kent State, o California State University. ( Mientras que la primera es privada, todas las otras, son universidades públicas con uniones que cobijan a sus profesores.)

Al fragmentarse la lucha estudiantil—atrás quedó aquello de once recintos una sola UPR—los profesores que en su mayoría la respaldaban, andan acéfalos.  Ni siquiera la APPU ha podido convencer a sus miembros de apoyar plenamente a los estudiantes en huelga.  Pareciera que está cada cual por su lado pensando no en ¿qué va ser de los estudiantes si no apoyamos su huelga? Sino ¿qué va a pasar conmigo si la apoyo o no?


Aceptando que no todos tenemos tesón de buen samaritano y muchos somos incapaces de ver las necesidades de otros por encima de las nuestras, cabe entonces preguntarnos ¿qué va a ser de cada uno de nosotros si continuamos sin unionarnos, sin tener un sindicato que nos represente y ayude a dar la pelea cuando las cosas se pongan peor de lo que están.  Miremos a nuestro  alrededor ¿cuántos colegas ya no están con nosotros porque no se les renovó el contrato ya sea porque las secciones se cerraron aun cuando hay cientos de estudiantes que todavía no han podido completar su matrícula y las secciones sobrepasan, en su mayoría los treinta estudiantes?

En mi departamento éramos en un momento dado catorce miembros con plaza y entre tres y cuatro contratos a tiempo completo, sin contar los que estaban con contrato a tiempo parcial.  En los últimos años se han desocupado varias plazas, la mayoría por retiro de los colegas y en los últimos tres años se ha otorgado una sola plaza.  En fin, que hoy somos nueve en plaza  y (creo) que un solo  contrato a tiempo completo, y es un contrato hasta diciembre de modo que no se le puede asegurar a esta colega que estará con nosotros después de esa fecha.

Así eliminando cursos, poniendo programas en pausa, echándole la culpa a las compensaciones y los contratos por la estrechez económica de los últimos años es que nos vamos empequeñeciendo y dejamos de ser lo que alguna vez aspiramos a ser: la Universidad de todos.

Nunca he pertenecido a la APPU ni la APDA, aunque soy de las que más participo enviando mensajes, gracias a que Anneliesse me ha incluído en el "grupo" de correo y me permite opinar, pero creo que llegó el momento de seriamente considerar la creación de un sindicato o unión que nos represente como ente negociador de la facultad.  La situación de la Universidad no es alentadora. No podemos seguir montándonos en el carrito de la Hermandad. Ha sido un viaje muy cómodo.  Llegó la hora de incomodarnos y mirar de frente a quienes nos acechan y buscan sustituirnos o simplemente eliminarnos.



Thursday, January 13, 2011

Autonomía Universitaria

Primero el gobernador dice que no interviene en la Universidad por que es autónoma y ahora la prensa alega que la fortaleza está en busca de un Presidente interino que sustituya al  soon to be ousted De la Torre¿¿¿???¿Cómo se explica eso? Si hubiese autonomía, sería la Junta de Sindicos quien estaría buscando a un candidato a dirigir la Universidad, ¿no?

Monday, January 10, 2011

El año nuevo, ¿qué nos traerá?

Antes de pensar en el año nuevo me parece que el año que está por pasar merece mención, o por lo menos una reflexión. ¿Cuáles son las cosas más sobresalientes del año 2010? Para mí como universitaria, pues la huelga estudiantil, ambas: la que duró dos meses y esta que ya lleva tres semanas. Muchas cosas pueden decirse sobre la huelga—muchas ya se han dicho—pero lo más significativo e inquietante es el ataque tan crudo a la libertad de expresión. Nunca en mis 28 años como docente ni en los que fui estudiante recuerdo este tipo de represión y persecución. Y que venga de la mano de alguien de la Humanidades es para mí lo más humillante. Nos gusta pensar a los humanistas que somos los máximos defensores de la libertad de expresión y entonces, nos toca este mutante. No sé ya cómo llamarle. Por sus expresiones en contra de la administración universitaria tanto Ramos Perea como Julio Muriente están fuera de la radio. Sus voces calladas. Es cierto que ninguno de los dos es caballero bonachón y acomodaticio, pero me divertía oírles decir lo que muchos sentimos pero no decimos por pudor, temor o falsa respetabilidad.

También han atacado fuertemente al movimiento estudiantil. Arturo Ríos, Waldemiro Vélez y Giovanni Roberto son los mártires de esta revolución. Se les ha identificado como los cabecillas y han de pagar los platos rotos. Me consuela saber que son jóvenes inteligentes y elocuentes que van a encontrar el camino aún si la UPR lograr su expulsión. Pero me da rabia pensar que están siendo fichados por hablar, por expresarse, por disentir, por ejercer un derecho protegido por la constitución.

Pudiérase decir que el año 2010 se caracterizó por la represión y el atentado violento a la libertad de expresión en la Universidad, ¿qué nos traerá el 2011?

Sunday, May 16, 2010

La Universidad

@elf
WHile I sit and wait, and ponder on the strike, and feel impotent to do anything that will get the ball rolling, I write letters to the editor, letters that are often not published. So, I thought I'd publish them here in this space all my own.

Letter submitted after various revisions to El Nuevo Día on May 14, 2010.

REFORMA UNIVERSITARIA AHORA

Parece que a medida que se afianza el conflicto huelgario, la Dra. Guadalupe demuestra que el puesto le queda grande. Parece cada vez más ajena a las preocupaciones y necesidades de los estudiantes y la comunidad universitaria que aspira a dirigir. Desde el comienzo del conflicto negoció de mala fe y con una carta escondida—el uso de la fuerza de choques—para demostrarle a sus superiores, no al presidente (quien ha ido empequeñeciéndose junto a ella) sino a la Junta de Síndicos y al gobierno, que tiene las garras necesarias para doblegarle la voluntad a los revoltoso de la UPR.

¿Por qué no se crece la Dra. Guadalupe como lo han hecho otros rectores y decanos quienes entendiendo la naturaleza pasajera de sus puestos, les han permitido a los estudiantes desarrollar un sentido de pertenencia y a expresarse sin represalias?

Mientras que la comunidad empieza a caricaturizar a la rectora riopedrense, al Presidente y a Ygrí (quien hace tiempo perdió el apellido), y a escribir una narrativa que los ridiculiza en ubicuos correos electrónicos y en Facebook, es evidente que la administración no trabaja por la Universidad. Y no lo hará NUNCA ya que responde a intereses externos.

Los universitarios debemos exigir una verdadera reforma universitaria. Una reforma que cree un grupo rector constituido en su mayoría por miembros activos de la comunidad universitaria quienes somos, después de todo, los que realmente nos ocupamos por ella y creemos en una Universidad realmente Autónoma que responda a las necesidades de la comunidad universitaria y al país. O simplemente que honre lo que enuncia en su misión: “Cultivar el amor al aprendizaje como conducente a la libertad y a estimular la búsqueda y la discusión del saber en una atmósfera de respeto y diálogo creativo.”