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Thursday, September 03, 2015

Todavía Clara

Clara nació en 1926.  Su familia era de Dominguito, Arecibo, pero en busca de mejores oportunidades pronto se mudaron al pueblo de Arecibo.  Su mamá era criada, su papá vendía flores y huevos. Eventualmente, Clara fue a vivir con su mamá y cuatro hermanos a Barrio Obrero.  Allí Sotero, su papá, se dedicó a vender pan junto con su hijo.  Clara se destacó como estudiante y al terminar la escuela superior fue reclutada como maestra.  Fue en Barrio Obrero que conoció al que años más tarde sería su esposo por más de cuarenta años y con quien procreó cinco hijos.  Mientras la familia crecía, Clara continuó sus estudios por medio del programa de Extramuros de la UPR y completó su bachillerato viajando en carro público a Río Piedras durante los veranos. La mayor parte de su tiempo como maestra, casi todo de primero y segundo grado, trabajó en una escuela asociada con el caserío en el barrio Cotto de Arecibo.  Allí se convirtió en la maestra favorita de muchos.  Acostumbraba hacer fiestas para los niños en el patio de su casa y en los veranos traía a algún niño desaventajado de “campamento” a su casa. En 1981, se retiró de maestra y comenzó a trabajar a tiempo parcial en un colegio privado.  Pero eso lo hizo por poco tiempo porque empezaron a llegar los nietos y había que dar la mano.
Yo conocí a Clara muchos años más tarde.  Así que conozco su historia personal a través de terceros. La Clara que conocí cuidaba a su mamá quien estaba ya bastante entrada en edad, pero lúcida como ninguna. Clara sufría a su mamá con quien tenía una relación contenciosa, pero con los demás era cariñosa y alegre.  Le gustaba leer el periódico, hacer el crucigrama y cuidar de todos. Cuando su mamá murió, comenzó a salir con sus amigas y a realmente disfrutar la vida. Devota como ninguna no se perdía un rosario ni una misa.  Era la primera en cualquier actividad de la iglesia. También disfrutaba de ir al cine con los nietos y visitar a sus amigas. Mantenía a la familia informada de los nacimientos y decesos de los conocidos.  También le gustaba caminar por las mañanas. Se levantaba tempranito y caminaba hasta la plaza y regresaba. Clara se cuidaba mucho.  Era metódica con sus medicamentos y citas médicas. Todo lo anotaba en un pad magnético que tenía en la nevera.  Cuando no estaba, dejaba notas enigmáticas con códigos que sólo sus hijos y nietos entendían.
Hace aproximadamente cinco años las cosas empezaron a cambiar para Clara.  Lo primero que le pasó fue que tuvo que dejar de caminar: la habían asaltado mientras hacia ejercicios.  Una actividad que le causaba tanto placer, le fue arrebatada.  Ella no quiso compartir esa historia con sus hijas quienes le advertían a menudo del peligro de caminar por las calles sola. Después ocurrió que se subía en su coche con la idea de llegar a este o el otro lugar y se perdía.  Una vez me llamó al trabajo para decirme que iba a verme y llegó horas mas tarde con una nieta.  Me dijo entre risas y excusas que no había encontrado el camino—uno que había recorrido cientos de veces-- y tuvo que llamar a Vanesa para que la trajera. Otro día se perdió camino a casa de su hermano, y así empezaron a acumularse los episodios.
Fue al médico. El diagnóstico: la primera etapa de Alzheimer. Aunque siempre alegre y de buena disposición, Clara se volvió exuberante y eléctrica. Todo le causaba risa y perdió algo de su conocido pudor.  Las hijas andaban alarmadas, pero a los demás nos parecía adorable. Siempre que le preguntábamos cómo estaba respondía, “Feliz. Si lo tengo todo.” Y la verdad es que era cierto, lo tenía todo.  Si por todo se entiende, todo lo que se necesita para ser feliz.  Su familia estaba pendiente de ella, tenía ingresos suficientes para costearse sus necesidades y físicamente estaba fuerte y saludable. Todavía corría—literalmente --por el patio con sus bisnietos. Se tumbaba en el piso con ellos y jugaba al esconder.
@elf2015
Demás está decir que Clara era mi modelo (y la de muchos) para la vejez. Yo quería ser esa abuela independiente, alegre y fuerte que sabía disfrutar de la vida y de su familia. Hoy, sin embargo, Clara, aunque todavía reconoce a la mayoría de los miembros de su familia, se va perdiendo en su propio mundo.  Le gusta ver a su familia y sentarse a escuchar las conversaciones, pero ella no conversa.  Si le preguntas por alguien que conoció alguna vez, o por algún hecho histórico, levanta los hombros y dice, “No sé. No recuerdo.” Y se pierde nuevamente en algún lugar de difícil rescate. Lo único que parece despertar algo en ella todavía es la música.  Reconoce y recuerda la letra de muchas canciones y le fascina que su hijo toque la guitarra para ella. Le gusta  cantar canciones de las de antier y baila y aplaude al ritmo cuando las escucha.

