Thursday, November 03, 2016

Desalambrar y El boss (dos documentales)



Acabo de ver dos documentales que tengo que comentar. Uno se llama Desalambrar inspirado en el libro de Liliana Cotto Morales del mismo nombre. (Cotto Morales es la productora ejecutiva de este film.) Este documental, dirigido por Pedro Ángel Rivera Muñoz, recoge la lucha de los rescatadores de terreno de fines de los años 60 y 70. Es un film poderoso. Como dice su director, quien se encontraba con nosotros en la Sala de Cine de UPRA, la película pretende dar voz a los que participaron del momento histórico, a los marginados cuyas voces no conocemos.  No obstante, retrata con mucha lucidez las tiranías de los gobiernos de turno que prometen pero no cumplen.  Por un lado está Luis Ferré en el 68 prometiéndoles a los electores justicia en cuanto a vivienda y después echándose para atrás cuando los rescatadores toman las tierras para hacerlas suyas. También Hernández Colón muestra su falta de empatía cuando permite que la protesta en la Calle Fortaleza se extienda por más de 60 días sin tener la cortesía de acercarse o reunirse con los que protestaban.

Desalambrar (recientemente estrenada en septiembre del 2016) incluye entrevistas a los rescatadores en una especie de historia oral y lo combina con pietaje de la época. Tengo que admitir que es una historia a la que se le debe dar gran difusión ya que es de esas historias que deberían conocerse. Yo era niña cuando comenzó esta reivindicación social, pero recuerdo conversaciones entre los adultos sobre los “invasores de terrenos”. Una pena que no presté más atención. De haberlo hecho me habría enterado que eran cientos de familias (aproximadamente 86,000 según el documental) y que no fue sólo Villa sin miedo en Río Grande, a la que sí se le dio publicidad por el desmadre que ocurrió allí, sino que estaba ocurriendo alrededor del país.

El otro documental, fascinó a los estudiantes quienes en un principio creyeron que era un “mockumentary” como ellos decían. Este se llamaba El Boss y giraba en torno a la figura de Jaime Barlucea, el alcalde por tres términos, de Adjuntas.  Su historia parece ficción porque uno no se imagina que pueda haber una persona tan descaradamente corrupta en el país. Es el equivalente “hip” del Amolao o de aquel otro, El Chuchin, que murió a principios de año. Barlucea con su pelito largo a lo rockero y su panismo con todo el que se encuentra se ha convertido en un ídolo en Adjuntas donde dispensa del presupuesto del municipio para comprar votos sin reparos. Aunque Kique Cubero, Presidente de la Asociación de Documentalistas de Puerto Rico (AdocPR) alegaba que trataron de hacer un balance al mostrar a ambos partidos y sus candidatos, para no parecer favorecer a uno sobre el otro, la verdad es que Barlucea, es el protagonista—el título lo prueba. Nada, que hay que ver la película.  Como decía una de las jóvenes estudiantes, nos obliga a cobrar conciencia sobre lo que está ocurriendo en el país. Con alguna suerte también nos obliga a ver más allá del espectáculo con el que pretenden deslumbrarnos algunos candidatos.

Aquí les dejo el trailer.

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