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Monday, February 23, 2026

El fallecimiento de Ivonne Acosta Lespier

Conocí a Ivonne Acosta Lespier tarde en mi vida. Fue en el 2011. Éramos, al principio solo “amigas” blogueras. Ella mantenía un blog muy exitoso llamado Sin mordazas en esos tiempos en que los blogs estaban de moda. Yo tenía uno, no tan exitoso. No recuerdo como llegué hasta su blog, peo me encantaba y empecé a ir con regularidad. Me encantaba porque además de informativo, Ivonne contestaba cada comentario con respeto y sabiduría. Así las cosas, ella empezó a visitar mi(s) blog(s). Pronto nos dimos cuenta que nos gustaban los mismos temas, los mismos libros, el mismo tipo de serie de televisión. Reconozco que tenía en ese momento una laguna que todavía es solo un charco con respecto a la historia de Puerto Rico, Ivonne me cambió la vida en ese respecto. En 2011 todavía no había leído La mordaza pero cuando lo leí me llené de rabia y quise investigar. Quería saber su impacto en Puerto Rico y en EEUU. Entonces me di cuenta que no había mucho sobre el tema en inglés ý a pesar del éxito del libro, nunca se había traducido. Le pregunté a Ivonne por qué no se había traducido y ella sentada en la biblioteca de su apartamento en La Torre deFloral Park, me contó que dos personas se le habían acercado para traducirlo. El primero fue Ed Vega, el escritor puertorriqueño radicado en NY. pero por esas cosas de la vida no se dio y ella se enteró muy tarde que Vega había fallecido en el 2008. Luego, recibió otra petición pero esta ocurrió cuando todavía estaba pasando por el duelo de su esposo que murió en el 2010 y no encontraba fuerzas para siquiera contestar la carta. De la publicación de su libro mas reconocido, La mordaza, nos contó, al colega y a mí, lo fuerte que fue el rechazo de la gente, las amenazas de muerte y los malos tratos de personas que ni conocía, ni la conocían a ella. También mencionó el apoyo que siempre recibió de su esposo, el reconocido politólogo, Juan Manuel García Passalacqua.

Sentados en su apartamento de San Juan, acordamos que lo traduciría, aunque ya yo lo había empezado y le había enviado mi versión. Ese día que fuimos a verla a su apartamento fue la única vez que nos vimos en persona. Todas nuestras posteriores conversaciones serían por email o por teléfono.

Una vez, no recuerdo el contexto pero le comenté a un amigo si conocía La mordaza y me dijo, algo así como, Wow. Ese libro me cambió la vida. Entonces no entendía a que se refería mi amigo pero ahora lo sé. Ahora que mi nieto mayor ha sido sometido a la lectura de ese texto, sé que es un texto transformador.

Cuando Ivonne se enfermó ya llevaba un tiempo con síntomas. Estaba deprimida, uno de esos síntomas no motores que acaban con uno y tenía dolores que no tenían explicación. Menos mal que pudo ir a NY a presentar su libro, al fin traducido y con un prologo de Juan González, uno de los manejadores de Democracy NOW. Después de eso vino el encierro por Covid y no nos comunicamos más.

La última vez que hablé con ella, hace como dos años, ella se encontraba en la Florida con su hijo y me contó que estaba contenta. Que cuando estaba con su hijo tenia la oportunidad de compartir con sus nietos y cuando estaba en Massachussets con su hija, aprovechaba para ir a la biblioteca y sacar libros, Eso le daba mucha satisfacción. También me instó a que fuera a su apartamento y me llevara los libros que quisiera porque ella no creía que iba volver a ocupar ese espacio. Ese día conversamos largamente de libros y películas.

Estoy consciente del privilegio enorme que fue conocerla y de que me haya abierto su amistad y confianza. Que pena que no hubiésemos compartido más en persona. Cuando abandonó su blog perdimos todos porque fue una voz educada y convencida de lo que hacía falta para enderezar al país. Era una mujer menudita, dulce, amable, generosa como ninguna pero de fuertes opiniones y convicciones y de un espíritu indomable. Que descanse en paz.

Sunday, December 28, 2025

Lecturas del 2025

 Mi lista de este año es modesta pero la verdad es que se me hace difícil encontrar libros

que me agarren. Me pregunto si tendrá que ver, como dicen, la influencia de las redes.

Es que uno se la pasa leyendo esto y lo otro pero no siempre son novelas o libros .No sé.

A veces pienso que no he encontrado libros que me enganchen como cuando era una

adolescente que me entregaba a los libros y a sus series. Hubo una vez que cuando

descubría un autor leía todo lo que ese autor escribía. Se me vienen a la mente: Anne

Beatty, Margaret Atwood, Alice Hoffman, Rosa Montero, entre otras. A veces se trata

de las limitaciones que tengo. No es fácil ir a una librería y trato de no comprar en

línea--lo que le ha venido muy bien a Librería Laberinto y Libros 787. ¿Qué crees

amigo lector? Aquí mi lista de este año.


