Wednesday, April 26, 2017

Se rompió G. I. Joe



His silver hairs
Will purchase us a good opinion
And buy men’s voices to commend our deeds:
It shall be said his judgment rul’d our hands;
Our youths and wildness shall no whit appear,
But all be buried in his gravity.
Julius Caesar, Shakespeare




4 de marzo de 2017

Cuando trato de recordar cómo era papi, se me viene a la mente una foto en la que se mece en un columpio con una amplia sonrisa. Es bello. Lleva una camisilla blanca que acentúan sus dientes perfectos y tan blancos. Es joven, entonces. Debe tener 30 años. No sé qué fue de esa foto ya que no está en casa (en la de mami, digo). Seguro que fue a parar a manos de una de mis hermanas o de algún otro familiar de esos que les atraen las fotos que evocan sentimientos de nostalgia y de alegría. Si, porque es una foto en la que a papi se le ve alegre.

Hoy papi no es una sombra del hombre fornido, de brazos torneados y musculosos que fuera alguna vez. Cuando éramos niñas el nos mostraba cuan fuerte era soplando por su dedo pulgar mientras su bíceps iban creciendo. Nos reíamos con deleite. Era maravilloso ese hombre que nos mostraba que era capaz de protegernos porque era tan fuerte.

Papi era además el más inteligente de todos. Eran un as en las matemáticas, recitaba las más bellas poesías y leía de todo; nos parecía que nos entendía. Era el que llegaba a casa con libros y cómics. ¿Habría ser más atractivo para unas niñas ansiosas por conocer el mundo de la única forma que podíamos?

Pero papi también tenía su lado oscuro. Era irascible, arrogante y burlón. También era adicto a los juegos clandestinos. Le gustaba pasarse las noches en la calle jugando topos o barajas. Y a pesar de lo bella que era mami, a menudo buscaba calor en otra cama. Consciente de sus defectos, un año, supongo que en un arrebato de culpabilidad por su vida pecaminosa, dejó de comulgar; más tarde dejó de ir a la iglesia. Ese fue un cambio trascendental ya que su presencia en el templo había sido tan importante en nuestras vidas. Ahora le ha dado con ser devoto nuevamente. El cura lo confesó y ha vuelto a comulgar. Es conveniente. No es que no quiera pecar; es que ya no puede.

Ayer se volvió a caer.  Tenía no menos de tres vendajes.  Dos grandes en el brazo y uno más pequeño en el codo. Y ni hablar de las que ya se han ido curando. Me dio lástima verlo tan encorvado y derrotado. Un GI Joe viejo, abatido y con los ánimos y las extremidades vencidas.

4 de abril 2017.

Lo anterior lo escribí hace un mes atrás.  Hoy papi falleció. Cuando llegué a la casa todavía estaba en la misma posición en que había muerto. Mi hermana le había colocado una almohada bajo la cabeza para...no sé... para que no tuviera frío...para que su cabeza no quedara en el piso duro...Me impresionó verlo así. Me arrodillé a besar su cara fría, a acariciar su cabellera blanca. Y a llorar mi muerto.

Friday, March 24, 2017

The War against all Puerto Ricans de Nelson Denis (2015)




No soy muy disciplinada en eso de leer libros de historia, y de no ficción en general. Que conste que he leído varios fascinantes como Nickled and Dimed: On not getting by in the USA (2001) de Barbara Ehrenreich y Payback: Debt and the Shadow Side of Wealth (2012) de Margaret Atwood, o más recientemente La Mordaza (1989) de Ivonne Acosta Lespier. Lo cierto es que en muchas ocasiones, aun cuando tengo las mejores intenciones, a menudo, la aridez del texto, o el uso de jerga o demasiadas tablas, me desaniman y termino por soltarlos. Este no es el caso con los libros mencionados anteriormente ni con el libro de Denis. Este libro, que fue tan controversial en la isla cuando salió impreso, se lee como una novela de intrigas. Tiene un tono ameno e irresistible. Además de que aunque pueda tener errores como bien señalan los expertos, es una aportación necesaria a la tan poco conocida y poco difundida historia de nuestra isla.

