Wednesday, October 08, 2014

Libros y un comentario




Cuando alguien me pregunta qué libros marcaron mi vida siempre me quedo muda. No sé qué responder. Y es que son tantos libros y han llegado por tantas avenidas diferentes y me han afectado de formas diversas. A veces pienso en los libros que recuerdo haber disfrutado inmensamente pero que simplemente no me dí cuenta en el momento de cómo cambiaban mi vida.  Esta columna es un intento de recoger en una lista los libros que si bien tal vez no cambiaron el rumbo de mi vida, me formaron o informaron. Tal vez sólo fueron importantes brevemente o en un momento particular, pero esta lista incluye los que se han quedado conmigo como esos libros que nunca regalaré y que presto con mucha renuencia. 

Aquí una lista acompañada de una reflexión de los libros que fueron moldeándome ya sea para la vida o tal vez simplemente para la lectura. No es una lista cronológica, sino en orden de impacto, creo.

1. The Women’s Room de Marilyn French: No recuerdo cómo llegó a mis manos este libro, pero sé que lo leí cuando estaba encinta de mi hijo. Ya para ese entonces yo había abrazado el feminismo como doctrina de vida pero todavía no entendía como todo en la vida estaba teñido según el sexo por el que se mira.

En el bachillerato había tomado un curso de literatura de mujeres y creo que pudo ser aquí que por primera oyera hablar de The Women’s Room.  Este libro escrito en 1977 fue la primera novela feminista, que yo recuerde, que caía en mis manos y recuerdo que fue un electroshock, un despertar de conciencia.  Me vi reflejada en Mira, la protagonista. Mira (como la recuerdo, pues tendría que releer la novela para recordar los detalles) es una joven más bien rebelde que se casa con un estudiante de medicina con el que luego tiene dos hijos. Mientras su marido sale a estudiar y luego a trabajar, Mira se queda en casa preocupándose por el color que le va a dar a las paredes de la sala. (Esta es una escena que recuerdo con una claridad asombrosa.) Años después la pareja se divorcia y Mira se va a estudiar. Los primeros días se siente rara y marginada.  Se va para el baño de las “damas” y encuentra que alguien ha tachado las palabras “ladies’ room” y ha escrito “women’s room”. (Así comienza la novela--ella refugiada en el baño. La portada también tiene las palabra “ladies” tachada y sobrepuesta está “women’s”). Esto la obliga a repensar su vida. Así también rompió esa primera escena los esquemas que yo a pesar de mi “enlightenment” había aceptado como parte “natural” de la vida.

French más tarde escribió otra novela que me gustó muchísimo también, Her Mother’s Daughter sobre las relaciones materno-filiales. Aunque parecida a TWR, no tuvo el impacto de la primera. French murió en el 2009 y aunque continuó escribiendo—tiene una novela póstuma—es desconocida por la mayoría de las lectoras de hoy. Su esquela sólo menciona a la novela que la hizo famosa.
No se habla mucho de TWR hoy día y me pregunto si me gustaría tanto hoy como me gustó entonces.

2. The Handmaid’s Tale de Margaret Atwood: Esta novela me la regaló mi hermana.  Ella la compró porque era de ciencia ficción, su género favorito, pero mi hermana tiene la costumbre de leer el final de cada novela para ver si “termina bien.” O sea, si tiene un final feliz.  Si no la tiene, la descarta. Yo, por el contrario, prefiero no conocer el final.  Yo compro novelas porque he leído algo sobre ellas y creo que me pueden gustar, me las han recomendado o, en la época dorada cuando podíamos acariciar los libros antes de comprarlos porque existían cosas llamadas librerías, leía la primera página y esta me agarraba.  A veces, una sola oración o un párrafo me convencía de que esa era una novela que tenía que leer.

