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Saturday, September 07, 2013

Siria y los interes económicos



Los que siguen este blog pensará que soy esquizofrénica; un día hablo de política y otro de cosas triviales. Pues no me disculpo.  Por eso se llama De Todo un poco.

Aquí una columna basada en una de nationofchange.org que explica como los intereses económicos de los banqueros del primer mundo tienen mucho que ver con la inminente invasión propuesta por EU a Siria. Tal vez recuerdan que la gran des-reglamentación de los bancos surgió en la época de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.  Desde entonces se habla de una conspiración de los bancos para que esa falta de regulación ocurra en el mundo.  Según este artículo de Ellen Brown, abogada y escritora de varios libros sobre economía, los países que no se acogieran a esta des-reglamentación serán destruidos.

The game then in play was the deregulation of banks so that they could gamble in the lucrative new field of derivatives. To pull this off required, first, the repeal of Glass-Steagall, the 1933 Act that imposed a firewall between investment banking and depository banking in order to protect depositors’ funds from bank gambling. But the plan required more than just deregulating US banks. Banking controls had to be eliminated globally so that money would not flee to nations with safer banking laws. The “endgame” was to achieve this global deregulation through an obscure addendum to the international trade agreements policed by the World Trade Organization, called the Financial Services Agreement.
…  The new rules of the game would force every nation to open their markets to Citibank, JP Morgan and their derivatives “products.”

WTO members were induced to sign the agreement by threatening their access to global markets if they refused; and they all did sign, except Brazil that survived and thrived during the 2007-2009 crisis. 

Los que no han cedido a la presión: Iraq, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán, e Irán...

What did these countries have in common? Besides being Islamic, they were not members either of the WTO or of the Bank for International Settlements (BIS). That left them outside the long regulatory arm of the central bankers’ central bank in Switzerland…other rogue countries are North Korea, Cuba, and Afghanistan.

Según Brown, los países considerados “rogue” son dueños de sus bancos y pueden emitir créditos y préstamos de manera que el país pueda continuar operando sin la intervención del WTO. Libia, Iraq, Siria proveen educación y cuidado médico gratuitamente a sus poblaciones.   También ofrecen subsidios para vivienda.  La pregunta es si podrán mantener esa independencia financiera después de la intervención militar.

Sunday, September 01, 2013

Breaking Bad, part 2



Creo que para mí empezó con Hill Street Blues (HSB) allá en los años ochenta. HSB era una serie policíaca que, según Wikipedia, estableció un paradigma nuevo para este tipo de programa. Yo recuerdo estar acostada en el sofá de mi casa viendo la serie en un televisor de apenas 13 pulgadas. Recuerdo maravillarme con las historias que contaban y los personajes. Muy en particular me atraía la relación entre Daniel Travanti (el capitán Furillo) y Victoria Hamill (Miss Davenport, la fiscal) la pareja protagonista. Otro favorito era Beltzer, un agente encubierto que ladraba o gruñía cuando algo le molestaba. En Puerto Rico la serie se transmitía por el canal 18 (WSJU), ese canal que nos abrió el apetito por los programas “de allá afuera.” Ya cuando llegó el cable estábamos preparados.  Queríamos más canales, más televisión, más series.  En los noventa me juquié los lunes por la noche con Designing Women, Murphy Brown, y Evening Shade (todas comedias).  Una noche de esas en que Morfeo se me escapaba, descubrí para mi beneplácito, la serie Northern Exposure—una de las mejores series que haya visto jamás. Esta se transmitía a las 11p.m.

Ya más tarde descubrí gracias a mi hermana aficionada a la ciencia ficción, The X Files.  Esta serie sobre un agente del FBI que estaba convencido de la existencia de una conspiración en el gobierno para ocultar la presencia de extraterrestres, se transmitía los viernes por la noche en FOX; mi hijo y yo no nos la perdíamos.  Mi marido, recién llegado al núcleo familiar, pronto descubrió que los viernes estaban vedados para actividad alguna en el espacio de 8 a 9 p.m. Podíamos hacer cualquier cosa mientras nos asegurara de estar frente al televisor a las 8pm—esto era antes de que el DVR hiciera más fácil la adicción a las series televisivas.

