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Saturday, September 26, 2020

El reto de estas elecciones 2020

Como en el 2016, este año 2020 luce prometedor para los partidos emergentes, o por lo menos para uno de ellos, el Movimiento Victoria Ciudadana. En el debate de septiembre, la candidata a la gobernación por MVC, Alexandra Lúgaro, lució muy bien: inteligente, preparada, entregada. También brilló Juan Dalmau del PIP. Hay mucho ruido en las redes, Twitter específicamente, con la candidatura del pipiolo, pero no siempre ese entusiasmo se refleja en las urnas. A última hora la gente empieza a pensar en el menos malo y votan como siempre. Espero me equivoque.

Este cuatrienio está interesante. Hay seis candidatos a la gobernación y tres de ellos, a mi parecer, demuestran un compromiso que debiera poner en marcha otra visión del país.

Este puede que sea el año del cambio. Puede que aunque gane un partido tradicional, el por ciento sea menor del 41% con el que ganó el candidato del PNP en el 2016. En las pasadas elecciones Ricardo Roselló se llevó el 41.76 % de los votos y David Bernier por el PPD, el 38.92%. O sea, que si descontamos el 2.13% que se llevó María de Lourdes Santiago del PIP, casi 17% de los electores prefirió a un candidato no tradicional. Yo tengo la esperanza de que ese número crezca este año. ¿Será demasiada candidez de mi parte esperar que un 25 o 30% se vuelquen en contra del pnpppd? ¿Y que tal vez el PIP por fin alcance el tan anhelado 5%? Eso dejaría al pnpppd con apenas un 60%. Claro que eso no acabaría de golpe y porrazo el bipartidismo maldito pero le daría un golpe severo que en el mejor de los casos los obligue a repensarse y no seguir con las mismas malas prácticas.

Temo, por otra parte que buenos candidato/as a puestos claves puedan verse afectados al diluirse los votos independientes y renegados del pnpppd entre el MVC y el PIP. Aquí corren peligro, los representantes Denis Márquez (PIP), y Mariana Nogales (MVC), y la senadora María de Lourdes (PIP), entre otros. Veámos. Como senador por acumulación el senador José A.Vargas Vidot, como candidato independiente, fue quien más votos recibió: 157,099 votos. En segundo lugar llegó el senador Thomas Rivera Schatz con 150,946. Los votos de VV podemos asumir que vinieron de los votantes independientes y de algunos populares y estadistas que vieron con buenos ojos la oposición. Los votos de TRS, fueron seguramente votos íntegros PNPs. Dalmau, por ser oposición también recibió 130,002 y el que recibió más votos del PPD fue Eduardo Bhatia con 105,494. Parece ser que para entrar al senado por acumulación un o una candidata debe sacar por lo menos 75,000 votos. Lo mismo sucede con los representantes por acumulación. Denis Márquez del PIP en el 2016 recibió 121, 066 votos. ¿Tendremos esa cantidad para que entre un pipiolo y uno de MVC? Este año hay aproximadamente 500,000 electores menos. Veremos. Hay que seguir educando sobre la importancia de los partidos de minoría.

Otra vez, como en el 2016, en estas elecciones es importante elegir los legisladores y senadores con cuidado. Muchos electores no saben que cuando hacen una sola cruz bajo la insignia de su partido están votando, en el caso de las elecciones legislativas y municipales por el primero de la lista que aparece en su papeleta. Por lo tanto, OJO. Si usted tiene un legislador que favorece, aunque haga una sola cruz bajo su partido, debe también elegir al candidato/a que prefiera. O si le parece importante que el partido vencedor tenga oposición (es lo único que inhibe a los que ostentan el poder de hacer barbaridades) es importante, como hemos visto en el pasado, que lleguen buenos candidato/as de los partidos de minoría al senado y la cámara. Pero cuidado, solo se permite escoger dos candidatos al senado por distrito y uno a la cámara. Y se elige solo un/a candidato/a por acumulación, tanto en la cámara como el senado.

