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Monday, September 30, 2013

adiós a Breaking Bad




En un artículo reciente de The New York Times (“The World According to Team Walt”) que me envía una amiga y fiel seguidora de Breaking Bad, Ross Douthat alega que los seguidores de la serie quieren que Walt, el protagonista, se salga con la suya. Según Douthat el atractivo de este personaje estriba en la necesidad de una alternativa al código moral prevaleciente.  ¿Por que no matar a Gus, por ejemplo, si es después de todo una mala persona?  Es un regreso según Douthat a lo que el llama las viejas reglas en las que uno hacía lo que fuera por defender la tribu o la familia.

Su punto de vista está interesante y tal vez esa sea la razón por la que algunos seguidores de la serie todavía quieren (querían) que Walt sobreviva (viviera) la serie.  Pero no es la razón por la que la he seguido yo. Yo la veo por la trama, que cautiva.  En Albuquerque, Nuevo México hay un maestro que se arriesga a cocinar meth pensándose demasiado inteligente para quedar atrapado en la madeja de enredos y  peligros que es el mundo de las drogas. Cuando comienza la serie, Walt tiene un plan: necesita unos $700,000 más o menos para morir en paz. Pero Walt es un personaje complejo.  Es inteligente pero lleno de complejos, inseguridades y ambiciones personales que lo llevan a decir en un momento “I’m in the empire business.”  O la otra “I AM the danger! A guy opens his door and gets shot and you think that of me? No. I am the one who knocks!”  Necesita sentirse en control.  Al principio Skyler, su esposa, parece ser la dominante de los dos.  A medida que Walt se adentra en el mundo de la meth, ella va perdiendo control y el lo va ganando.

Walt no es un personaje simpático, nunca lo es. (Tengo que admitir que hace tiempo que quiero que Walt las pague.) Es un hombre que ha vivido con miedo y con la vergüenza de no haber llenado las expectativas que se tenían de el.  Además de que vive con el coraje de sentirse engañado.  Se cree impotente y traicionado por sus amigos (los Shwartz). En el momento en que entiende que tiene poder, lo usa de forma despiadada.  Después que compra el Car Wash que va servirles para lavar el dinero de las drogas, el dueño ve en la pared el primer dólar que ganó con el negocio e intenta llevárselo, Walt no sólo se lo prohíbe, sino que lo usa después para comprarse una Coca Cola. En algo aparentemente tan trivial, Walt demuestra lo mezquino que puede ser y cómo se regodea en ser el que tiene la sartén por el mango. Más tarde se da el gusto de decirle a Jesse, quien está a punto de morir a mano de los criminales compinches del maestro, que dejó morir a Jane, la novia de Jesse. Walt es también una persona tramposa, deshonesta y controladora. Le miente con espantosa facilidad a su esposa, sus hijos, sus amigos. Por eso es tan estremecedor, el encuentro con Hank después de que el agente se da cuenta que su cuñado es el famoso Heisenberg.

Otra cosa que me gustó de BB, es que en los primeras dos temporadas vemos a Walt en el salón de clases explicándonos ciertas características básicas de la química.  Cada vez que lo vemos en el salón parece estarse divirtiendo, parece que le fascina la química y hablar de ella.  Cuando se junta con Jesse, lo acoge como maestro que fue y que pretende seguir siendo. Además de que cada clase que le vemos dar, es importante para adelantar la trama. “Chemistry is about transfomation” dice en clase. Y así Walt se transforma de simple maestro a Heisenberg, el misterioso Kingpin que destruyó a Gus, quien se sentía rey de la droga después de haber liquidado al cartel en México. 

El personaje más conmovedor es Jesse.  Es cierto que el no padecía de cáncer, pero Jesse es una víctima desde el principio.  Es un pobre infeliz a quien hasta su familia lo ha abandonado.  Sólo quiere sobrevivir y que alguien lo quiera.  Busca en Walt una figura paterna—y hasta cierto punto lo encuentra. Claro que como dice mi marido, Jesse no sobreviviría en el mundo real (He’s too damaged.). Pero por lo menos, Vince Gilligan nos dejó la satisfacción de que en el mundo de BB, Jesse tiene una segunda oportunidad.