Supongo que por haber sido parte de esa primera generación de la televisión en la que los padres nos permitían parquearnos frente a la caja transmisora de imágenes sin temor a que nos volviéramos brutos o nos influenciara negativamente,  la TV me fascina.  Pero no es cualquier programa el que me atrae.  Por ejemplo, no he visto y no tengo ningún interés por los reality shows.  Ni Survivor ni The Voice ni Dancing with the Stars me atraen.  A mí dame un drama o una comedia, una historia bien escrita—nada improvisado—y me entrego al cien.  Plot is everything.

Algunos de mis programas favoritos de los últimos años han sido Law and Order (prefiero la original aunque también he visto Criminal Intent y Special Victims), Boston Legal, y Monk. Estas han sido series en que si te pierdes un capitulo realmente no importa ya que no son secuenciales. Sin embargo, estoy enviciada con varias series en las que es importante seguirlas para no perder el hilo. De esas, mis preferidas son Breaking Bad de la cual escribí en una columna anterior, Mad Men, The Killing, Downton Abbey y por supuesto, Game of Thrones (I don’t know how I get anything done either!). 

No he tenido la satisfacción de ver muchas series hasta el final.  En ocasiones pierdo interés cuando algún personaje importante se raja hacia el final. Esto me pasó con The X Files cuando Mulder, el protagonista se fue de la serie y con Northern Exposure, cuando Joel Fleischamn—también protagonista—se va de Cicely y es sustituido por otro doctor. 

Espero poder ver el final de Breaking Bad.  La última temporada empezó el domingo 11 de agosto.  Comenzó como la habíamos dejado, Hank descubre que Heisenberg bien puede ser su cuñado Walter.  El shock de este descubrimiento lo aturde y sobrecoge de manera que sufre un ataque de pánico. Quedan cinco episodios…estamos pendientes del desenlace…

Tuesday, August 06, 2013

Educación 101



La reportera Keila López Alicea en su artículo en El Nuevo Día del domingo sobre la educación “Hijos de otros, hijos de nadie” asegura que “La iniciativa del gobernador Alejandro García Padilla para exigir la participación de los padres y madres en la educación de sus hijos busca solucionar apenas uno de los síntomas de un grave problema social en Puerto Rico: el dejar en manos de otros la crianza de los vástagos.” El problema que veo con esta aseveración es el de suponer que todos los padres y madres son iguales, viven en circunstancias similares y que a todos les interesa la educación de sus hijos.

No es así.  No todos, ni siquiera los que van a las escuelas a “supervisar” las labores de sus hijos, valoran la educación ni la valoran de la misma manera. Obligar a los padres a ir a la escuela pone de manifiesto la brecha entre los que tienen y los que no, entre los que viven cómodos en sus cuerpos y sus hogares y los que viven como decía Henry David Thoreau “lives of quiet desperation”. 

Pongamos algunos casos como ejemplo.  Los siguientes son traídos de mi experiencia como maestra de secundaria en varias escuelas que no voy a mencionar y los nombres han sido cambiados. Primero: Rafa es un niño intranquilo que llega a la escuela tempranito para poder aprovechar el desayuno.  A las 11:10 ya empieza a pararse a chequear la fila del comedor. Tiene Rafa problemas grandes de aprendizaje y disciplina.  La maestra ha citado a sus padres para conversar sobre las maneras en que pueden ayudar al niño.  Los padres nunca llegan.  Rafa siempre tiene una buena excusa.  Que si la mamá está enferma, que tuvo que trabajar hasta tarde, que tuvo que ir a la oficina de los cupones.  Un día Rafa se mete en una pelea a la hora del almuerzo.  Allá va Misis a intervenir.  El niño resiente la “ayuda” de la maestra.  Razón de la pelea: el otro niño se coló en la fila del almuerzo.  “Hay comida para todos” dice la maestra exasperada. 
“Misis, es que si ese nene no come aquí se queda sin comer,” le comenta la conserje quien conoce a todos los niños por su nombre y sus circunstancias.
“¿Por que dices eso? Seguro que algo podrá comer cuando llegue a su casa.” 
“La mamá es una yonki Misis y el papá un borrachín.” La maestra perpleja se dispone a averiguar.  Descubre que hace varios días que Rafa no ve a su madre.  Su padre quien trabaja en construcción y es el “responsable” de la casa llega borracho todos los fines de semana y si el niño siquiera lo mira mucho termina golpeado.