Como resultado de la reciente reforma electoral los pivazos son considerados, otra vez, votos nulos. Se le conoce como pivazo porque se presume que son los del Partido Independentista quienes optan por votar así, o sea, un elector pipiolo vota bajo la insignia del PIP, pero su voto por la gobernación se lo da a un candidato popular, aunque igual puede hacerse con otro partido. O sea, ahora (hasta que cambie de nuevo) no se puede votar bajo la insignia de un partido pero elegir el de otro para gobernador o comisionado residente. Por lo menos uno de estos puestos tiene que ir al candidato que corresponda bajo el partido que prefieras. Por ejemplo, no se puede votar bajo la insignia del PPD cuyo candidato es Charlie Delgado y escoger a Dalmau como candidato a la gobernación, ni al revés. Históricamente han sido los pipiolos los que han optado por el pivazo para garantizar que el partido (PIP) quede inscrito (sin mucho éxito, tenemos que añadir) pero favorecer que gane el candidato de los populares. Como tal vez recuerden o hayan leído fueron los pivazos los que le dieron la victoria a Acevedo Vilá en las elecciones del 2004 cuando derrotó al ex-gobernador Pedro Roselló por sólo 3,566 votos (0.2%). La esperanza en el 2020, por lo menos entre los electores que anhelan ver el fin del bipartidismo es que los jóvenes, los votantes independientes y los desilusionados voten por el MVC, por el PIP y hasta por Eliézer Molina y no que los pipiolos le presten el voto al PPD como se alega ha ocurrido en el pasado.

En la página de la CEE están disponibles las papeletas modelos por si quiere ver los candidatos e ir preparando su voto.

Para ver algunos de los cambios que ha traído la Reforma Electoral del 2020: https://www.metro.pr/pr/noticias/2020/06/22/5-cambios-introducidos-por-la-polemica-reforma-electoral.html

Para más información electoral: https://www.paravotar.org/practica http://www.ceepur.org/Elecciones/index.html

Monday, June 08, 2020

White privilege

para José

En esta semana pasada diversos grupos y personas atacaron a la candidata a la gobernación por el Movimiento Victoria Ciudadana, la licenciada Alexandra Lúgaro, por hablar del “white privilege”. Como todo lo que dicen los políticos a esta altura, sus expresiones fueron tergiversadas y se creó todo un reperpero en las redes.  Como resultado, Lúgaro procedió a explicar en su página de Facebook y en Instagram lo que ella quería decir cuando hablaba del privilegio de ser blanco.

Tengo un amigo que como profesor de Educación en California State University, Sacramento lleva años hablando sobre “white privilege” y tratando de que sus estudiantes, todos maestros, entiendan cómo ser blancos les ofrece ciertos privilegios de los que no gozan los que no lo son. Sus charlas sobre este tema han producido consternación, aceptación y hasta rechazo de sus estudiantes. Algunos lo han acusado de “reverse discrimination” y hasta de odio a la clase privilegiada.  Y es que no es fácil reconocerse como persona que goza de privilegios si también se es pobre o se ha sentido alguna vez rechazado, supongo.

No es fácil explicarle a un blanco pobre lo que significa “white privilege”. Supongo que sería más fácil hablar simplemente de privilegios, o sea, aquellas ventajas que nos confiere el estatus social, porque ese es un tipo de privilegio particular que afecta a la mayoría de las personas y que muchos entendemos. Por ejemplo, quienes son nuestros padres, donde nos criamos, donde fuimos a la escuela, si tenemos grados universitarios, la cantidad de libros que leemos o nos rodean, los amigos que tenemos, adonde viajamos, cuales actividades o deportes hacemos. Todas estas cosas determinan cuan privilegiados somos. Hay ejercicios que utilizan los educadores para hablar de privilegios primero y después del privilegio atado a una raza en particular. (Abajo incluyo varios enlaces). Uno en particular recrea una carrera, pero antes de que empiece la carrera se le van haciendo preguntas a los concursantes que los convida a dar un paso al frente. Preguntas como, si no vienes de padres divorciados da dos pasos al frente,  si fuiste a una escuela privada da dos pasos hacia el frente y así sucesivamente. De manera que los blancos acomodados quedan al frente. Lo que intenta reflejar es que los que tienen más ventajas, tienen más oportunidades de ganar. Véanlo, es fascinante. 


