Hace tiempo
que no escribo sobre las series que veo así que decidí escribir algo sobre la
que me tiene fascinada, tanto así que la he comenzado a ver de nuevo y hasta compré
la novela. Lo que me propongo hacer aquí es tratar de entender cómo y por qué
es que la versión televisiva y la novela, aunque diferentes, funcionan tan
bien; cada una en su mundo, por supuesto. No sé si lo he logrado pero aquí van
mis observaciones. Si no ha visto la serie o no conoce la novela: SPOILER
ALERT.
Para
empezar, un breve resumen de la trama. Station Eleven es una obra de Emily St.John Mandel que narra el
antes y el después de los sobrevivientes de una pandemia (un virus misterioso)
que acaba con gran parte de la humanidad. Estos sobrevivientes son: los miembros
de the Travelling symphony que reúne a varios músicos y actores que viajan
deleitando a la gente de los pueblos a los que llegan tocando música y presentando obras de Shakespeare; un grupo más grande que vive en un aeropuerto y cuidan
del museo que ellos llaman El museo de la historia y por último están los
seguidores de The prophet.
La serie
Station Eleven (HBO) empieza en un teatro. Arthur Leander (interpretado por el
magnifico, Gael García) que es un personaje que muere en el primer episodio
pero que recurre como referente o recuerdo a través de la serie, lo vemos sobre
el escenario en el papel de King Lear. Otro personaje recurrente, Jeevan, está
entre el publico cuando nota que al actor le pasa algo y se levanta a prestar
ayuda, a pesar de las protestas de su novia y los ujieres del teatro. En la
serie Jeevan no es doctor ni siquiera paramédico, es más bien un escritor sin
metas fijas, pero algo que el mismo no entiende lo mueve a socorrer al actor.
La novela
también empieza con la obra de teatro. También Jeevan es quien primero se
percata de que a Arthur le sucede algo, pero en la novela Jeevan ha estado entrenando
para ser paramédico, y además conoce la obra que se presenta al dedillo por lo
que nota cuando Arthur salta líneas del parlamento. Esto justifica su actitud y
presencia en el escenario.
El que sea
o no sea aprendiz de paramédico parece trivial en la serie, pero es de suma
importancia en el desarrollo del personaje y la trama de la novela. Aun así los
escritores de la serie logran cuadrar efectivamente el eventual conocimiento
médico de Jeevan, conocimiento que adquiere a pesar suyo.
Otro
personaje central es la joven Kirsten Raymonde (Mackenzie Davis). Kirsten la
vemos por primera vez como una niña de apenas 8 años que adora a Arthur y sabe
que lo que quiere en la vida es ser como el, un actor que hace lo que ama. En
la serie, el papel de la joven Kirsten lo hace la adorable Matilde Lawler.
Matilde lo mismo parece tener 8 años que 30. Hay una dulzura y candidez en el
personaje que sobrecoge al espectador. Kirsten,en la serie, abarca varios roles
que en la novela se reparten. Y aquí es donde la magia del guión se manifiesta
en todo su esplendor. La serie logra encapsular en diez episodios las 300 y
pico de páginas de la novela. Kirsten en la serie es una heroína de series de
acción, mientras que en la novela se debate entre el miedo y la inseguridad.
The
prophet, cuyo verdadero nombre es Tyler y es hijo de Arthur, es un personaje al
que le han dado otro giro en la serie. En la serie, Tyler abandona y vehemente
rechaza lo conocido, el pasado, para buscar una vida que le sea más aceptable;
mientras que en la novela es un niño engreído que se va con su mamá detrás de una
secta religiosa y de alguna forma que no queda claro termina llamándose el profeta.
En la serie lo han querido suavizar supongo para que se de la reunión final y
para que se justifique su conexión con Kirsten pero en la novela es
simplemente, el malo. No exploran su psiquis ni por qué hace lo que hace. Va
por la vida robando niños, casándose con niñas y matando al que no lo sigue o
lo contradice.
Como ven,
la serie toma vida propia, cosa que leí que la autora aprobaba. El capítulo final
de la novela dista mucho de la serie. En la novela, Kirsten llega al aeropuerto
con sus compañeros rescatados de las garras del profeta. Cuando Clark conoce a
Kirsten la lleva a la torre del museo para compartir un descubrimiento
alentador, mientras que en la serie el final se centra en atar cabos: Clark (el
mejor amigo de Arthur), Tyler y Elizabeth (esposa de Arthur y madre del
profeta) se reconcilian; mientras también se da el esperado y conmovedor encuentro
entre Kirsten y Jeevan.
Para
finalizar debo mencionar la cómic o novela gráfica que da titulo a la obra;
Station Eleven. Esta es la obra de vida de Miranda, a quien no he mencionado
pero que es la primera esposa de Arthur. Miranda quien en la novela es
compueblana de Arthur y en la serie proviene de una isla del caribe, es una
artista obsesionada con la idea de un astronauta perdido solo en el espacio y
de eso se trata el cómic que tanto Kirsten como Tyler reciben de manos de
Arthur. Aunque the prophet utiliza el cómic como su Biblia en la serie, en la
novela es una combinación de la Biblia y el cómic, lo que lo convierte en un
personaje aun más siniestro.
Creo que la serie funciona bien porque no se deja arrastrar por lo que deja la novela por explorar, por las cosas que deja sin resolver. También porque es capaz de convencer al espectador, ya algo familiar con una pandemia, de que lo que se narra podría pasar. Una niña podría quedar a cargo de un desconocido, podría haber problemas para sobrevivir y así nos volvemos cómplices de los personajes. La serie también logra convencernos de que vale la pena unirnos al viaje de supervivencia de Kirsten y aquellos a quienes ama y a los que se aferra después de haber perdido tanto.
Ayer mientras pensaba en por qué había decidido escribir
sobre esta serie cuando he visto tantas, concluí que los personajes, una niña encantadora y un hombre bueno pero confundido, me invitaron a acompañarlos en un viaje por terreno desconocido y lograron que me entusiasmara por verlos tener éxito y seguir el desenlace. Espero no haber dado la impresión de que la novela no sirve. Es buenísima, pero no es la serie. El capitulo 6 por ejemplo, es fascinante. En el se incluye una lista de cosas que después de la pandemia dejaron de existir. Cosas cotidianas, normales: "No more diving into pools of chlorinated water lit green from below. No more ball games played out under floodlights. No more porch lights with moths fluttering on summer nights..." y así sigue. El capitulo es estremecedor y encantador. Nos deja con el sabor amargo de lo perdido. La recomiendo.
En fin, otro atractivo de ambas versiones y por lo que las recomiendo es que tratan
temas familiares: la incertidumbre, el futuro trastocado por una pandemia, la
esperanza, los lazos que se forjan en la tragedia y el poder del arte para
imaginar mundos alternativos, así como para entender nuestro entorno y lo que
valoramos.