Monday, October 29, 2018

La Mordaza (The Gag)

Aquí anuncio la primera edición en inglés del libro todavía tan pertinente de Ivonne Acosta Lespier, La Mordaza.





Friday, September 14, 2018

No soy feminista, soy pro-mujer




Siempre me sorprende cuando una mujer trabajadora, independiente y de apariencia liberal me dice que no es feminista.  Yo no sé cuando abracé el feminismo, pero lo que sí se es que fue temprano en mi vida de mujer. Mientras completaba el bachillerato tuve la suerte de tomar un curso sobre la literatura escrita por mujeres.  Fue allí que oí hablar por primera vez del ERA o Equal rights amendment, que se colgó en las dos veces que se intentó pasar. Leer The woman’s room de Marilyn French cuando estaba embarazada de mi hijo selló mi afiliación a esa filosofía. Y es que eso es el feminismo una filosofía de vida, una manera de ver y entender el mundo. El precepto básico del feminismo es la creencia de que la mujer es un ser humano y por lo tanto le corresponden los mismos derechos y privilegios que al hombre.

Para muchas personas el feminismo es sinónimo de aversión a los hombres. Por eso se cantan “pro mujer pero no feminista.” En mi ya larga vida he aprendido que no vale tratar de convencer a los que opinan diferentes, especialmente si son de cierta edad. La lucha hay que darla entre los jóvenes.

Muchos piensan que ya el feminismo ha dejado de ser pertinente. El que las mujeres hayan luchado y obtenido el derecho a votar no quiere decir que la lucha ha terminado, solo se ha transformado. En el 1973 con Roe vs Wade se pensaba que ya la lucha por el derecho a un aborto seguro y legal había terminado. Hoy vemos que no es así. En Argentina tan reciente como en agosto de este año 2018, los grupos feministas tenían la esperanza de que iban a obtener ese derecho. Pero no fue así. El proyecto de ley que buscaba que se les garantizara a las mujeres el acceso a un aborto seguro, legal y gratuito fue derrocado 38 a 31.

En Estados Unidos siguen los ataques a las clínicas de aborto, aunque nunca como en su pico en los 90. Ahora han surgido grupos disfrazados de clínicas pro mujer que buscan detener los abortos intimidando a las mujeres que buscan someterse a un procedimiento.

En Puerto Rico  la senadora del Partido Nuevo Progresista (PNP), Nayda Venegas Brown, ha radicado un proyecto de ley para obstaculizar y criminalizar los abortos. Ella aduce que las mujeres en la isla son obligadas a abortar o no se les provee la información necesaria para que desistan de ello. Su agenda es clara. Coartar el derecho en aras de “proteger”. El patriarcado, aunque disfrazado, sigue vivo. Venegas es de las que alega que es pro-mujer pero no feminista… ¿Qué quiere decir con eso? Seguramente es de las que cree que no se puede apreciar a los hombres ni sus logros si se es feminista. Le falta leer algo que no sea la Biblia. No sólo las mujeres creen en la igualdad de derechos. Hay muchos hombres que se identifican con el feminismo y creen en la igualdad de los sexos.

Lo cierto es que siempre hay alguien al acecho, buscando “proteger” a las mujeres. Son lobos vestidos de cordero. Lo que realmente buscan es controlar a las mujeres, especialmente a las que se dejan el pelo suelto y corren contrario al estatus quo.
               
Seguimos soñando con tener más mujeres en los puestos de poder, pero por alguna razón las que piensan como uno no acceden al poder. Tal vez porque gritan mucho, porque protestan y no se callan cuando habla un hombre, o será porque el sistema las margina. Solo entras al reino de los hombres si compartes sus creencias y si te comportas como toda una dama con todas las implicaciones de esa palabra.

En The Handmaid’s Tale o el Cuento de la Criada de Margaret Atwood, que ha tenido una segunda vida  gracias a la serie que se trasmite por HULU, en Gilead alguna vez “the great USA” las mujeres pierden todos los derechos por los que han luchado y ganado a lo largo de años. Pasan a ser meros participes de tres grupos básicos: esposas, criadas o parturientas. En la serie, que se desvía bastante de la novela, la esposa protagónica, Serena Joy, es una ferviente creyente en la Biblia.  Antes de que surgiera Gilead, resultado de un golpe de estado de los conservadores extremistas, era una activista y escritora en defensa de la familia y los valores tradicionales. Cuando se forma Gilead la postergan al rol de esposa. Se ve obligada a dejar el activismo y la escritura. La serie intenta ser una moraleja, poniendo al público sobre aviso de lo que podría pasar si los extremistas tomaran el control. Es una serie para la época de Trump…