Hablar del privilegio de ser blanco no quiere decir que si eres blanco nunca has tenido que luchar por nada. Hay muchas personas blancas pobres que sufren hambre y a quienes se les hace difícil mantener un trabajo bien remunerado o pagar alquiler. La mayoría de las personas que tienen trabajos buenos o han alcanzado el éxito han tenido que trabajar para lograrlo. El privilegio blanco es una ventaja que se le confiere a una persona por el simple hecho de pertenecer a una raza particular y considerando que todo lo demás sea igual. O sea, dos personas, una blanca y una negra, tienen los mismos ingresos, la misma preparación académica, la misma personalidad pero el blanco es el seleccionado para una posición y el negro no. Que conste que esto no ocurre solo con los negros sino también con otros grupos minoritarios, o lo que en Estados Unidos llaman, "people of color."

La muerte de George Floyd a manos de un policía blanco ha sacado a relucir nuevamente no solo el problema del discrimen racial en EEUU y la brutalidad policíaca sino también el “white privilege” y sus secuelas. Sin embargo, este incidente en el que murió Floyd es solo la gota que colmó la copa pues la brutalidad policíaca, especialmente contra los de raza negra es historia vieja. No voy a documentar esto aquí porque es fácil encontrar el número de casos con una simple búsqueda en Google.

Otros vídeos:



Artículo de Peggy Macintosh de 1988 identificando “white privilege”.

Tuesday, May 26, 2020

Las desventajas de la universidad en línea


Para Aíxa,

Ahora que las universidades se lanzan a la locura de poner toda su oferta académica en línea, pienso en como esto priva a las estudiantes de la adquisición de una educación amplia, participativa y rica en experiencias. Cuando los que rigen los destinos de las universidades, en especial pienso en la del estado, juegan con la idea de perpetuar la educación a distancia ya que así se ahorran las huelgas y quejas de la comunidad universitaria, hay que tomarse unos minutos y pensar en lo que significa tener una verdadera experiencia universitaria. ¿Qué ha sido para ti y que aprendiste de ella? La universidad no son solo los cursos que se toman. La universidad es un conjunto de experiencias que promueven el desarrollo de una mente alerta, abierta y consciente del mundo en el que habitamos los ciudadanos. Cuando pienso en lo que se pierde con la educación a distancia dos cosas, al parecer no imprescindibles para obtener un grado universitario, sobresalen: una, los amigos que se hacen en la universidad y dos, las experiencias que se obtienen. Claro que habrá quien atesore las amistades que tuviera en la escuela superior o las de su círculo social, pero algunos forjamos lazos de amistad duraderos en la universidad. Y es que es allí donde por primera vez nos conectamos con almas afines que despertaron un mar de inquietudes intelectuales y psíquicas que no eran posibles en los círculos limitados y protegidos de la escuela y el vecindario. 

