Monday, August 18, 2014

The Book Thief



Después de haber leído The Book Thief de Markus Zusak decidí ver la película.  Ya sabía que eso sería problemático, por eso de las expectativas que uno se hace de lo que debería ser la versión fílmica. Cuando uno lee, no puede evitar, de algún modo, ir haciéndose su propia película mental. Nos imaginamos el barrio, los personajes, las expresiones. En fin que ver una película sobre un libro, especialmente si nos ha gustado, presenta un reto especial: darle un trato justo a una representación visual de una obra.

La mayoría de las películas aclaran que el film está basado en la novela, o sea, NO es la novela. Igual sucede cuando es una versión fílmica de una biografía o de algún acontecimiento histórico. Supongo que eso le ofrece flexibilidad al guionista (quien re-escribe la obra) para jugar con la historia. Pocas veces el guión se ajusta fielmente a una u otra novela. Creo que el medio visual no lo permite.  Por ejemplo, el narrador en The Book Thief es la muerte. Es a través de sus ojos que vemos y conocemos a los personajes. En la versión fílmica la muerte no interviene sino al comienzo y al final. Y es lógico porque si podemos ver lo que sucede, y a quien le sucede no precisamos de alguien que nos describa todo lo que ocurre ni cómo se ve el cielo ese día. (Como aparte, yo creo que debieron eliminar al narrador del todo…).

Muy pocas versiones fílmicas complacen a los fanáticos de la versión escrita. Todo el que haya leído un libro, el que sea, y después ve la película se siente defraudado. (Creo que los de Game of Thrones lo han hecho bastante bien y bastante fiel al mundo creado por Martin) En el caso de The Book Thief los guionistas obviamente tuvieron dificultades en proyectar la poesía, los colores, la centralidad de la letra escrita que predomina en este libro. Liesel Meminger, la protagonista, es una niña solitaria que encuentra solaz en los libros aun cuando al principio no es capaz de descifrar su contenido. Cuando por fin aprende a leer, lee y re-lee con tal de aprehender las palabras, capturar su esencia. Sin embargo, la película se centra en la trama y ahí es que el lector chilla y recula. Y eso no quiere decir que la trama no sea original. Aquí se narra la historia del nazismo desde la perspectiva de los alemanes con inclinaciones comunistas.  Liesel (Sophie Nélisse), y su amigo Rudy (un personaje adorable en la novela) no han sido convertidos al nazismo y cuestionan las acciones de sus compatriotas. El único judío que juega un papel central, Max, es un artista que inventa un mundo de palabras para Liesel y le permite a la niña escribir su propia historia. Le enseña cómo representar al mundo en palabras cuando le pide a Liesel, ya que el no puede salir a la calle, que le describa el día y su entorno.

En The Book Thief  (film) la representación de los personajes tampoco es convincente para mí. Aunque cuenta con dos actores importantes como Geoffrey Rush en el rol del padre adoptivo y de Emily Watson como la madrastra, el director no logró capturar la callada dulzura de Hans ni la tierna gruñonería de Rose-- aquí digo, estoy prejuiciada por la lectura del libro puesto que al colega le gustó Hans Hubermann aunque no Frau Hubermann. Liesel, la encontré demasiado bonita, demasiado estilizada para Liesel quien en el libro es hasta un poco machúa (tomboyish) y siempre anda enredada con los niños jugando futbol y peleando..no hay otras niñas en la obra (¿porqué será eso?). Rudy pierde también fuera de la novela. El colega lo percibió como un majadero impertinente y es uno de los personajes más adorables de Zusak. Es leal, tierno, gracioso...valiente.

En fin que recomiendo la lectura definitivamente y la película sólo si no ha leído la novela.