1. The Wedding Portrait de Maggie O’ Farrel. Aunque fácil de leer, fue un poco

decepcionante. Basándose en el famoso poema de Alfred Lord Tennyson, “My

Last Duchess”, O’ Farrell le da vida al personaje del poema que a la vez está

basado en un caso cuasi histórico de un un duque que encarga el cuadro de una

de sus esposas justo cuando ha decidido eliminarla.

2. The Selfless Act of Breathing de JJ Bola. Un maestro desilusionado con la

profesión y su vida, se escapa hacia Nueva York.

3. Those beyond the Wall de Micaiah Johnson. La continuación de The Space

Between Worlds que reseñé el año pasado. Esta novela no trata de lo mismo que

la pimera (cuerpos que se duplican en el multiverso) pero muchos personajes

vuelven a aparecer. Esta secuela se lleva a cabo muchos años después. La

protagonista es una enforcer llamada Mr. Scales que se da a la tarea de descubrir

quien está detrás de una serie de asesinatos. Fiel a la anterior pero no tan buena.

4. Incomparable Grace de Mark K. Updegrove. Una biografía del expresidente

John F. Kennedy. Mi libro de no ficción de este año, aunque se crea una

narrativa detrás de JFK que seguro es un cuento más. Este libro me lo prestó el nieto mayor.

5. Land of Love and Drowning de Tiphanie Yanique. Dos hermanas

completamente diferentes tratan de sobrevivir pese a un pasado lleno de

tragedias y traumas.

6. Aguaceros Dispersos de Mayra Montero. Colección de ensayos publicados en El

Nuevo Día en los noventa.

7. Trilogía de la casa de los conejos de Laura Alcoba. Tres novelas cortas que

cuentan la historia de una niña, durante la dictadura en Argentina, después de

que la niña llega a París y su adolescencia en la ciudad mientras espera la

liberación de su padre. La primera parte de la trilogía es la mejor.

8. Claire of the Sea Light de Edwidge Danticat. Una niña huérfana de madre se cría

con su padre en una aldea pesquera. Sin que la niña lo sepa, su padre se la ha

ofrecido a quien fuera su madre de pecho para que la termine de criar. La señora,

que ha perdido a su única hija, siempre ha dicho que no pero el día que decide

que va a aceptar a la niña, la niña huye de la casa y el padre y los vecinos se

mueven a buscarla.

9. Wool (Silo) de Hugo Homey. Novela de ciencia ficción que relata la vida de un

grupo de gente atrapada en una torre después de una gran catástrofe. La

protagonista intenta investigar el pasado y es exiliada fuera del silo donde las

autoridades esperan que muera.

10. City of Bones de Martha Wells. En una antigua ciudad desértica un buscador

de reliquias antiguas se encuentra con una niña rica y juntos tratan de descifrar el

paradero de unos artefactos con poderes mágicos mientras luchan por sobrevivir.

11. Cien cuyes de Gustavo Rodríguez. Una señora que se dedica a cuidar ancianos

encuentra que tiene el don de liberarlos a la muerte de forma generosa.

12. La tarde en que Bobby no bajó a jugar de Mayra Montero. La historia de una

niña que pierde la inocencia al intentar conseguir que Bobby Fischer, el famoso

ajedrecista, le firme un álbum de los Beatles.

13. Levittown, Mon Amour de Cezanne Cardona. Colección de cuentos centrados en

la vida en Levittown. Segunda Lectura.

14. Esto también es una casa de Cezanne Cardona. Conmovedora novela corta

sobre la relación de un hijo preadolescente con su madre, una casa que también

es ferretería, y un abuelo discapacitado. Creo que lo mejor que leí este año.

15. The Dispossessed de Ursula K. Leguin. En un futuro lejano surge un grupo que

se muda a la luna, los odonistas. Estos viven en un mundo ideal donde se ha

abolido la propiedad privada.

16. Animales difíciles de Rosa Montero. El último capitulo en la historia de la

replicante Bruna Husky y su amante humano, el detective, Paul Lizard. Tiene

que ver con la creación de una IA superhumana y las consecuencias.