En la universidad conocí a compañeros músicos, teatreros y poetas que influyeron en la música que escucho, lo que leo y lo que pienso. Y ni hablar de los profesores que me  expusieron a un mundo de ideas y formas de ver que ampliaron mis horizontes, sueños y ambiciones. Nunca me hubiese interesado Serrat ni Miguel Hernández si no hubiese estado expuesta a su música y poesía mientras compartía con los compañeros de Humanidades. Y ni hablar de los autores como Borges, Rulfo, Shakespeare, Tennyson, Milton que hubiesen pasado por mi vida sin que sus palabras dejaran huellas en mí. Tampoco creo (digo creo por eso de no cometer una falacia lógica, cosa que aprendí en la universidad) que hubiese visto el número de películas de arte que tuve la suerte y el placer de conocer si no fuera por el profesor Dante Pasquinucci y el teatro Julia de Burgos que organizaba una serie de cine extranjero. Allí vi algunas de las películas que todavía hoy al oír hablar de ellas me emociono, como La noche de San Lorenzo, bella película italiana de los 80 y My Brilliant Career, película australiana de 1979 protagonizada por la maravillosa Judy Davis. También estuve expuesta a cine francés, alemán, chino, y japonés que incitaron mi curiosidad por otras culturas y otras formas de ver y percibir al Otro y sus mundos. Y ni hablar de las obras de teatro, los ballets y los conciertos. Es verdad que los estudiantes pobres que no podíamos darnos el lujo de costear un boleto, teníamos que hacer unas filas enormes y de madrugada para que nos tocara un boleto, pero lo hacíamos con gusto. Así recuerdo ver a Atahualpa Yupanqui, el ballet Coppelia y el grupo de baile Pilobolus, entre otros.

Otra parte importante de la experiencia universitaria es el compartir en el salón de clases. Claro que hay profesores que pronto pasan al olvido pero hay aquellos que aunque uno no recuerde el nombre, que no es mí caso que creo recordarlos a todos o casi todos, lo que aprendimos de ellos viene a formar parte esencial de lo que somos o por lo menos ayudaron a moldear nuestra personalidad, nuestra forma de hablar, nuestra manera de ver el mundo. ¿Cómo apreciar desde la pantalla de un celular o en el mejor de los casos una laptop, tanto a la profesora que parecía sacada de una película de los Locos Adams, como al verdugo que nos desangraba por lo mucho que exigía o el excéntrico que usaba el pantalón manchado y el cabello revuelto? No me imagino que esas personalidades puedan percibirse de la misma manera en línea. El Zoom solo permite ver una cara sin mucha personalidad de la cintura hacía arriba. El profesor aquel de la ropa excéntrica, la que lucía toda suerte de zapato estrambótico o el profe sencillamente square…ese no se puede atisbar a través de las redes. ¿Y cuanto no pierde la estudiante que aunque sea una sola vez compartiera sus sueños y problemas con su profesora favorita en horas de oficina? Y se pierde también cuando no se puede ir donde aquel profe al que le cuentas tus problemas y le traes tus quejas. El que saludas por los pasillos o con el que conversas cuando coinciden en la cafetería. Eso pasará al olvido. Serán meros cuentos de viejos.

¿Y qué de los compañeros de clases? El loco que nos hacía reír, la sabelotodo, el tímido, el músico que traía la guitarra a clases, la chica con la flor en el cabello, el tenorio que coqueteaba con todas las chicas, la que nunca traía libros a las clases y el que se copiaba todas las asignaciones…¿cómo apreciar esa variedad de personajes en línea?

¿Y qué de los deportes? ¿Cómo se logra una identidad atlética, una lealtad deportiva  desde una computadora, teléfono móvil o ipad? ¿Y qué de las bandas? ¿Los coros? ¿Los grupos de teatro y los clubes? ¿Cómo se crea y estimula un apego al alma máter si no se vive la experiencia educativa en su totalidad?

¿Y qué de las estudiantes que tal vez nunca vean ni participen de un desfile de graduación? ¿Qué nunca se pongan una toga, ni tengan el gusto de lanzar su birrete al aire?

Cuando la UPR se lanzó a la tarea de re-conceptualizar la Educación General yo lamenté la forma en que por supuestamente fortalecerla, se había más bien diluido y mermado. Jamás me imaginé que la verdadera muerte de la educación general o la estocada final vendría a manos de la tecnología y la vertiente conocida como educación a distancia porque aunque todavía se tomen cursos en áreas de la educación general se hará en un vacío existencial sin la riqueza de la Universidad en todo su esplendor.

Y todo esto lo digo desde mi punto de vista como estudiante…como profesora puedo mencionar un sin fin más.