Thursday, November 27, 2014

Entre quejas y agradecimientos





Después de quejarme por la remodelación de la cocina, tengo que ponerlos al día con lo que sucede hoy, el día de Acción de Gracias. Pues, digamos que queda por hacer.  O sea, todavía NO tengo cocina que se pueda usar. Lo bueno es que ya está tomando forma. Lo malo es que no con la rapidez prometida.  Y vamos a eso.

Cuando hicimos el contrato de remodelación, le preguntamos al vendedor que cuánto tiempo se iba a tomar y nos dijo que de 6 a 7 semanas para hacer los muebles y dos en instalarlos.  Pues, el contrato se firmó en agosto y estamos en noviembre. Según su versión de los hechos, los muebles ya estaban terminados y solo faltaba el tope que había que mandarlo a buscar en las ventas del infierno.  Cuando les he reclamado por esto a los ebanistas, me miran con pena.  Me aseguran que así no son las cosas. Es más, mucho del trabajo que yo pensé iba a hacerse en algún magnífico taller se ha hecho en el patio de mi casa o dentro de mi casa. Seguro que los empleados dirán que soy una ilusa, en el mejor de los casos y una pendeja en el peor.  Supongo que soy un poco culpable de ambas cosas. Ilusa, porque creí que era posible que se hiciera el trabajo en dos días. Pendeja, porque le creí a un vendedor. Como diría Homero Simpson…

Hace poco leí que los vendedores son los profesionales con más futuro. Mientras que pocos querrán ser periodistas por el peligro que representa—claro en los países con prensa seria e investigativa-- los vendedores estarán vendiéndonos ilusiones por años y años...

Como es día de dar gracias, yo también lo haré aunque no doy gracias a ningún ser divino sino a la vida que me ha hecho una persona muy agraciada y privilegiada.  Lo que quiero decir es que a pesar de todo lo que pudo salir mal, realmente he salido adelante y como diría Batty Roy “I’ve seen things….Y sé y me apena enormemente, que otras personas no hayan tenido mi suerte. Así que a pesar del descargue contra la industria de gabinetes, sé que todo va a salir bien y que a la larga “This, too, shall pass.”

Aquí la lista:

 Estoy agradecida de tener un marido maravilloso que me apoya en mis proyectos—aun cuando tenga reservas. Me siento orgullosísima de mi hijo y el camino que ha elegido.  De tener tres nietos hermosos y buenos—unos más traviesos que otros pero cariñosos y ocurrentes y que aunque el más pequeño no me reconozca como parte suya todavía, lo queremos y disfrutamos igual.

Estoy agradecida por mis padres que aun viven y están mayormente lúcidos y quienes, a su manera, me enseñaron como se sobrevive.  Mis hermanas, todas diferentes y con sus idiosincrasias—a veces irritantes, pero supongo que yo también tendré manías exasperantes (touché).  Por mi hermano que vive lejos pero se mantiene en contacto. Por todos y todas mis sobrinas y sobrinos—alguna/os más allegada/os pero igualmente querida/os. Por toda la familia que he acumulado gracias a mi colega favorito y quienes llenan un espacio necesario en la vida.  Por los amigos y los parientes, los de sangre y los postizos, con quienes comparto emociones, expando el intelecto, y quienes me hacen una mejor persona. Agradezco que todos los mencionados estén en mi vida porque todos son indispensables.

Amén.

Monday, November 24, 2014

Kitchen crashers, versión criolla


Cualquier arreglo que uno le hace a una casa es estresante. Que si quieres pintar, que si remodelar, que si lo que sea. En los programas de televisión como Kitchen crashers, o Love it or list it, o cualquiera de los múltiples programas de HGTV, los trabajadores llegan en equipo, trabajan en la obra con alegría y ahínco y en tres días tu casa está que parece de revista. Acá en Puerto Rico, es un suplicio.  Para empezar, el bendito cemento, que nos protege de los huracanes, lo hace todo más difícil.  Tumbar una pared aquí es anatema ya que implica polvo por todos lados, días sino semanas de trabajo y además el riesgo de que se rompan o dañen otras partes de la casa.