Friday, August 01, 2014

También la lluvia



Hace poco un amigo me preguntó que películas había visto últimamente y me quedé en blanco.  Lo cierto es que he estado tan jukeá’ con las series televisivas que apenas veo películas… Sin embargo, ayer vi una que quisiera comentar. Su título es También la lluvia (2010).  Este film de la directora española Iciar Bollaín a quien conocí por primera vez con Te doy mis ojos (que trata la violencia doméstica, 2003), narra la historia de un director, que intenta filmar una película sobre la devastación indígena durante la conquista del “nuevo mundo.”  El director, Sebastián (Gael García Bernal) y su productor Costa (Luis Tosar) eligen a Bolivia para filmar pensando en ahorrarse uno billetitos al usar inditos del área que estén dispuestos a trabajar por una miseria. Sin embargo, desde el comienzo, en las mismas audiciones, se enfrentan a un indígena activista que les dificulta el trabajo.  Daniel (Juan Carlos Aduviri) el indígena, es asignado el rol del jefe de los nativos.  Su papel es imprescindible para culminar con éxito el rodaje y es aquí donde comienzan los problemas.

También la lluvia se lleva a cabo durante los tiempos en que los bolivianos comienzan a darse cuenta de lo que significa la privatización del agua para las comunidades marginales y se extiende hasta la gran revuelta del agua en Cochabamba.  Para dar un poco de trasfondo histórico, en 1999 el gobierno de Hugo Bazner entrega el control de las aguas de Cochabamba a la compañía Betchel por un período de 40 años.  La compañía en pocos meses—aunque ellos alegan que fue el gobierno y no ellos-- sube el costo del agua de manera tal que muchos no pueden pagar las tarifas y buscan agenciarse otras formas de acceso al agua.  Sin embargo, Betchel se queja de esto y el gobierno apoya a la compañía y pone trabas a los locales para hincar pozos y usar métodos alternos.  Como dice Daniel en el film “también la lluvia” ha sido prohibida, o sea que tampoco pueden almacenar agua de lluvia para cubrir sus necesidades. El resultado de esta intransigencia, de no permitirles otras maneras de acceso al agua, es una protesta de varios meses que culmina con la muerte de un protestante y la cancelación del contrato con la multinacional.(Es, por cierto, a raíz de estas protestas a las que se unieron algunas compañias privadas y los de la siembra de coca, que surge con fuerza la figura de Evo Morales).

Aunque el film no entra en todo el detalle de la protesta, si pretende bastante obviamente mostrar un paralelo entre la compañía de cine y los conquistadores de antaño. Sebastian se pinta como un idealista que quiere contar la historia de explotación mientras que su compañía llega con planes de aprovecharse del trabajo de los bolivianos indigentes que usan de extras.  También se muestran el director y productor poco simpáticos a las diferencias culturales.  En una escena el director quiere filmar a las mamás ahogando a sus críos en el agua para librarlos de la esclavitud porque “así ocurrió” y las madres se niegan ya que siquiera conciben la idea. Cuando Sebastián increpa indignado a Daniel por la reacción de las mujeres—aun cuando se vayan a utilizar muñecos—el activista le dice “Hay cosas más importantes que tu película Sebastián.”

Aunque Daniel es un personaje atractivo, su derrota emocional al final lo hace lucir débil. Los otros personajes no son del todo convincentes. Sebastián vacila entre la compasión y la indiferencia. Y Costa, el productor, no es consistente en su rol del enforcer y termina ayudando a Daniel…El personaje más atractivo resulta ser un actor alcohólico pero temerario, el personaje de Colón (Karra Elejalde), que reta a los demás a abandonar la hipocresía. También es el único que decide quedarse en Bolivia cuando los demás se marchan por su seguridad, ya que “nadie me espera”.

En fin que a pesar de que es un poco desigual la actuación y la motivación de los personajes, es una película que merece la pena y podría ser muy útil en una clase en la que se debata los meritos de la privatización, tema que nos toca muy de cerca, y la explotación de las comunidades indígenas en America, toda ella.

Algunas fuentes por si desean más información sobre “la guerra del agua”:



Monday, June 23, 2014

Las uniones, otra vez



Según la historiadora Barbara Tuchman en su libro A Distant Mirror: The Calamitous Fourteenth Century,  durante la gran plaga que diezmó a una buena parte de la población de Europa en el siglo XIV, los habitantes, carentes de explicación por este aparente castigo de Dios, buscaban a quien cargarle la culpa. Algunos decían que era resultado de la corrupción en la iglesia católica, otros que era la propagación de los musulmanes, y todavía otros que era la avaricia de los judíos. Como no era posible eliminar a la iglesia ni a los musulmanes, el foco de atención recayó en los judíos, el perfecto extraño, el Otro por excelencia ya que estos tendían a mantenerse al margen de la vida política y no se casaban fuera de su núcleo religioso.  Aun cuando la iglesia no promovía esta posición, la gente llegó a esa conclusión sin que mediara lógica alguna. Los judíos no morían en igual número que el resto de la población (porque por ejemplo, seguían prácticas higiénicas más saludables, entre otras), por lo que se usaron como chivo expiatorio y así empezó la purga de judíos de Europa occidental.