Eso me pasó con The Handmaids’ Tale (THT). Leí la primera página y quedé prendada. Desde entonces declaro que mi escritora favorita es Atwood.  He leído todas sus novelas, algunos de los libros de ensayo, los cuentos y sus poemas. Cuando le dieron el Nobel de Literatura a Alice Munro (primera canadiense) me dio rabia. ¿Cómo es posible que Munro tuviera un Noble y Atwood no? Pero así suceden las cosas. Los homenajes no siempre se les rinden a los que se los merecen realmente, sino a los que pueden someterse a una forma de ver la vida, a los que no nos hacen sentir incómodos…Aunque se lo dieron a Naipual….(What was THAT about?)

Atwood es una escritora de un alcance inmenso.  Sus ensayos sobre la economía y el cambio climático son excepcionales, así como su crítica literaria. Recientemente leí que su última novela, una trilogía, será llevada al cine. No sé si ella escribirá el guión pero no me extrañaría.


 Aquí el segundo párrafo de la primera página de THT como muestra:

There was old sex in the room and loneliness, and expectation, of something without a shape or name. I remember that yearning, for something that was always about to happen and was never the same as the hands that were on us there and then, in the small of the back, or out back, in the parking lot, or in the television room with the sound turned down and only the pictures flickering over lifting flesh.

We yearned for the future. How did we learn it, that talent for insatiability? It was in the air; and it was still in the air, an after-thought, as we tried to sleep, in the army cots that had been set up in rows, with spaces between so we could not talk…


TO be continued….

Saturday, September 27, 2014

Culebras



Mi papá ve culebras por todas partes.  Las ve encima de la cama, en las paredes, en su ropa, y en cada recoveco, esquina o sombra. Las culebras que ve Papi son lo mismo pequeñas que largas, de cabezas pequeñas y rojas, o de cabezas negras y hasta blancas. El me llama para que las vea.  Yo quisiera verlas, pero no puedo. El insiste, yo asiento. Mis hermanas se enojan, le dicen que está loco, que ahí no hay nada, que se deje de pamplinas. El sabe que andan por ahí, pendientes de que el esté a solas para acecharlo, para morderlo. “¿Ves esa picadura?” Me pregunta. “Ahí” dice señalando hacia la tierra seca llena de granos de maíz y gravilla donde tiene la jaula de pollos. “Allí había un montón de culebras que me mordieron cuando me metí pa’ ‘ca a darle de comer a los pollos. Tuve que irme porque no me dejaban en paz.”

Papi nunca les tuvo miedo a las culebras. Era temerario. Las cogía y hasta se las enredaba en la mano para asustarnos a nosotras sus hijas, o a los hijos de los vecinos. Reía si mostrábamos miedo o reculíamos.  Aprendimos a mostrarnos estoicas no fuera a ocurrírsele tirarnos una encima. Cuando el no estaba y aparecía una culebra, de esas pequeñas que sabíamos que eran inofensivas, igual nos alejábamos y las manteníamos a raya.  En fin que puede más la fantasía y la imaginación que la lógica. Hoy Papi teme a las culebras. Hace dos días rompió el faldón del lavamanos tratando de matar a una que se le escurría y enredaba en la tela. La señora que lo cuida llamó a mi hermana para que viniera a ayudarla pues andaba con un cuchillo tratando de matar a la siniestra deslizadora y terminó haciendo trizas la tela.  La semana pasada las veía en el fondo del inodoro. Mi hermana metió la mano en el inodoro y hasta haló la cadena, pero igual las veía. Ayer decía que se le habían enredado en la camiseta y estuvo un largo rato tratando de sacar del doblez la piel que había mudado el animal y que había quedado atrapada en la tela.

Papi tiene Parkinson. Y sus culebras son el producto supongo, de los medicamentos que toma o los múltiples golpes que se ha dado en la cabeza desde que su piernas hinchadas y tiesas lo traicionan. Mi hermana dice que se ha caído más veces de las que admite. A menudo encontramos un huevucho nuevo en la frente o en la mejilla, o un golpe en la rodilla, brazo o espalda. Es triste verlo así.