Cabe señalar que aunque El Nuevo Día lo incluyó entre los libros más leídos (¿o sería comprados?) del año 2015 y hasta marzo del 2016, su recibimiento en la isla fue dividido. Gente respetada en los círculos intelectuales como Edgardo Rodríguez Juliá despotricó en su columna dominical contra el autor y su representación de Muñoz como “el moto de isla verde”, mientras que Carmen Dolores Hernández lo recomendó en la suya de reseñas como un libro indispensable. En la revista Diálogo hubo un interesante tira y jala entre Nelson Denis y Ferrao, profesor de Ciencias Sociales de la UPR.

Y es que es un libro controversial.  Si usted cree que Muñoz Marín fue poco menos que Dios en vida, no lo lea porque le va a dar un yeyo---lo mismo ocurre con La Mordaza.  Muñoz queda retratado aquí como un irresponsable, adicto al opio que manipuló por conveniencia personal el futuro de Puerto Rico. Aquí no nos muestran el padre benévolo que nos venden en la escuela. Ese que cuida a los hijos, librándolos de la independencia, para que no pasen hambre...Aquí Muñoz es un hombre vil que fue capaz de silenciar a sus retractores sin escrúpulos y sin piedad.

La foto de la portada muestra el ataque nacionalista a la Fortaleza
El héroe de esta película es Albizu.  Aunque Denis se toma licencia poética para narrar la vida del líder nacionalista lo hace de manera delicada y conmovedora.  Ver a Albizu caminando de un lado para otro para no perder la cordura mientras está en la cárcel recibiendo descargas de radiación, me hizo rabiar y llorar. 

Otra historia conmovedora es la del poeta Matos Paolí que tristemente sucumbió por un tiempo a la locura como resultado de una encarcelación injusta y despiadada.

A pesar de que sus críticos han señalado los errores o inconsistencias del libro, yo apoyo la tesis de Héctor Meléndez, catedrático de la UPR, cuando pregunta: “¿no puede hacer una contribución valiosa un trabajo que en algunas partes muestre debilidades científicas, académicas o editoriales, pero brinde información importante para el mundo? Claro que sí.”

Recientemente Oliver Stone denuncia con éxito (pero no exento de detractores) la mentira histórica que se vende en las escuelas norteamericanas en su documental The Untold History of the United States. Y es que siempre hace falta alguien que nos abra los ojos, que revele el prisma a través del cual recibimos las gotitas de historia de los países por que mas que menos toda historia es tergiversada, más aun la de los colonizados que ni siquiera tienen el lujo de escribir su propia historia.

War Against All Puerto Ricans, incluye 71 páginas de notas y una extensa bibliografía para el que tenga dudas de la cantidad de trabajo que conlleva un libro como este que pretende desmitificar años de historia colonizadora.  Lo recomiendo.

Artículos diversos en la red:







Thursday, March 09, 2017

Paro internacional de mujeres




Aunque el Paro internacional de mujeres de ayer organizado por el Colectivo feminista y al cual se unieron otros grupos feministas detuvo el tráfico en San Juan por horas ayer, El Nuevo Día, el periódico de mayor circulación en la isla, no le dedica ni media oración, ni una foto siquiera en la edición impresa de hoy 9 de marzo.  En ENDI, la versión en línea, incluye un corto vídeo. Sin embargo, en lo que parece una movida de último minuto, incluyeron una noticia de The Associated Press en Buenos Aires (p. 30) en el que se menciona el paro en Latinoamérica. WTF?**

Adrienne Rich, aclamada escritora, educadora y feminista Norteamérica dice que las mujeres en vez de meramente recibir una educación deberíamos reclamar una educación, exigirla. Entre las varias acepciones que aparecen en el  diccionario de la Real Academia Española para el verbo “recibir” se encuentran: “Tomar lo que le dan o le envían”, “Hacerse cargo de lo que le dan o le envían,”y  hasta “Padecer el daño que otra le hace o casualmente le sucede.” La palabra “reclamar” sin embargo, aparece como “Clamar o llamar con repetición o mucha instancia.” Pedir o exigir con derecho o con instancia algo. Como en “Reclamar el precio de un trabajo. Reclamar atención.” Para exigir aparece “Pedir imperiosamente algo a lo que se tiene derecho.”