Segundo: Emily es una niña preciosa con los cabellos rubios, los ojos rubios y los dientes rubios, así como dice Rubén Blades. Llega impecablemente vestida a la escuela. Se sienta siempre al frente.  Su mamá semanalmente le trae regalitos a la maestra, que si unas galletitas, que si un flancito “que preparé yo misma, Misis” etc. Cada vez que hay proyectos o actividades en la escuela la madre de Emily está allí, acompañando a su hija.  Sin embargo, Emily, no responde del todo bien en el salón de clases.  Se distrae a menudo. No parece entender las instrucciones ni tareas, pero las asignaciones siempre están perfectas, los proyectos perfectamente preparados.  La maestra entrevista a la niña.  Pronto se da cuenta que Emily no hace las asignaciones ni se involucra en los proyectos.  El objetivo en su casa no es aprender necesariamente, sino sacar buenas notas.  Es muy importante para su mamá que así sea. Por eso, cada vez que hay un examen la mamá viene a entrevistarse, a asegurase que Emily haya sacado perfecto.  Cuando Misis alaba la nota que obtuvo Emily en la prueba más reciente otra niña del salón, le dice con desdén. “Ay Misis, esa se hace la santa pero siempre tiene un chivo escondido cuando hay exámenes”. La maestra rehúsa creerlo. Nunca ha notado nada sospechoso, pero es claro que algo anda mal.

Tercero: Tina es una niña inteligente. Aparenta tener una curiosidad innata.  Hace preguntas perspicaces. La maestra se la imagina en la universidad, y luego en un despacho como médico, o hasta haciendo investigación científica.  Un día surge el tema de la escuela superior; la maestra le pregunta que para cual escuela irá.  “Voy para la vocacional a estudiar costura,” contesta la niña.
La maestra respinga. “¿No sería mejor que estudiaras en la corriente regular? Es más fácil entrar a la universidad y saldrías mejor preparada”.
“A mi no me van a dejar ir a la universidad Misis”, sonríe con una pasmosa tranquilidad. La maestra se entera de que los padres sólo aspiran a que tenga una educación que le permita ganarse la vida.  

Así que por cada Eliam Arroyo Quirós (madre ejemplar que señala López en su artículo), hay tres o mas casos opuestos.  Claro que a todos los maestros les gustaría ver a los padres involucrados en la educación de sus hijos, pero no hay que engañarse. Ni vivir de fantasías. Entrevisten a las maestras. Averigüen porque es que Pepe o María no aprende a leer, o su mirada se fija en el horizonte y no en el libro que tiene de frente. Estudien las tarjetas acumulativas o los expedientes de los estudiantes. Aprendan quienes son los alumnos por quienes nos afanamos para que sepan inglés o tengan acceso a la tecnología.

Si bien es cierto que  la escuela se convierte en el guardián del estudiante de 8 a 3, son los padres, y en esto creo firmemente, las influencias más fuertes y perdurables de los hijos. Pero cuando el hogar falla o es negligente en su tarea, le corresponde al estado asumir dicha responsabilidad.  De lo contrario esos niños y niñas caen víctimas de sus circunstancias. Y cuando el estado es negligente, ¿qué hacemos? ¿Arrestamos al gobernador o a la señora Idalia Colón?

¿Cómo habrá de ayudar a los niños y niñas de hogares poco funcionales o completamente disfuncionales el que encierren a sus padres por no llegarse hasta las escuelas? En un mundo lleno de injusticias sociales, ¿cómo es que se pretende obligar a los padres a ir a  las escuelas? Creo en persuadir a los padres a visitar los centros educativos e involucrarse con la educación de los hijos, pero echándoles en cara su poco compromiso, sólo los hará resentir a los maestros—sí, porque son ellos la cara renuente, si se quiere, de esta absurda ley—y de eso ya tenemos de sobra. Obligarlos mediante ley, tampoco ayuda ni hace menos abrumadora la tarea de educar.

Vamos a darles herramientas a los maestros y maestras para hacer su labor de manera más efectiva; vamos a proveer trabajadores sociales, consejeros y hasta psicólogos si se quiere en las escuelas; vamos a ir a las comunidades de los que tienen rezago y experimentan negligencia e investigar sus causas, pero encarcelar a los padres porque el gobernador se sintió rechazado cuando fue a visitar una escuela…eso es simplemente absurdo.  No debemos aceptarlo.