Cuando le pregunté si era cierto eso que decían que había desarrollado una relación especial con el piso, se sonrió.  El siempre fue pícaro y aun aprecia el humor. También le agrada escuchar música y de vez en cuando lo oigo tararear alguna canción aunque su voz trémula y baja hace más difícil oírlo con facilidad o percibir algún leve cambio en su expresión facial. Todavía disfruta de jugar dominós y gana la más de las veces. Un día intenté jugar barajas con el, segura de que ahora si le ganaría—el nunca perdía cuando jugábamos-- pero no fue así. Su mente aunque desvaría por ratos, es astuta para los números, las barajas y los dominós.

Por eso me da tristeza verlo pelear con las culebras. Me pregunto si no será capaz de aceptar que las víboras que aborrece no están ahí sino en su mente como lo hace el personaje de la serie Perception. Después me digo, pero si eso es sólo ficción. Seguro que separar lo que se sabe de lo que se ve no puede ser fácil, menos aun para una persona enferma. No importa cuán lúcida parezca por momentos ni cuan inteligente sea o haya sido.

Cuando me despedí de él anoche le dije. “No hagas locuras” y el me contestó “Yo no hago locuras, es que estoy loco” y sonrió.

Saturday, August 23, 2014

Una analogía para estos tiempos



Creo que se pueden establecer ciertos paralelismos entre los que ocurre en Ferguson, Missouri y lo que ocurre en la franja de Gaza. Aquí vemos dos comunidades marginadas luchando por sobrevivir.  En la primera, tenemos a los negros americanos que se enfrentan a los blancos que ostentan el poder.  En la otra, tenemos a los palestinos que se enfrentan a los israelíes que controlan la región.

En Ferguson, los negros están cansados de ser el objeto de todos los males de sus comunidades. Que si hay criminalidad, fueron ellos; que si hay pobreza es porque ellos no quieren salir de la pobreza; que si no quieren estudiar; que si les gusta vivir del cuento, etc. La verdad es que la muerte de Michael Brown no es una anomalía, sino el resultado de años de discrimen racial. En Missouri—igual que en otros estados—ver a un  negro caminar solo por las calles, o peor, acompañado ya lo hace culpable o por lo menos sospechoso de un crimen. ¿Cuál? El que sea, el que yo sea capaz de imaginarme. Lo interesante es que se han dado ciertos fenómenos interesantes en Ferguson.  Según he leído, hasta los 80, la población del pueblo era casi exclusivamente blanca (80%). En años recientes, se ha transformado y hoy es mayoritariamente negra (67%).  Esto trae un problema importante: las comunidades negras tienden a ser pobres. Así que la prosperidad de la que gozó la ciudad en algún momento ha mermado.

Habría que estudiar las razones para el cambio demográfico, pero yo apostaría que a medida que los negros fueron llegando, los blancos se marcharon. También es posible que los blancos se marcharan por el cierre de fábricas y otros empleos y los negros fueran ocupando espacios más accesibles de vivienda.  Hace apenas tres años, se elevó Ferguson como la capital del meth (una droga potente) en EEUU. Aunque parece que su consumo ha bajado-- Ferguson aparece ahora como el tercer consumidor de la droga—todavía constituye un reto para las comunidades y las autoridades.

Por otra parte, las escuelas, la policía y demás entidades gubernamentales todavía están controladas por blancos.  Como habrán leído en la prensa, hay sólo 3 policías negros en Ferguson. Como muchas otras partes del mundo, incluyendo EEUU, la crisis en el mercado de las hipotecas, la banca y el desempleo reinan en esta área. Solo que cuando las comunidades son de color negro, los problemas se barren bajo la mesa.  Brittney Cooper en Salón.com comenta que la “violencia que presenciamos es el resultado de la pobreza y falta de oportunidades que arrinconan a los pobres sin que estos vean la posibilidad de escapar de ella.” (traducción libre) Tampoco podemos olvidar el fantasma de la esclavitud que aun persigue a los norteamericanos aunque traten de borrar su legado con el silencio y la indiferencia.