Como ven la palabra recibir implica pasividad. No algo que queremos, sino algo que se nos ha sido dado, algo que se nos ha sido impuesto. Por otra parte, reclamar es un verbo con connotaciones más positivas. Reclamar implica exigir, requerir, pedir. En otras, palabras, al reclamar una educación las mujeres estamos diciendo que la educación es algo que necesitamos para vivir o sobrevivir.

Desafortunadamente, las mujeres nos hemos conformado, con recibir. Recibimos una educación, recibimos halagos, recibimos regalos,…recibimos golpes. Más, han sido las mujeres que no se conformaron con recibir las que han hecho mella en la historia. Esas mujeres que reclamaron, una educación, que reclamaron que se les escuchara, son las que cambiaron el curso de la historia para las demás mujeres.

Cambiaron el curso de la historia porque resistieron la pasividad de la palabra recibir y decidieron reclamar lo que les correspondía. Tomemos como ejemplo la famosa sufragista norteamericana Susan B. Anthony. Susan B. Anthony luchó largos años para conseguir que a la mujer norteamericana se le permitiera votar. Alegaba Susan B. Anthony que mientras la mujer no tuviera participación en las cuestiones gubernamentales y políticas no dejaría de ser un ciudadano de segunda clase. Desafortunadamente, Anthony nunca pudo ver su sueño hacerse realidad y la única vez que intento votar fue arrestada. Anthony alegaba que la constitución que otorgaba a los ciudadanos norteamericanos el derecho al voto incluía a las mujeres. Pero esa no era la interpretación que le daba la ley los jueces de aquella época y en 1872 fue arrestada por tratar de votar. Pero esto no frustró sus intentos. Anthony siguió luchando por el sufragio universal y ya para el momento de su muerte algunos estados de la nación permitían que las mujeres ejercieran su derecho al voto. La enmienda a la constitución por la que tanto luchó Anthony se hizo ley en 1920, once años después de su muerte. Pero esto no puede verse como una derrota para Anthony ya que fue el movimiento sufragista que fundó Anthony con su amiga y colaboradora Elizabeth Cady Stanton que logró esta enmienda a la constitución que hoy le otorga el derecho al voto a la mujer norteamericana.

Existe un sin fin de ejemplos de mujeres que resistieron la pasividad que les imponía no sólo la sociedad sino también sus religiones y sus pares.

Entre las mujeres puertorriqueñas podemos mencionar a Ana Roque de Duprey quien fuera maestra y periodista, además de la fundadora del movimiento feminista en Puerto Rico. Fue como parte de la lucha de Doña Ana y su liga sufragista que finalmente se le otorgó el derecho al voto a la mujer en Puerto Rico en el año 1932. Como Susan B. Anthony, doña Ana nunca pudo ejercer su derecho al voto. Cuando ella fue a votar la rechazaron porque su nombre no aparecía en la lista de electores. Sus amigas, convencidas de que doña Ana no podría a sus 80 años soportar el severo golpe que esa negativa tendría, le hicieron creer que su voto sería válido mediante una affidávit. Cuando salió del colegio electoral cuentan que Doña Ana dijo, “Ya puedo morir, porque he votado.”

En estos momentos en que el país lee sobre los abusos de parte del legendario alcalde de Guaynabo y en el que se pretende obviar la identidad sexual en las escuelas, la marcha de ayer, el paro de labores era un llamado a la concienciación muy necesario. Una pena que solo se enteraron los usuarios de Facebook, amigos del colectivo. Los demás, a menos que no hayan visto las noticias ayer en el que se resumió en menos de 5 minutos, ni se enteraron. Dice mucho de los directivos del periódico este desaire.


**Cuando me decidí a escribir esto a las 7am no había nada online. Cuando volví a cotejar, como a las 9am, por eso de ser justa, noté que habían incluído un reportaje.  http://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/mujeresprotestaronenlamilladeoroporsusderechos-2298833/