Thursday, February 05, 2015

Del amor y otros demonios...



...mis disculpas a GGM  por usar el título de su novela para esta columna, pero me pareció perfecto...

No todos estamos destinados a tener eso que llamamos: el gran amor.  Y eso no es necesariamente malo. A veces, uno oye a alguien decir que este o aquel fue el gran amor que no pudo ser y uno se pregunta, ¿cómo lo sabe? ¿Qué le asegura que aquel era el gran amor que se escapó? La mayoría de las parejas casi siempre surgen sin mediar razonamiento alguno. Muchas veces dos personas se juntan por mera conveniencia, algunas por una decisión precipitada, otras simplemente por error.  Esto es evidente por el número de parejas que no llegan al primer año, y el número de parejas que se divorcia, que según las estadísticas más recientes ronda por el 48%, digo acá en PR. (Para no ser totalmente pesimista, leí en el Pew Report que se espera que el número de los divorcios se reduzca a medida que los “baby boomers” vayan desapareciendo. Esa fue la primera generación que decidió que no tenía que ser infeliz en el matrimonio…)

¿Qué amores cualifican como grandes? Rosa Montero en su libro Pasiones recoge algunos de los grandes romances de varios personajes históricos, entre ellos: Marco Antonio y Cleopatra, Juana la loca y Felipe el hermoso, Rimbaud y Baudelaire, Liz Taylor y Richard Burton y unas catorce parejas más. Nos dice Montero que alcanzar el gran amor “es uno de los sueños del ser humano. Es algo que enciende el mundo de colores, pero acaba convirtiéndose en una enfermedad". Y en Pasiones vemos a las parejas enamoradas sumergidas en amores obsesivos, y por ende, enfermizos. Marco Antonio, por ejemplo, pasó de ser un guerrero respetado a poco menos que un pelele.  Cleopatra tampoco quedó muy bien parada después de su romance con el soldado romano. Como recordarán la gran reina egipcia se suicidó—después de la muerte de MA-- para no caer en las garras de Octavio quien se había convertido en su enemigo más temible.  

En fin que los grandes amores, a pesar del cuento que nos venden en la tele y el cine, no suelen terminar bien.  Personalmente conozco muy pocas parejas que yo incluiría en la categoría de “gran amor”. Y eso no quiere decir que no haya parejas realmente enamoradas. Lo que digo es que un “gran amor” (GA de aquí en adelante) tiene un aire de tragedia, de pasión indómita, de entrega sin reservas, ni limites. Es el tipo de amor del que canta la Piaf en “Ne me quitte pas.”

El GA no tiene que ser prolongado; es más, casi nunca lo es porque como el fuego quema intensamente pero de la misma manera se apaga, ya sea trágicamente o marchitado por el desgaste. No hay mal que dure cien años.

Supongo que un poco de felicidad, o la intensidad de una pasión puede sostener al mejor de los amores, pero los demás…caen en el camino. Usemos por ejemplo a la pareja que se casa con lo que parece un amor genuino y una pasión desenfrenada pero que al enfrentarse al día a día--la pasta regada por el lavamanos, la cortina sin correr, las piezas de ropa por todas partes, las panties desgastadas y el ropón deshilachado-- sale corriendo por la puerta más cercana.  Y es que nos empeñamos en creer que el GA es posible, que como en los cuentos de Hadas estaremos para siempre flotando en una nube. Alguna vez leí que en los cuentos de Hadas nunca podían contar lo que sucedía después de la frase "y vivieron felices para siempre" (aunque en la serie Once upon a time lo intenta) porque seria mostrar la realidad y esa NO es su función. El problema con los cuentos de Hadas, para las niñas por lo menos, es que nos empeñamos en creer que va a llegar un príncipe azul a rescatarnos, o como en “La sirenita”, que nuestro ser depende de que un príncipe nos quiera. No somos nada si no logramos capturar uno.

Sin embargo, los príncipes azules, no existen. Los  hombres bellos, poderosos, sabios, humildes pero ricos son una fantasía y deben quedarse atrapados en las páginas de los libros de cuentos. No debemos ir por ahí buscando al príncipe azul, o peor esperar a que nos descubra mientras lavamos los trastes. Tampoco debemos vivir soñando con encontrar ese gran amor alucinante que no nos deje pensar y que ocupará toda nuestra vida y pensamientos, que nos aturdirá con su pasión y fuego; y con esto no digo que la pasión física no sea importante, lo es. Lo que digo es que muchas buenas relaciones se tronchan porque uno o el otro anda con una idea equivocada o distorsionada de lo que debe ser el amor. Ellas quieren que el continúe trayéndole flores, que la enamore continuamente y él quiere que ella sea la novia de los primeros días: feliz y divertida... Y es que la pasión cede frente al ajetreo de la vida diaria. En las relaciones duraderas, se negocian unas cosas por otras.

Asi que si uno aspira a tener una relación duradera, debe rechazar la idea de un amor como los de las novelas color de rosa (tan cursis y tediosas) y encontrar la paz y la satisfacción en las relaciones que surgen del respeto, cariño y admiración del uno por el otro.

Los grandes amores son pocos y de cuestionable valor para el que lo experimenta. Montero dice que “el amor loco nos arrebata” porque con él podemos olvidarnos de quienes somos. Si aceptamos que el gran amor NO existe, o que por lo menos NO es una meta sensata, podemos entregarnos sin temor a la relación que se construye poco a poco entre amigos, o con esa persona que nos complementa sin que nuestro ser (quienes somos) o nuestra felicidad dependan totalmente de ella.  Esa es, después de todo, una carga demasiado grande para cualquiera… ¿Te gustaría realmente que esa persona a la que amas sólo sea feliz contigo? ¿Qué si no estas ella no viva, no duerma, no coma? No sé, suena extenuante.


5 comments:

Ivonne Acosta Lespier said...

Creo que voy a citar en mi blog tu último párrafo porque te botaste en cuanto a sabiduría poco común y está perfecto para el llamado "día de los enamorados". Obviamente te doy la razón en todo lo que planteas.

elf said...

Gracias, Ivonne.

Melvin said...

Querida prima, te la comiste está bueno hasta para q lo publiques en el periodico. Excelente análisis.

José Juan said...

Buen artículo. Ya que estamos en la era del "flipped classroom", me parece que eres una especie de Doctora Corazón invertida. Hace falta de vez en cuando que alguien ayude a poner lo pies sobre la tierra. Gracias.

elf said...

Ja, ja. Gracias, JJ. Sabrás que siempre he querido tener un programa de radio en el que le pueda decir a la gente: ya no j.d.s más...ese tipo no te conviene o ese tipo de cosa.