En fin que tengo que decir que no hay nada como un buen libreto, escritores inteligentes, un director astuto y actores sobresalientes.Cada libreto estaba cuidadosamente elaborado (la referencia a "Ozymandias" el poema de Shelly fue una maravilla) y cada detalle pensado de manera genial e inteligente, con una buena dosis de humor para aliviarnos la tensión. ...Ya tengo ganas de verla otra vez.

Sunday, September 01, 2013

Breaking Bad, part 2



Creo que para mí empezó con Hill Street Blues (HSB) allá en los años ochenta. HSB era una serie policíaca que, según Wikipedia, estableció un paradigma nuevo para este tipo de programa. Yo recuerdo estar acostada en el sofá de mi casa viendo la serie en un televisor de apenas 13 pulgadas. Recuerdo maravillarme con las historias que contaban y los personajes. Muy en particular me atraía la relación entre Daniel Travanti (el capitán Furillo) y Victoria Hamill (Miss Davenport, la fiscal) la pareja protagonista. Otro favorito era Beltzer, un agente encubierto que ladraba o gruñía cuando algo le molestaba. En Puerto Rico la serie se transmitía por el canal 18 (WSJU), ese canal que nos abrió el apetito por los programas “de allá afuera.” Ya cuando llegó el cable estábamos preparados.  Queríamos más canales, más televisión, más series.  En los noventa me juquié los lunes por la noche con Designing Women, Murphy Brown, y Evening Shade (todas comedias).  Una noche de esas en que Morfeo se me escapaba, descubrí para mi beneplácito, la serie Northern Exposure—una de las mejores series que haya visto jamás. Esta se transmitía a las 11p.m.

Ya más tarde descubrí gracias a mi hermana aficionada a la ciencia ficción, The X Files.  Esta serie sobre un agente del FBI que estaba convencido de la existencia de una conspiración en el gobierno para ocultar la presencia de extraterrestres, se transmitía los viernes por la noche en FOX; mi hijo y yo no nos la perdíamos.  Mi marido, recién llegado al núcleo familiar, pronto descubrió que los viernes estaban vedados para actividad alguna en el espacio de 8 a 9 p.m. Podíamos hacer cualquier cosa mientras nos asegurara de estar frente al televisor a las 8pm—esto era antes de que el DVR hiciera más fácil la adicción a las series televisivas.

Supongo que por haber sido parte de esa primera generación de la televisión en la que los padres nos permitían parquearnos frente a la caja transmisora de imágenes sin temor a que nos volviéramos brutos o nos influenciara negativamente,  la TV me fascina.  Pero no es cualquier programa el que me atrae.  Por ejemplo, no he visto y no tengo ningún interés por los reality shows.  Ni Survivor ni The Voice ni Dancing with the Stars me atraen.  A mí dame un drama o una comedia, una historia bien escrita—nada improvisado—y me entrego al cien.  Plot is everything.

Algunos de mis programas favoritos de los últimos años han sido Law and Order (prefiero la original aunque también he visto Criminal Intent y Special Victims), Boston Legal, y Monk. Estas han sido series en que si te pierdes un capitulo realmente no importa ya que no son secuenciales. Sin embargo, estoy enviciada con varias series en las que es importante seguirlas para no perder el hilo. De esas, mis preferidas son Breaking Bad de la cual escribí en una columna anterior, Mad Men, The Killing, Downton Abbey y por supuesto, Game of Thrones (I don’t know how I get anything done either!). 

No he tenido la satisfacción de ver muchas series hasta el final.  En ocasiones pierdo interés cuando algún personaje importante se raja hacia el final. Esto me pasó con The X Files cuando Mulder, el protagonista se fue de la serie y con Northern Exposure, cuando Joel Fleischamn—también protagonista—se va de Cicely y es sustituido por otro doctor. 