Lo peor de todo, sin embargo, es el poco interés que tienen los contratados en que tu proyecto se lleve a cabo sin muchos traspiés y a tiempo. 

Por eso de no dejar a nadie sin empleo y apoyar la industria local, me dispuse a renovar mi cocina usando talento del patio y comercios locales.  Al principio quería hacer cambios estructurales por lo que contraté a un arquitecto.  Teníamos contrato y todo parecía que iba a ser muy profesional. Pero noooo…pasaron meses y yo no veía que el proyecto adelantaba. Después de haberle pagado por parte del trabajo, le pregunté cual era su disponibilidad para el trabajo y me contestó que había empezado otro proyecto y no podría empezar con el mío hasta pasado varios meses.  Para no entrar en el detalle, digamos que simplemente rescindimos del contrato.

Dispuesta a irme con algo más modesto, que no incluyera cambios grandes, me voy con una compañía local—que intenta competir con Home Depot.  Me hacen un plano y estoy contenta.  El contratista parece serio, es simpático, es de acá y nos asegura que cuando comience el proyecto, se montará en dos días ya que el trabajo de ebanistería se lleva a cabo en el taller, bla, bla , bla…Digamos que llevo tres semanas sin cocina.  Al colega y a mí que nos parecía, al principio, de lo más simpático eso de comer afuera todos los días y para todas las comidas, ya nos hartamos.  Echamos de menos nuestra cocina.  Echamos de menos nuestra sala—invadida por el reguerete de trastos, ollas y objetos diversos en espera de volver a su lugar en la nueva y remodelada cocina. Pero más que nada echamos de menos la tranquilidad de no tener que estar pendientes de otra persona, de esperar por que otra persona nos cumpla, y cansados de rabiar porque no terminan el trabajo.

La primera semana se removieron los gabinetes viejos, se hizo trabajo de plomería y de electricidad. La segunda semana el equipo (2 personas) que va a montar llega y monta parte del mueble un día.  Tres días después todavía no llega la otra parte. Me llaman para venir el sábado.  Yo tengo compromisos, le digo que lunes. Michael me asegura que vienen a montar el lunes tempranito.  Dejamos la agenda abierta para estar en casa ese día.  Son las 9:30 y no llegan. Llamo y me aseguran que vienen de camino. Llegan las 10 AM, las 11.  Llegan a las 12. Pronto descubrimos que no, el trabajo no estará para hoy.  Tal vez mañana. Y así se acumulan los días.

Parte del problema es que los trabajadores locales son demasiado informales. No tienen un protocolo de cómo se trabaja, ni cuando.  Otro es que carecen de “staff”, recursos y equipo.  El pobre Michael, hace los gabinetes solo, en su casa.  Contrata al suegro para que lo ayude y viaja en una guagua que no le permite traer todo de un sopetón sino que tiene que dividir cada viaje para acomodar los cachivaches de a poquito. (Michael es contratado por el ebanista que contrató la compañía para hacernos los gabinetes—noten la jerarquías involucradas.) Mientras tanto, yo, la cliente, me parece estar en el Puerto Rico de hace 50 décadas y no en la época de la entrega inmediata y profesional. Yo trato de mantener la calma y ser paciente, comprensiva incluso. Pienso en los problemas que tienen los trabajadores en cumplirnos. Pienso en que es posible que ni Michael, ni  su suegro ni el que a su vez los sub-contrató paguen ni contribuciones al erario ni beneficios a sus empleados. Pienso en la crisis financiera y en todo lo que agobia a la clase obrera y a la clase media…Pienso en  la chica de Kitchen crashers y le echo la culpa.  Ella me ha dañado la vida. Por su culpa estoy en este revolú. Ella fue quien me hizo creer que en el siglo 21, instalar una cocina nueva seria divertido y fácil.