La transformación que ha sufrido mi suegra, me vino a la mente recientemente mientras veía la película Still Alice con la cual Julianne Moore fue galardonada con su primer Oscar en el 2015. Still Alice es un film que requiere pañuelo. Es la historia de una mujer que recién cumplido los cincuenta es diagnosticada con un tipo poco común, pero agresivo de Alzheimer. Alice tiene que aprender a vivir con la enfermedad pero lo peor para ella es reconocer que pronto ya no tendrá recuerdos. “All my life I've accumulated memories; they've become, in a way, my most precious possessions” confiesa Alice en una charla que ofrece a la Asociación de Alzheimer. 

El caso de Clara y el de Alice no son idénticos.  Clara ha tenido la suerte de disfrutar de una larga vida (89 años), de ver crecer a sus hijos, sus nietos y hasta de cargar y cuidar a sus bisnietos. Sin embargo, hay momentos en los que Moore, quien retrata con mucha credibilidad el deterioro físico y mental de Alice, hace gestos que me recuerdan a mi querida suegra.  En una entrevista con Jon Stewart, Moore habló de cómo se dio a la tarea de entrevistar a pacientes de Alzheimer para tratar de entender la magnitud de lo que le podía ocurrir a su personaje.  En una escena Alice todavía lúcida, visita un hogar de pacientes en las etapas finales y ve su futuro: un hogar de ancianos todos sentados, perdidos en sus propios mundos y prácticamente, abandonados.  Determinada a ser ella quien decida cómo va a ser su final, llega a su casa y hace un vídeo con instrucciones para sí misma indicando cómo poner fin a su vida cuando todo se deteriore, pero cuando llega el momento ya es muy tarde…
            A pesar de las excentricidades de Clara en esta nueva etapa de su vida (le gusta maquillarse, de manera particular, y pintarse los labios de rojo cuando llega visita) todavía no se encuentra físicamente deteriorada. Camina sin tropiezos, come bien y puede, como ella suele decir, ponerse sus propios “pampers”. Supongo que los medicamentos que toma ayudan a detener el agresivo paso de esta condición con la que hoy viven tantos ancianos.  No sabemos como estará dentro de cinco años, pero creemos que todavía estará con nosotros porque, aunque es la única que queda de cinco hermanos, su mamá murió a los 103 años. A mi me complace saber que aunque hubo momentos difíciles en su vida, pudo disfrutar, por un periodo razonable, de una vida larga y plena.  Y el recuerdo de cómo era nos ayudará a los que la amamos a recordar que aunque se pierda en un limbo inalcanzable e incomprensible, en alguna parte todavía vive la viejecita alegre que conocimos alguna vez. Todavía es Clara.




Saturday, August 15, 2015

Lloverá o no lloverá

Las noticias están llenas de historias que convocan a la reflexión (para los que reflexionan), promueven la investigación (para los que investigan) y además sirven, desafortunadamente, de alimento a los pseudo periodistas del país--aquellos que recurren al rumor y la ignorancia para llevar su mensaje (como ocurrió con el IVA). 

Yo soy de las que corro a la PC y hago una búsqueda del tema. El tema que nos ocupa hoy es la siembra de nubes para promover la lluvia o las llamadas técnicas de modificación atmosférica. Según he leído, el primero que propuso el tema fue el geólogo Nathaniel Shaler de la Universidad de Harvard. Shaler propuso canalizar las corrientes de Kuroshio en el Pacífico a través del estrecho de Bering para elevar las temperaturas en la región unos 30 grados. Esto fue en 1877.  Se sabe también que Nikola Tesla (1888)  propuso modificar la frecuencia de resonancia de la tierra a través de corrientes de electricidad alterna. En 1890 ya el gobierno estadounidense financiaba experimentos que se llevarían a cabo en Texas para producir lluvia. En 1910 el magnate de los cereales, el señor CW Post financiaba experimentos para promover la lluvia a modo de reemplazar el riego.

