Saturday, January 10, 2015

Hindsight



En la serie de televisión Hindsight (VH1) la protagonista está próxima a casarse por segunda vez cuando le asaltan las dudas.  Entonces comienza a preguntarse como habría sido su vida si hubiese tomado decisiones diferentes.  El día de su boda, se levanta por la mañana y se da cuenta que ha vuelto al día de su primera boda, diez años atrás. O sea, la vida le da la oportunidad de rectificar o cambiar su vida…y ella decida aprovechar el momento. En la película About time, el padre del protagonista (el encantador Bill Nighy), le confía que todos los hombres de su familia tienen la suerte o el poder (real) de cambiar sus vidas ya que pueden viajar en el tiempo.

Por supuesto que estas premisas, aunque absurdas, nos ponen a reflexionar sobre nuestras propias vidas ya que es una pregunta que muchos nos hemos hecho. ¿qué haríamos o cambiaríamos si tuviéramos la oportunidad? Becca, la protagonista de Hindsight es lanzada al pasado y eso la obliga a mirar su pasado de cerca. Ella entonces decide no casarse con su primer esposo y esa decisión ya cambia el giro de su vida. Tim, el de About time, tiene más flexibilidad. El puede ir al pasado cada vez que lo crea necesario. Tim usa ese poder para encontrar y enamorar a la que será su esposa. Esta me parece, si uno fuera a escoger, tendría que ser la mejor alternativa—o sea, la capacidad de rectificarse tan pronto el error se comete y cuantas veces sea necesario para que todo salga como uno quiere.

Al comentarle sobre estas premisas a una amiga, me ha dicho que ella lo ha pensado muchas veces y ha concluido que no cambiaría nada en su vida.  Claro, que no entró en el detalle así que no les puedo explicar su decisión. Yo, vacilo. Me explico. Sé que quien soy en este momento es un reflejo, hasta cierto punto, de la vida que he llevado, de las decisiones que he tomado y de la suerte que he tenido. Hay cosas que pienso que debí haber hecho, otras que demoré mucho en hacer y otras que no decidí y me ocurrieron. Por ejemplo, debí viajar desde jovencita, debí terminar el doctorado más joven y no debí tener un hijo a tan joven. Pero haber podido hacer las cosas de forma diferente no me garantiza que hubiese tenido hoy la vida que tengo. Existe después de todo el efecto mariposa. (The Butterfly Effect, que se ha usado ya en otras películas como la que lleva ese nombre con Aston Kutcher, establece que cualquier cambio que se haga al pasado puede afectar de manera dramática algunos o todos los aspectos de ese pasado y por consiguiente el futuro.  Lo que me recuerda un cuento de Ray Bradbury “A Sound of Thunder”. En este cuento los viajes al pasado son posibles, pero a los viajeros se les advierte que no pueden traer consigo nada del pasado ya que si lo hacen habrán cambiado todo su futuro. No les cuento más para que lo lean).

Así siguiendo la idea del efecto mariposa, si hubiese viajado a lo mejor no me hubiese casado joven—que no es tan malo-- o estudiado literatura ni trabajado en la Universidad. Al no trabajar en la Universidad, tal vez no hubiese conocido al colega…que horrible sería eso. Si no hubiese tenido mi hijo a los 22 años, tal vez el no sería quien es hoy y yo no lo hubiese disfrutado igual…o tal vez sí…

En fin que como mi amiga, tengo que decir que a menos que no tuviera la suerte de Tim… ¿Se imaginan meter las patas y poder volver inmediatamente a corregir nuestro error, o haberse dado cuenta que se tomó un decisión errada y poder, después de reflexionar sobre ella, dar marcha atrás sin que tenga repercusiones? 

¿Volver al pasado para corregir o desviar el camino presente? No, no vale la pena ni siquiera pensar en ello ya que, por lo menos para mí, las cosas no pudieron haber salido mejor.

Monday, December 22, 2014

Novelas 2014




Esta es mi lista de lecturas del año 2014. Yo creía que iba a leer más en esta etapa de mi vida, pero no fue así.  Tengo más o menos los mismos números que en años anteriores…(suspiro) 

Recuerden que para leer mis comentarios sobre las no comentadas aquí, simplemente  presionen sobre el título y esto las llevará a la entrada correspondiente en Leo, luego pienso o una entrada anterior de este mismo blog. Espero sus comentarios, o que por lo menos, me compartan sus propias listas.