Las uniones se han convertido en el caso de Puerto Rico en el chivo expiatorio. Como bien dice Wilda Rodríguez se ha propagado un sentimiento antiobrero que da miedo. La indignación de la población se ha centrado en los sindicatos que buscan proteger los “derechos adquiridos” de sus miembros, mientras el gobierno y las manos nebulosas (los inversionistas/los bonistas) que han sido los culpables de la situación se sientan cómodos a decidir como más complicar la situación.

Ciertamente la exposición de los sindicatos en los medios no les ha servido bien. En vez de retratar su preocupación, los medios los han proyectado como los intransigentes que no entienden que “todos deben aportar” a mejorar la situación del gobierno en crisis. Llueven las cartas denunciando la avaricia de las uniones, su falta de solidaridad, su aparente ceguera ante la crisis que sufre el país. Esta mañana un animador radial y su compañera regañaban a los sindicatos por el paro general.  La falta de solidaridad era increíble: “A todo el mundo no les interesa su protesta... Protesten sin molestar a los demás, etc.”

Y mientras acá buscamos regañar a las uniones que no se callan y protestan, en otros lares buscan refinanciar la deuda.  Apenas ayer salió un reportaje sobre la deuda en Francia. Una auditoria que se hizo a la deuda francesa concluyó que era ilegítima. Según el reportaje, una deuda es ilegítima si crece a favor de intereses privados sin tomar en consideración el bienestar de la población. Puesto que han determinado que no es legítima, los franceses exigen una moratoria a la deuda o la cancelación de buena parte de ella. También Cristina Fernández estaba en la boca de todos recientemente por su rechazo a lo que ella tildó de “extorsión” de parte de las casa acreditadoras. Según la presidenta de Argentina, se va a pagar la deuda “pero no queremos ser cómplices de esta forma de hacer negocios que algunos quieren instalar en el mundo".

¿A qué forma de hacer negocios se refiere?
Comienzo por decir que siempre me he preguntado quienes son los inversionistas a los que les debemos y por qué siguen fiándole al gobierno. Bueno, a ver si logro explicar esto—me perdonan o corrigen los que saben del asunto. El gobierno toma prestado para los grandes proyectos, por ejemplo, para establecer la tarjeta de salud, para el tren urbano, para el Centro de Convenciones. La idea es que estos proyectos van a generar nuevos ingresos al fisco.  Cuando esto no sucede (la tarjeta de salud contaba con que los Clinton pasaran la tarjeta de salud en Estados Unidos y sufragaran con una inyección federal los gastos que generaría; las rutas del tren no llegan a ninguna parte; el Centro no sido aprovechado al máximo) y resulta en una carga adicional para el erario, se emiten bonos. Estos bonos los adquieren los bancos que especulan sobre lo que pueden generar a largo alcance, les suben las tasas de interés a los gobiernos para cualquier otro préstamo que saben que van a necesitar y luego se dedican a revender los bonos, y los gobiernos a pagar la deuda a unas tasas altísimas. No en balde Fernández tilda a las acreedoras de extorsionistas. Los bancos, así como los bonistas que compran estos bonos chatarra, saben que ellos van a ganar y mucho, también saben y no les importa, que los gobiernos van a perder.

Como de la emisión de bonos y cómo funciona entiendo poco, incluyo una cita de Marxuach sobre la emisión de bonos que hiciera el gobierno de Puerto Rico en marzo del 2014:

Puerto Rico ha colocado exitosamente una emisión de bonos por la cantidad de $3,500 millones en el mercado de bonos municipales de Estados Unidos. El precio ha sido alto. Los bonos se vendieron a 93 centavos el dólar y con una tasa de interés de 8%. Esto significa que el rendimiento exento de los bonos es igual a 8.72%, lo que es equivalente a un rendimiento tributable de 14.3%. Los fondos producto de la emisión se utilizarán casi en su totalidad para refinanciar o pagar deudas existentes y muy pocos están destinados para inversión pública. En síntesis, esta transacción ayuda a mantener a flote al gobierno de Puerto Rico hasta el 2015 pero no resuelve los problemas fiscales de Puerto Rico ni a corto ni a largo plazo.