Espero poder ver el final de Breaking Bad.  La última temporada empezó el domingo 11 de agosto.  Comenzó como la habíamos dejado, Hank descubre que Heisenberg bien puede ser su cuñado Walter.  El shock de este descubrimiento lo aturde y sobrecoge de manera que sufre un ataque de pánico. Quedan cinco episodios…estamos pendientes del desenlace…

Thursday, July 05, 2012

Breaking Bad...o el encanto de las vacaciones

La serie ha ganado 6 Emmys

La serie de AMC Breaking Bad bien vale la pena. Esta serie relata la historia de Walter White, un frustrado maestro de química que descubre que tiene cáncer del pulmón. Para Walt lo peor de las recientes noticias de su enfermedad, no es lo avanzado que está el cáncer sino el que no pueda proveerle a su familia: una esposa embarazada y un hijo con cerebral palsy. Mientras tanto, su cuñado (Hank) un tipo juguetón, pero jactancioso, a quién el hijo de Walt admira, le cuenta a la familia de sus encuentros con los drogadictos que usan y preparan metanfetaminas (crystal meth). A Walt le interesa sobremanera el dinero que ocupan en las redadas y le pide a Hank que lo lleve la próxima vez que vaya a un stakeout. Cuando los agentes van a investigar una de las casas en las que sospechan que se cocina la droga, Walt (quien ha tenido que quedarse en el carro) ve a un joven, Jesse, escapándose por una ventana.  Este momento une sus vidas de aquí en adelante. Walt perfecciona la receta del cristal meth de Jesse (un cocinero y vendedor de poca monta) y la convierte en la favorita de la calle.  Esto por supuesto no viene libre de problemas.  Todo se complica mientras que el maestro descubre los intersticios del bajo mundo y su vida personal/familiar se deshace.

En Breaking Bad, a pesar de que Walt jamás prueba la droga que produce (o cocina), igual sufre los embates de la misma. En el décimo episodio de la tercera temporada, (http://www.amctv.com/shows/breaking-bad/episodes/season-3/fly) Walt se enfrasca en una lucha obsesiva y demente con una mosca. Este episodio es por cierto sumamente bueno—el mejor a mi parecer.  Primero lo vemos obsesionado de forma desquiciada con eliminar al bicho y cuando Jesse le reclama, trata de racionalizar su locura diciendo que la mosca es un contaminante que puede dañar el lote. Jesse, le pregunta si ha estado usando la droga, y el público se da cuenta del efecto devastador de la droga en la psiquis del maestro. Walt se siente atrapado por la droga.  Trata de entender cómo fue que se fue hundiendo en ese mundo y de determinar el momento preciso en que debió retirarse. 

Según he leído, (http://es.wikipedia.org/wiki/Metanfetamina) los adictos a la meth, sienten un high tan fuerte que pueden permanecer despiertos durante varios días. La droga es tan potente que bloquea las señales de hambre, sueño o fatiga y a menudo produce paranoia.  Jesse, un adicto en rehab reconoce estas señales en Walt. Y trata de sedarlo para que puedan cumplir con el pedido que tienen pendientes. Walt se reconoce vencido por la droga que lo ha hecho un hombre sumamente rico, rico más allá de sus sueños, pero que lo ha privado de su familia—su esposa le ha pedido el divorcio—de su seguridad (unos matones lo han tratado de matar) y de su libertad (le debe su vida al jefe de los narcos).

Nada que por ahí viene la quinta temporada. Los adictos a ella estamos atentos.


Cita: “The universe is random. It's not inevitable. It's simple chaos. It's subatomic particles in endless, aimless collision. That's what science teaches us, but what is this saying? What is it telling us, when on the very night that this man's daughter dies, it's me who's having a drink with him? How can that be random?” (Walter White)

“El universo es aleatorio. No es inevitable. Es sencillamente caótico. Son partículas subatómicas en colisión constante y sin objetivo. Eso es lo que la ciencia nos enseña, ¿pero qué quiere decir esto? ¿Qué quiere decir cuando en la misma noche en que la hija de este hombre muere, estoy yo tomándome un trago con él? ¿Cómo puede ser eso mera casualidad?”