Powered By Blogger
Showing posts with label UPRA. Show all posts
Showing posts with label UPRA. Show all posts

Saturday, May 18, 2013

Cualidades y quimeras



En una película muy conocida, un niño y una niña, después de probar una y otra nodriza, se sientan a hacer una lista de las cualidades que debería tener la niñera ideal. Como producto de este ejercicio, llega Mary Poppins quien es “practically perfect in every way.” Así pues, los universitarios debemos comenzar a hacer nuestras listas a ver si por algún milagro nos llega nuestro rector o rectora ideal, una Mary Poppins que nos ayude a tragar la “medicina amarga” mientras nos tararea una canción y pone la casa en orden.

Por supuesto que no estamos hablando de complacer a dos niños privilegiados sino a toda una comunidad compuesta por estudiantes, profesores, empleados, exalumnos y padres. Entendemos que ser rector no es tarea fácil y que hay presiones internas y externas formidables para el que ocupe la silla.  Entendemos también que siquiera soñar con complacer a todos es una quimera. Es claro, sin embargo, que se requiere de una fortaleza especial para hacer un buen trabajo y sobrellevar los malos ratos de forma flemática sin que se asome el desaliento y la frustración. Entendemos además que sólo aspirar al puesto y pretender administrar un grupo tan diverso y muchas veces, desenfocado de lo que realmente es y debe ser la Universidad, requiere un ego titánico.



Con mis disculpas al interino, aquí mi lista a los espíritus chocarreros que se desplazan por el espacio sideral, la universidad (dicen que los hay) y la estratosfera a ver si son capaces de enviarnos alguien que por lo menos se acerque a la descripción—Pito, estás cerca.

Nuestro rector, o rectora que conste, deberá:

1) ser un universitario de probado compromiso. Preferiblemente uno que haya sido director de departamento o senador académico, y cuyo desempeño en esta(s) tarea(s) haya sido ejemplar.

2) ser una persona decente y sin abanderamientos políticos de modo que no busque privilegios para sus panegiristas ni para sí.

3) ser un universitario que se atreva a tener voz propia y desafíe al Presidente y a la misma Junta de Gobierno cuando esta menosprecie, ponga en peligro o lacere la imagen de la institución.

4) conocer la universidad y los problemas que la aquejan. 

5) gozar de la confianza de sus colegas y estudiantes.

4) ser generoso, juicioso y prudente.

5) ser un investigador o estudioso, preferiblemente con publicaciones en su campo.

6) comprometerse a proteger a la Universidad y a los universitarios.

 7) creer en el diálogo y no tener viejas rencillas ni agendas.  Si las tuviera, deberá ir al Ganges, o al Río Grande de Loíza y librarse de todos sus odios y resquemores. No podemos tener un rector que venga a cortar cabezas y a ensañarse con los que lo han humillado.

8) creer en la universidad como bien público y no como botín de las corporaciones privadas o intereses externos.


9) cuidar de no violar los derechos de los empleados docentes y no docentes, y cumplir celosamente los acuerdos laborales.

10) debatir ideas respetando diferencias y sin menosprecio a los disidentes. (Tarea nada fácil)


11) involucrar  a la facultad en la tarea de hacer universidad siendo inclusivo en todos los comités y actividades.

12) buscar allegar recursos a la universidad de modo que las limitaciones presupuestarias no obstruyan la misión primordial de la Universidad.

 13) asegurar que haya una variedad de ofrecimientos culturales para el estudiantado: que vuelva la música clásica, el teatro y las artes a la universidad. Que todo graduando se jacte de haber tenido una rica experiencia cultural en el UPRA.

Ya sé que podría seguir y que en el momento en que publique la lista me acordaré de otra característica esencial, pero así son estos ejercicios: interminables.


Friday, September 16, 2011

La UPRA CRECE

"I am drawn to people in revolt...because I myself have the need to call the whole society into question" Jean Genet


En la Universidad de Puerto Rico en Arecibo se ha comenzado a entrenar maestros para que se certifiquen o re-certifiquen en nuevas áreas de la enseñanza. En este programa, que dirige la DECEP (División de Educación Continua y Estudios Profesionales)  se recluta a la facultad del acervo de candidatos de los diferentes departamentos académicos y se reúne a los estudiantes/maestros en los salones del recinto.  Hasta aquí, santo y bueno. 

Sin embargo, algo siniestro se cuece aquí.  Para empezar, se les “recomienda” encarecidamente a los profesores que han de impartir dichas clases que no cuelguen a ningún estudiante y que es preferible que todos saquen A.  Si el estudiante tiene el descaro de  plagiar un trabajo, se le pide al profesor que ignore la afrenta y lo pase de todos modos. Supongo que eso no es tan descabellado como suena.  Especialmente si consideramos que se pretende ofrecer un curso de 45 horas en diez días y en horario de 5 a 10 pm.  No me imagino a muchos maestros empeñados en ponerse a estudiar después de llegar a sus casas y, no conozco los casos individuales, pero si también trabajan, menos lo harán después de un largo día.  Encima de eso, me comentó una colega que no se les dan los libros—aunque el Programa los haya comprado—porque son muy caros y sabe Dios lo que va a hacer un maestro de esos con un libro. Leerlo no será. Estudiar, ni para qué si ya pasó el curso.  ¿Aprender? Si no se trata de eso.  Se trata de tener maestros certificados para enseñar una materia.  (Nótese que no dije preparados, ni cualificados) Vamos, que los niños y niñas de las escuelas públicas no precisan de maestros competentes.  Con que sepan mantener a los y las estudiantes callados y sentados en filas basta.

Tengo un doctorado en literatura y no me imagino dictar un curso de literatura en diez días.  A los colegas que respeto y se han prestado para esta burla por las razones que sean, mis condolencias.  Suponiendo que en los cursos de literatura se lee, me pregunto ¿Cuántas novelas van a leer en dos semanas?  ¿Cuántos de nosotros—lectores voraces y constantes—tenemos la dicha de leer una novela en dos semanas? ¡Imagínese todo un curso de literatura en diez días!  Lo repito porque no me lo puedo imaginar.  Supongo que estos serán cursos de los llamados panorámicos. Sólo que en este caso son “super panorámicos”. En estos cursos, te enseñan el libro; te lo resumen en tres oraciones y vamos con el próximo.

Supongo que algo parecido pasará en los cursos de lingüística. El primer día te enseñan lo que es una lengua y en la próxima clase te enseñan que todos los países tienen una,  lengua por supuesto. Los restantes días les resumen las teorías para que por lo menos los estudiantes hayan oído hablar de ellas aunque no entiendan su importancia.

En el curso de matemáticas—que dicen las malas lenguas que sacaron a un colega profesor porque les dio asignación—se les enseña a usar una calculadora y se les aconseja que no salgan sin una a la calle.  Y a Dios que reparta suerte. 

En el de química—que no se enteren los de las sesiones regulares--se les enseña la Tabla Periódica y se les muestra un vídeo de un experimento. Supongo que pueden ir a YouTube que debe tener algunos fabulosos de cómo preparar, no sé una bomba y de cómo apagar un incendio.  Conocimiento en estas áreas ya los prepara para enseñar dicha materia.

No me supongo que se puede aprender mucha ciencia ni mucho de nada en estos cursos, pero así es como tratamos de reparar un sistema escolar que agoniza y un país que no tiene cultura, no lee, se entretiene escuchando a  Kobbo Santarrosa y sólo sabe contar sus muertos.