En fin que, a pesar de que nos han hecho creer que pagar la deuda es más importante que conservar los trabajos y beneficios del pueblo, la celebración por la emisión de bonos fue otro “show” con muchas luces brillantes y humo para desviar la atención del verdadero asunto: no hay dinero. Ahora, cualquiera con la cabeza bien puesta debe entender que eliminando empleos y empeorando las condiciones de los empleados públicos o privados NO va a mejorar las cosas. Sí nuestra economía está basada en el consumo—aquí no se produce mucho y se exporta poco—y no circula el dinero entre los consumidores, las cosas NO van a mejorar.

Como dice Mayra Montero en su columna de este domingo “o se renegocia, [la deuda] pidiendo términos más holgados para que nos dejen crecer” o estamos jodíos. Aquí hay que determinar ¿qué es más importante? ...que los acreedores (los sumamente ricos) recuperen su inversión, o que el pueblo trabajador (que apenas aguanta el estrés de su presente situación) termine pagando los platos rotos, sin empleo, sin beneficios, sin apoyo de nadie porque aquí la solidaridad se murió o por lo menos está desahuciada.

En un programa de WAPA con Normando Valentín (incluyo enlace abajo) se denunció el caso de varias compañías fantasmas que operan en la isla sin estar registradas en el Departamento de Estado y que no pagan contribuciones en lo absoluto al gobierno de la isla. Entre estas se encuentra Bornado Realty Trust que administra varios centros comerciales como Plaza del Norte, Los Paseos y Monte Hiedra. Según este reportaje, estas compañías se llevan más de 500 millones del país al año y no pagan NADA al gobierno. Seguro que detrás de esas compañías están los bonistas y acreedores que ahora pretenden que la isla pague la deuda que ellos han ayudado a crecer robandole a Hacienda (o sea, a nosotros) y que la isla se hunda en la miseria. Lo peor es según Valentín que Hacienda y Justicia conocen de estas compañías y no hacen NADA para recuperar algo de los millones que se llevan ILEGALMENTE de la isla.

Para concluir, no crean toda la propaganda en contra de los unionados. No hagamos como los jueyes como bien dice Alexis Zárraga de El Vocero:
Hay un debate de la forma en que se maneja la Autoridad de Energía Eléctrica y cómo afecta a los consumidores. Mientras todo indica que la AEE hay que romperla y hacerla otra vez, el pueblo solo ha gritado por una cosa: los sueldos de los unionados. O sea, salió a la luz pública un montón de cosas que escandalizarían a una nación cuerda, pero seguimos peleando porque fulanito entró por pala y está a 25 pesos la hora sin tener un bachillerato. Aquí yo creo que ni siquiera les molesta “la pala”, porque al ser la orden del día en los empleos ya lo toman como algo “normal”; pero el que fulanito cobre “bien” con menos estudios que otras personas los pone a parar la trompa y a mirar atravesao. Podemos pelear para que haya más igualdad económica en la sociedad y todos cobremos más, pero no queremos eso. Queremos que fulanito cobre menos de lo que se gana, así que demonizamos a los de las uniones porque luchan por sus derechos.

Así que como dice Ramos Perea en su página de Facebook: Los beneficios de los miembros de la UTIER no los hemos pagado nosotros, el pueblo trabajador. Son el fruto de luchas de años.  Ahora, las mansiones y lujos del gobierno han salido de nuestros bolsillos.  Es a ellos a quienes debemos exigir sacrificios.

Aquí les incluyo los enlaces de las fuentes que he citado:

https://www.youtube.com/watch?v=3fiEavQX7k4&feature=youtube_gdata_player

http://www.noticel.com/noticia/137792/el-pais-a-la-deriva-y-los-legisladores-con-aumento-de-668-en-salario.html
http://grupocne.org/2014/03/13/despues-de-la-emision-de-bonos/