La novela sin embargo, es para todas las épocas. Nos recuerda que no debemos confiarnos, que los derechos adquiridos no son permanentes--sino que les pregunten  a los trabajadores que han visto sus derechos “adquiridos”(los bonos, las pensiones, los días de vacaciones, etc.) socavados en los últimos años…Hay quienes se quejan de los que protestan, pero por esos activistas aguerridos, desconfiados y valientes es que el mundo ha cambiado, para bien.

Menos mal que el gobernador ha dicho que no va a firmar el proyecto que pone más trabas al aborto aunque reciba la aprobación de la legislatura. No por eso nos debemos confiar en que todo pasó. Las luchas por la igualdad no son nuevas. Siempre parecen moverse un paso adelante y dos pa’tras.


Enlaces importantes:


https://www.noticel.com/ahora/legislatura/nayda-venegas-yo-no-soy-feminista-pero-soy-pro-mujer/790947978

http://www.presenciapr.com/matria-denuncia-agenda-para-prohibir-el-aborto-en-puerto-rico/

https://www.80grados.net/el-movimiento-cristiano-y-la-propuesta-del-nuevo-codigo-civil/

Sunday, July 22, 2018

El reciclaje de todos los días


Al colega y a mí nos gusta comer en casa. Lo disfrutamos. Casi siempre, el cocina, yo recojo. Pero a veces queremos comer fuera. Queremos salir, ver gente, y no tener que ocuparnos ni de planificar la comida del día ni de recoger. A veces, simplemente no estamos de ánimos o llegamos cansados después de un día largo. En estas ocasiones, compramos para llevar. Y he aquí el problema: los odiosos envases de foam que llenan el zafacón y nos llenan de sentimientos de culpa.

Se me ocurre que debería alguien proponer un proyecto de ley para eliminar estos odiosos empaques.  Cada vez que compro comida en los takeouts me da un estrés enorme saber que el envase en el que llevo la comida puede tardar más de un millón de años en descomponerse. He pensado en la posibilidad de llevar mi propio envase cuando vaya al restaurante más cercano pero temo que me miren cruzao’ y simplemente me digan que no. Sé que en algunas partes del mundo se puede hacer…que conste.

El proyecto de ley que sugiero podría permitirle al restaurante optar por varias alternativas al foam como los envases plásticos, que también son malos para el ambiente pero no tanto, o los de papel que no aguantan un buen plato de arroz con habichuelas, pero los hay más fuertes. Lo he leído. También hay unos que parecen tan fuertes como el styrofoam pero usan otro material. Nada, que hay que buscar soluciones. Debe haberlas. 

Supongo que los restaurantes podrían ofrecerles alternativas a los clientes, como por ejemplo venderles un envase reciclable que puedan traer cuando vuelvan al negocio—algo como lo que se hace con las bolsas del colmado hoy. O que el consumidor pueda traer un envase que cumpla con ciertos estándares de tamaño. O por lo menos que el proyecto de ley limite el foam a la comida para llevar fuera del negocio. Conozco negocios que ya lo hacen así. Al comensal que se queda a comer en el restaurante se le sirve en platos regulares. Lo mismo se puede decir de los cubiertos plásticos. Muchos terminan en la basura de todos modos. Mejor no incluirlos en el pedido. Yo he optado por pedir que no me incluyan cubiertos ni platos desechables cuando compro para llevar. En algunos países europeos no te dan ni servilletas ni vasos plásticos cuando compras para llevar. Aquí a veces te sirven el vaso plástico y el sorbeto también. Nunca lo he entendido.

Sé que hay alternativas. Starbucks ha informado que ya no dará sorbetos en sus restaurantes. Debería fomentar de una vez que la gente traiga su propia tasa por un descuento, u otro atractivo. Tal vez El Mesón pueda ser el pionero de la campaña en la isla para reducir el uso de materiales y proponer una campaña en la que compras la taza y cada vez que la traigas, si compras el desayuno te regalan el café ¡Servido en tu propia taza! Ya eso sería un importante paso adelante y un buen mensaje. En el mientras tanto, la culpa me consume...


Enlaces pertinentes:



https://www.mnn.com/food/healthy-eating/questions/what-is-the-greenest-take-out-container