  1. Mira si yo te querré de Luis Leante
  2. Demasiado amor  de Sara Sefcovich
  3. Game of Thrones Books 3, 4, 5 (A Song of Fire and Ice) George RR Martin: Terminé la serie de novelas y como todos los fans, espero la próxima y por consiguiente, la nueva temporada de la serie televisiva.
  4. The Secret Speech de Tom Rob Smith: Otro divertido “thriller” situado en Rusia. The Secret Speech es la continuación de Child 44, que les reseñé el año pasado. Aquí las hijas huérfanas son criadas por Leo y Raisa, pero la mayor no le perdona que el detective haya matado a su papá.  Aunque me gustó más la primera, esta está muy bien escrita y Smith ata los cabos sueltos eficazmente.
  5. To Kill a Mockingbird de Harper Lee: Esta es una de esas clásicas que me había prometido leer alguna vez.  La oportunidad surgió cuando un estudiante me preguntó sobre ella.  Le sugerí que la leyéramos juntos.  Así fue,  y para ambos fue una sorpresa agradable. Es la historia de Atticus, el abogado rural, que lleva la defensa de un negro en la Alabama de los 50.  La voz narrativa, sin embargo, es la de su hija Scout, quien lo adora y admira pero no lo entiende.  Su voz perceptiva dentro de su inocencia es un deleite para el lector. Pueden ver la maravillosa película basada en la novela en la que Gregory Peck hace el papel de Atticus.
  6. La ridícula idea de no volver a verte de Rosa Montero
  7. The Book Thief de Markus Zusak: La había empezado a leer en español y no me agarró.  Luego, me la prestaron en inglés.  Que diferencia.  La verdad es que estuvo “lost in translation” para mi.  Es bella.  La historia de una niña alemana huérfana que trata de entender las crueldades de la vida durante el surgimiento del nazismo en Alemania.
  8. El tiempo entre costuras de María Dueñas
  9. Loving Che de Ana Menéndez: El Che Guevara es de esas figuras históricas que vivirá por siempre en nuestra imaginación colectiva como el revolucionario por excelencia. Su imagen, que nos persigue todavía hoy, a casi 50 años de su muerte, en camisetas, afiches y libros lo muestra siempre pensativo, mirando al futuro; podría decirse que hasta posando para la posteridad. Esta novela de Menéndez es sobre una mujer que descubre que es la hija del Ché. La historia es narrada en dos voces, la de la hija y la de la madre, la amante del Che quien antes de morir recuenta su historia con el héroe de la revolución.
  10. Rosaura a las diez de Marco Denevi
  11. Corazón tan blanco  de Julian Marias: La primera novela que leo de Marías y realmente me gustó.  Es la historia de un hombre recién casado quien en pleno viaje de novios, comienza a tener dudas sobre el futuro de su matrimonio. Poco a poco descubrimos que sus dudas están ligadas a la muerte de una tía y ya no les cuento para que la lean. El personaje principal y su esposa trabajan como interpretes lo que ayuda a explicar las dudas que tiene el protagonista con la forma en que la vida queda traducida e interpretada por el y por los demás.
  12. Como un mensajero tuyo de Mayra Montero: Aquí Montero nos presenta una versión ficionalizada de lo que le ocurrió a Enrico Caruso cuando estuvo en Cuba en 1920. Se concentra la narración en el momento histórico en el que ponen una bomba en el teatro en el que se presentaba el cantante en la Habana. Según esta versión de Montero, Caruso lleno de miedo y aprensión porque creía que lo perseguían unos mafiosos se escapa con una mulata achinada quien llevada por una premonición de su padrino santero se empeña en amar y en proteger al famoso tenor. 
  13. The Ghost Bride de Yangsze Choo: Una prosa muy bella pero un poco difícil de seguir. Es la historia de una joven quien recibe una extraña proposición: casarse con el espíritu de un joven  muerto. La joven protagonista rechaza la posibilidad y en un intento por escapar de su realidad, termina en el mundo de los espíritus. A pesar de que creo que escribe bien la Choo, la novela resultó lenta y hasta poco creíble. En varias ocasiones estuve tentada a abandonarla.
  14. La invención del amor de Ovejero: Esta novela, ganadora del Alfaguara en 2013, es buena, buena. Me la prestó la amiga GM.  No sé si ella siquiera recuerda que la tengo, pero es de esas novelas que no es fácil devolver… El protagonista recibe una llamada dándole información que obviamente no es para el, pero el la asume. El se llama Samuel y el mensaje era para un Samuel. Para el protagonista esta llamada que le informa de la muerte de su alegada amante, lo salva de la monotonía en la que vive y decide tirarse la aventura de llegar hasta la funeraria e inventarse una historia con la difunta.  A cada paso, el lector se va asombrando de su capacidad para la mentira y el riesgo. Mientras tanto, Samuel analiza su vida, y un se da cuenta de las contradicciones entre lo que dice y lo que hace. Fascinante.
  15. The Dovekeepers de Alice Hoffman. Es la novela más ambiciosa de Hoffman a quien he seguido por años. No es sin embargo, la que más me ha gustado.  La voz soñadora con el toque de realismo mágico que tanto me gusta de ella está sino ausente por lo menos, carente de la magia que la caracteriza. Esta es una novela histórica y no creo recordar que haya escrito ninguna otra de este género. Trata de la toma de Masada allá en el año 70 DC. Sigue la historia de cuatro mujeres que llegan a Masada como refugiadas. Todas se encuentran trabajando como cuidadoras de palomas, un trabajo ruin y despreciable que se le asigna a los excluidos de la sociedad. Todas cargan un secreto…