Saturday, November 15, 2025

Cuentos orales

A todos nos gusta un buen cuento y los cuentos orales tienen un encanto particular. En mi familia ha habido muchos cuentistas innatos y muy hábiles. Tenían el verbo, la pose y la innata sabiduría del narrador oral. No sé como adquirieron ese don porque muy pocos, por no decir ninguno, tenían un grado académico, pero lo cierto es que todavía hoy, los envidio. Tenían un repertorio amplio de cuentos sobre su niñez y su vida. Podían entretener a cualquiera con sus historias. Yo sé que yo no poseo ese don.siquiera puedo hacer un chiste sin que se me olvide el punchline. Lo mío es de papel y tinta por lo que es más rebuscado. Más estructurado y menos imponente. Sin embargo,vengo de una larga tradición de narradores o cuentistas orales. En mi familia había grandes narradores: en especial recuerdo a Mami, Papi, mi abuelo Lencho y mi abuela Masia y por supuesto, la mejor, mi tía Chava. Siempre que se reunía la familia, allá salía uno a hacer un cuento de este o de aquel. Las funerarias o velorios eran especialmente propicios para los cuentos, en especial los que producían miedo. Y no hablo de cualquier cuento. Hablo de cuentos del pasado familiar por lo que a los más chicos nos interesaban y nos embelesábamos escuchándolos. Aquí se me ocurre reproducir algunos de esos cuentos con la intención de que tal vez, despierte algún espíritu chocarrero que ande por ahí o simplemente documentar los de mi familia que a medida que se van reduciendo sus números, así también sus historias van desapareciendo. Decía Arturo Pérez Reverte en una entrevista reciente que “Cuando uno muere, no muere él, muere el mundo que conoció, muere lo que vio, muere lo que le contaron.”*

 

No sé cuan comunes sean en las familias contemporáneas los cuentos de fantasmas,aparecidos o espíritus. En mi familia cada reunión familiar, ya fuera una boda, bautizo,o velorio servía de detonante para recordar los que ya no estaban y eso significaba un cuento. En mi familia había una tradición de hacer cuentos de todo tipo, pero entre los preferidos estaban los que nos metían miedo. Mami era tremenda cuentista, pero malgasté el tiempo en el que podía haber participado ella en este espacio contando sus cuentos. El que se me viene a la memoria de momento es el de un fantasma en la casa de una vecina. Yo recuerdo que una noche ella nos dijo que en casa de doña P había un fantasma o espíritu. Nos aseguró que la señora que vivía allí tuvo un encuentro cercano con una de esas criaturas. La señora le contó a mami que una noche se disponía  a cerrar las persianas de la sala y sintió que algo estaba allí, a su lado. Ella empezó a cerrarlas y vio como las persianas al lado de ella también se cerraban. Otro día la señora oyó a su hija llorar y cuando fue a ver que le pasaba la cama estaba temblando pero la niña seguía dormida. Claro, que puede haber una explicación lógica a estos fenómenos pero el caso es que nos entretenían los cuentos de aparecidos, como hoy las series de televisión.

 

Mi tía Isabel decía que ella una vez alquiló una casa en la calle de abajo, la casa de R y ella juraba que estaba embrujada. De noche las sillas se movían, y ocurrían muchas cosas extrañas. Oía ruidos y alguien golpeaba la casa que estaba sobre pilotes por debajo. Ella alegaba que orar no servía de nada, pero cuando ella los amonestaba (maldecía, realmente) fuertemente, estos se callaban un rato. Y después empezaban de nuevo. De más está decir que no duró mucho en aquella casa.

 

Papi, quien se aprendió los cuentos que hacían sus papás, contaba de una vez que mi abuelo se enfrentó a una rata gigante. Otra vez lo persiguió un globo rojo brillante. Y en otra ocasión mi abuelo paterno (Demetrio) iba con mi abuelo materno  Prudencio/Lencho) a buscar a la tía Cleo, que era espiritista para que le sacara el diablo que llevaba adentro su yerno, tío Rafa cuando el perro que iba con ellos empezó a gemir y a enredárseles en las piernas para que no pudieran seguir caminando. Mi abuelo Demetrio se encabronó y le metió una patada y entonces desaparecieron el perro y Demetrio, según contaba Lencho. Mi abuelo Lencho tenía reputación de ser cobarde y creer en espíritus. Lencho comenzó a llamar a Demetrio y este no aparecía. Entonces Abuelo apuró el paso para llegar donde la tía y cuando llegó a la casa, Demetrio estaba en el balcón con la tía Cleo esperándolo para salir a resolver lo de Rafa. Nunca supo como había llegado a la casa. No recuerdo si no preguntó o si abuelo no recordaba.

 

En la época en que recién llegamos al barrio, a finales de los años 60, mi abuela vivía en una finca algo alejada de nuestra casa. Eso nos obligaba, en casa no había carro para esa época, a caminar como unos veinte o treinta minutos aunque fuera de noche por un camino sin pavimentar entre plantaciones de caña. Y claro que no podían faltar los relatos de terror. A mi papá le daba gracia que nos asustáramos y se deleitaba en hacernos sus cuentos. Yo recuerdo tratar de agarrarle la mano para que nada me pasara, pero éramos cuatro las hermanas del muerto y no recuerdo caminar de la mano de Papi por aquellos cañaverales pero si recuerdo mirar de reojo y con recelo las largas estacas de caña que temblaban con el viento y me imagino que vería entre sus hojas algún espíritu maligno dispuesto a llevarme arrastras cañaveral adentro. 

 

*https://www.youtube.com/shorts/yAYit1QcYM8

 

        

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