Sunday, November 11, 2012

Reflexiones



 “¡Sonamos muchachos! ¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo,
 después es el mundo el que lo cambia a uno!” Mafalda

Mientras acá tratamos y estaremos tratando por los próximos meses (sino años) de entender el resultado del plebiscito (y dilucidamos si María de Lourdes entra o no al Senado), en Estados Unidos los votantes hicieron historia; no sólo con la elección de Obama a un segundo término (thank goodness) pero por varios votos transcendentales que influirán la manera en la que nos acercaremos a ciertos temas de ahora en adelante. 
  • En Colorado y Washington los votantes dijeron sí al uso de la marihuana para propósitos recreativos. Ojo, que no dije medicinales. Esto, por supuesto, no va a ser tan fácil de lograr ya que la yerbita se considera una droga y por lo tanto conflige el deseo de los electores con leyes federales, pero aquí va a comenzar una batalla legal muy interesante y podría abrir la puerta para que otros estados voten de forma similar.  Además de que allana el camino para los estados que legalizaron el uso de la marihuana para usos médicos. (Ya hay unos cuantos, pero hay restricciones).
  • Los estados de Maine y Maryland aprobaron el matrimonioentre parejas del mismo sexo (gay marriages).Esto es un logro significativo para los grupos activistas, especialmente después de que California en el 2008 votara a favor del Proposition 8 que define el matrimonio como la unión entre solamente un hombre y una mujer (similar a como lo definen algunos grupos en la isla).

Pero el voto más importante a mi parecer lo dio California este año. En este estado del oeste, los votantes aceptaron un impuesto adicional (aumentar .25% del “sales tax” y un impuesto adicional a los ricos) para ayudar a las escuelas y universidades públicas. Esto es un voto que va a favorecer a los pobres del estado (en su mayoría negros e inmigrantes hispanos). También va a permitir que más estudiantes adquieran una educación universitaria sin necesidad de hipotecar sus futuros. 

No sé si los electores puertorriqueños podrían aceptar un impuesto como este dado la desconfianza que les tienen y la mala publicidad que reciben de la prensa El Departamento de Educación y la UPR.  Sin embargo, es un impuesto que compromete al país a mejorar la educación ya tan deteriorada, de hacer cada escuela una escuela modelo y de por fin mejorar los sueldos míseros de los maestros. Es un impuesto que detendría cualquier intento de aumentar la matrícula de la UPR y podría ayudar a la derogación de la maldita cuota de $800 (aunque ya AGP prometió eliminarla. Veremos.). Es un impuesto que detendría la dependencia en los prestamos onerosos a los que se ha acogido la universidad para pagar deudas y la malversación de fondos, entiéndase la NSF, entre otros.  Es un impuesto que podría usarse para mejorar la planta física no solo de la IUPI sino de todos los recintos que tiene que hacer de tripas corazón para pintar o arreglar un aire dañado, o sustituir el asbesto que todavía nos persigue—aunque sshh de eso no se habla públicamente aunque sea un secreto a voces en los recintos.  Es un impuesto que podría utilizarse para concederles plazas a los que llevan años en contratos de servicios, para que vuelvan las sabáticas, los fondos de mejoramiento profesional, las artes, el teatro, la música.  En fin para que los estudiantes puedan disfrutar de una universidad de a de veras. 

Es un paso noble de la gente de California, que podríamos emular, y que merece nuestro reconocimiento por su desprendimiento en tiempos de crisis fiscal para todos.

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