Saturday, December 13, 2014

Las pequeñas tiranías




Asisto a una clase de Extensión Agrícola. Hasta donde sé, esta es una división de la UPR, institución laica, subsidiada con fondos públicos.  La instructora comienza “elevando una oración al todopoderoso”. Yo miro al colega, sorprendida.  Participo en otro taller de la misma división, el instructor comienza cada mañana con una bendición religiosa.  Tolero el saludo religioso todas las semanas.  En la actividad de cierre, el instructor nos “obliga” a ponernos de pie e inclinar nuestras cabezas como gesto de humildad para dedicarle la actividad de cierre “al señor”.  Para no levantar escollos, simplemente me escurro tras una columna para no participar. Me indigna no tener la valentía de oponerme abiertamente a esta barbaridad, a esta imposición.  Pero sé también que de hacerlo, caería en la desgracia social. Todos me mirarían raro; es posible que hasta me digan que me vaya para una esquina como criatura maldita y no moleste para que los demás puedan dar gracias por sus infelices vidas. ¿Cuál sería el peor de los dos males?

Lo curioso es que el beato que no pierde oportunidad de llenarse la boca hablando de Dios, es un tipo de una moralidad cuestionable. Nos ha confesado cosas que podrían ponerlo en aprietos si fuéramos a chotearlo; admite que sólo ofrece el curso para satisfacer unos requisitos que le imponen para obtener un préstamo, que a pesar de ser “un apasionado de su arte”, su gran motivador es el lucro y así nos insta a crear con la  promesa de grandes ganancias. (Por cierto, todas las clases de Extensión Agrícola se llaman talleres de microempresas…)

Yo soy de otra escuela, más soñadora, más ingenua, o más ilusa, tal vez.  Yo creo en el servicio público. Tomo esas palabras muy en serio. Creo en trabajar por mejorar el país, por ayudar a los individuos a alcanzar metas. Cuando alguien me dice que trabaja en el gobierno sólo por el dinero, tomo esa aseveración con un grano de sal. Me cuesta creer que eso es lo único que lo mueve y menos hoy en que cobrar fondos del erario ha caído en desgracia—a menos que seas legislador pues es bien sabido que ellos todavía tienen todos los beneficios.

Me gusta creer que la mayoría de las personas hacen las cosas por convicción. Lo vi en mis años en la Universidad.  Fueron muchos los profesores que estaban hasta las tantas en sus oficinas (o por teléfono, o por correo electrónico, o por Facebook) atendiendo estudiantes, o cubriendo las clases de algún compañero enfermo, o simplemente organizando actividades para sus departamentos, para que todos se beneficiaran y la Universidad luciera bien.

Por eso me re-jode la tiranía de los religiosos. Si, es una tiranía ya que es un abuso de poder.  Es una imposición porque se presume que la voz de la dirigente habla por los demás.  Cuando nos convocan a orar por esto o aquello, nadie pregunta si hay oposición…Recuerdo una ocasión en la Universidad que el rector comenzó una asamblea del claustro con una invocación.  Un puñado de profesores (dos o tres) nos quedamos sentados.  Para la próxima reunión, no hubo invocación.  Siempre supuse que alguno—no fui yo—de los que se quedaron sentados le hizo ver al rector de la violación del estatuto que establece la separación de iglesia y estado.

Y soy capaz de participar de actos religiosos. Puedo por caridad quedarme a escuchar una misa o un sermón durante un velorio si tengo la mala pata de llegar cuando comience, pero me indigna cuando me lo imponen. Y rehúso dar gracias por las cosas más absurdas… Quisiera tener las agallas de decir, “No, no voy a orar.”  O exigir, “No, aquí no se hace invocación porque se viola la constitución.” Por ahora digo, desde este, mi púlpito: Ya basta con las pequeñas tiranías.