Igualmente en Gaza existe un legado histórico que trastoca la región. Un problema que se exacerbó cuando las Naciones Unidas sin más ni más aprobó un plan para dividir la región en dos, un área para los judíos y otro para los palestinos. Desde entonces los palestinos luchan por recobrar lo que entienden les pertenece y lo poco que les ha dejado Israel—quien continúa tratando de ganar terreno en el área que le designara las Naciones Unidas a Palestina en el 1948. Para empeorar las relaciones en esa área, Israel puso los territorios palestinos bajo ocupación militar. Como el racismo en EEUU, el racismo entre los semitas y los anti-semitas es peliagudo.

Como en Ferguson, los palestinos son señalados constantemente como la causa de todos los problemas en el área.  Igual que en Missouri, los palestinos son, en su mayoría, pobres, reciben educación de segunda clase y son marginados por los israelíes quienes les niegan hasta el derecho de existir en la región. Si algún rebelde palestino, tira una bomba, Israel contraataca con diez.

En Ferguson tratan de justificar la muerte del joven con un vídeo mostrando al joven entrando a una tienda a robar, como si un robo justificara la muerte de una persona no armada. ¿Acaso la pena por robar es la muerte? Los israelíes justifican la violencia a la que someten a los palestinos porque ya se hartan de las agresiones diarias que reciben. ¿Acaso lanzar una pedrada equivale a lanzar una granada? 

Y no digo que los palestinos sean unos santos. Según leemos en la prensa, Hamas acaba de ejecutar a unos jóvenes que alegadamente colaboraban con los israelíes. Desde su creación, Hamas ha sido un grupo extremista que, entre otras cosas, ha exigido que las mujeres usen el hijab, les niega acceso a la educación y promueven la violencia contra cualquiera que rompa con los dogmas religiosos.  O sea, que a pesar de que la guerra es, en efecto desigual por la fuerza militar de Israel—quien es subsidiada dicho sea de paso por EEUU—los palestinos, especialmente los miembros de Hamas,  no son fáciles de querer. Sin embargo, es claro que tanto Israel como Palestina pretenden continuar en la zona por lo que el único camino, y el que ambos grupos parecen esquivar, es la diplomacia. El asunto es bien complicado y yo no pretendo entenderlo completamente ni quiero juzgarlos injustamente, pero me parece que se requiere de un buen grado de mesura para calmar los ánimos, para darle una oportunidad a la paz. Sin ella ningún lado vencerá y solo una espiral de venganza, un Moebius infinito, reinará. 

Unos están llenos de miedo; otros están llenos de rabia; otros reclaman venganza por sus muertos, por sus hijos, por sus sueños perdidos…El colega dice que el problema en Gaza es que Israel es un país fundamentado en una creencia religiosa y que es allí donde está la raíz del problema.  Supongo que en Missouri la complicación no es de índole religiosa sino de una tendencia a pensar en el Otro como el malo, en odiar lo que es diferente y también rehuir del pasado en vez de afrontarlo y asumirlo.

Aquí incluyo dos fuentes que aunque no uso en mi escrito directamente, me ayudaron a entender el conflicto un poco ya que presentan una versión del conflicto en Israel y el rol de EEUU.


http://www.ifamericansknew.org/history/origin.html
http://www.counterpunch.org/2014/08/01/us-provides-israel-weapons-used-on-gaza/


Aclaración: Debo señalar que estoy consciente de que hay una importante diferencia entre la situación de los palestinos y la de los negros americanos: los palestinos NO siempre fueron una minoría marginada...antes del siglo XX dominaban la zona ahora en guerra.