Y entonces empiezo a preguntarme sino habría sido mejor haber ido de una vez por todas a Home Depot. Allí me asegura mi primo que les montaron todo en una semana. Allí los empleados sonríen cuando llegas y te preguntan cómo estás.  Pero, no sabes tú que Home Depot también subcontrata su trabajo a los Michael de la vida. (Y me digo, Something's not right here!) Lo único es que uno no se entera y todo da la impresión de ser más eficiente, más rápido, más completo… o sea, más del siglo 21 aunque para Michael y su gente todavía se viva en el 1950.

Thursday, November 13, 2014

De amor y flores




Por primera vez en la historia espacial, un grupo de científicos en una misión internacional (Rosetta) ha logrado aterrizar un objeto, la sonda Philae, sobre un cometa (el Churyumov-Gerasimenko 67P—denominado así para honrar a quienes lo descubrieron en 1969). El alegado propósito de este experimento es recoger información pertinente que contribuya a descifrar el origen del sistema solar que data de aproximadamente unos 4.5 billones de años. 

Dicen que cuando el Philae aterrizó sobre el cometa, se oyó una especie de estallido que los científicos han llamado “el canto del satélite.” Los científicos que han estudiado el raro e inesperado fenómeno piensan que los sonidos que escucharon tienen que ver con la actividad eléctrica que reside en el cometa—pero no entienden del todo ni cómo ni porqué se produce. Aparentemente, el cometa suelta unas partículas al espacio que se cargan de electricidad debido al proceso de ionizacion y esta electricidad produce un sonido que los científicos identifican como melodioso. El supuesto canto es demasiado bajo para que lo detecte el oído humano, solo se detecta con algún súper instrumento de los que usan los astrónomos. La música se oyó por primera vez en agosto de este año cuando el robot se acercó a unos 100 km del cometa.

Al que le interese, puede escuchar la grabación, reproducida para consumo humano en esta página.  http://blogs.esa.int/rosetta/2014/11/11/the-singing-comet/

A mí me parece—en mi mente informada por películas y novelas— que “el canto” (que parece el gorgojeo que hacían los radios de antes cuando prendían o trataban de sintonizarse) puede ser una de dos cosas: un mensaje o un Tracker. El mensaje diría algo así como “Aléjate fuerza dañina.  No queremos nada que ver contigo.” Y el Tracker estaría al igual que Rosetta, recogiendo información sobre el aparatito que apareció de la nada y ya se ancló—aunque precariamente a su superficie. Y es que si en verdad existe vida en otros planetas, allá estarán igualmente estudiándonos y buscando formas de protegerse de nosotros. Según he leído el Rosetta ha estado persiguiendo al Churyumov–Gerasimenko 67P por unos diez años y el cometa, le ha estado huyendo y con razón.  SI yo fuera Alien no querría mezclarme con los humanos.

Y es que desde que empezó la carrera espacial, los humanos se han encargado de lanzar, dejar o “olvidar” tanto objeto en el espacio que ya es un gran basurero allá arriba—se cree que hay hasta restos de animales muertos por allá. Y aparentemente es costosísimo recoger lo abandonado que no  van a hacer mucho por remediar la situación.  NASA en 1995 propuso formas de mitigar la basura, pero poco se ha hablado de eliminar o recogerla. Los objetos dejados atrás viajan a una velocidad de 17,000 km por hora. ¿Se imaginan que peligroso? (http://science.howstuffworks.com/space-junk1.htm. No me extrañaría que de suceder algo con el Philae, este quedaría orbitando en el espacio contribuyendo a la basura que ya existe en cantidades demasiado grandes.  Aquellos que hayan visto la película Gravity recordarán toda la basura que dejaron las misiones anteriores a la de Sandra Bullock en el área y que pusieron la vida de ella, y la de George Clooney en peligro (los personajes, por supuesto).

Los científicos se protegen de las criticas diciendo que las naves que van al espacio pueden evitar toparse con basura—así son de sofisticadas. Y que las que caen a la tierra terminan desintegrándose, pero aún así…desde mi perspectiva de alienígena, no me gustan esas criaturas de dos patas-- a pesar de que llegan profesando amor y flores--no hacen sino echar detritus y dañar el área…mejor me mudo.