En noviembre de 1946, el Dr. Bernard Vonnegut descubrió que los cristales microscópicos de yoduro de plata (AgI) podían convertir el vapor de agua para formar cristales de hielo. Sin embargo, el mismo Vonnegut previno que esto era tan delicado que no debería dejarse en manos privadas…

El primer experimento considerado exitoso tuvo lugar en Vietnam en 1967 cuando el ejército de EEUU lanza Operación Popeye sobre el país asiático con miras a extender la temporada de monzones sobre Laos. Esta operación consistía en sembrar yoduro de plata en las nubes específicamente sobre Ho Chi Minh de modo que las tropas vietnamitas no pudieran transitar por la ciudad. El escándalo que se suscitó tras el descubrimiento de esta estrategia militar en 1978 propulsó la firma de un tratado entre los Estados Unidos y otros gobiernos para prohibir el uso de tecnología de modificación climatológica en tiempos de guerra—las razones son obvias.

 En 2003 el Consejo Nacional de Investigación de la Academia Nacional de Ciencias publicó un informe titulado "Temas críticos en la investigación sobre la  modificación artificial del clima”. Una de sus conclusiones fue que "todavía no existe prueba científica suficiente que muestre la eficacia de la modificación climatológica.” Sin embargo, ya se usa en muchas partes del mundo (China, Francia, Australia) con un éxito cuestionable y con muchos detractores.

Según Wikipedia, “en Estados Unidos, la siembra de nubes se utiliza para aumentar las precipitaciones en zonas que sufren de sequía, para reducir el tamaño de los granizos que se forman durante tormentas eléctricas, y para reducir la cantidad de neblina en los alrededores de los aeropuertos.”

Esto es a grandes rasgos lo que ha ocurrido, pero hay muchas personas más envueltas en la experimentación con el clima y cómo modificarlo. O sea, que el tema es complicado y todavía requiere de estudio.  Todos los supuestos logros hasta el momento son disputados por expertos. En el 2011 dado el récord de desastres climatológicos ocurridos en los EE.UU., el Servicio Nacional de Meteorología lanzó una iniciativa global para asegurar que el país estuviera en un futuro preparado para enfrentar cualquier crisis de naturaleza climática que pudiera surgir dada la creciente vulnerabilidad de muchas comunidades afectadas por fenómenos meteorológicos severos, tales como tornados, olas de calor intensas, las sequías, inundaciones, y huracanes.


En Puerto Rico, por si no está enterado, la empresa Seeding Operations & Atmosferic Research  (SOAR) ya empezó a sembrar nubes. “Lanzó tres bengalas de químicos sobre la zona de la cuenca de Carraízo e informó de un aguacero posterior al evento, cuya magnitud la empresa no pudo precisar, dio a conocer la portavoz de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), Norma Muñoz” según se publica en el periódico primerahora.com. Mientras tanto, los profesores de la UPR que aparecían como consultores de la compañía SOAR, se desvincularon de la contratación aclarando que nunca fueron consultados y aunque no se oponen plenamente, sugieren más investigación sobre el tema.

Un problema que preveo es que si funcionara, aunque no parece muy prometedor, seguiríamos con las costumbres que nos han llevado hasta esta sequía. O sea, seguiríamos mal gastando los recursos, deforestando y sembrando cemento. Primero debería comenzarse una campaña en las escuelas que es donde realmente puede funcionar, otra en la prensa y televisión sobre la importancia de proteger el planeta, (no solo la isla) y luego de prevenir para evitar que vuelva a ocurrir en el futuro; solo entonces deberíamos considerar otras alternativas.

Aquí algunas fuentes usadas para este escrito:










Sunday, July 19, 2015

La soga parte por lo más fino


Ahora de vuelta a la realidad.  La ficción de las series televisivas que nos distraen queda fuera para discutir lo sucedido en el país con la crisis fiscal y cómo parece no resolverse. Tengo amigos que dicen que no leen la prensa porque está llena de malas noticias. Yo, como soy masoquista, no dejo de leer los periódicos, cualquiera que me encuentre. No me gusta andar en Babia. Me gusta estar enterada y que no vengan a confundirme con mentiras—no que la prensa no mienta, vale, pero para eso se leen diversas fuentes.

Pero al tema. No nos sorprende la cantidad de cosas alarmantes que suceden y se barren bajo la alfombra o se tergiversan.  Sin embargo, me preocupa mucho una propuesta que se ventila como parte de la solución a la crisis fiscal. Y es que a pesar de que la crisis NO la han provocado los trabajadores, en la prensa vemos como los empresarios y el gobierno de turno buscan que sea la clase obrera (o sea, las víctimas) los que paguen los platos rotos. Entre las más sonadas recomendaciones de la Krueger está la de solicitar que se nos exima de honrar el salario mínimo federal, como si el sueldo de los trabajadores fuera el problema y no la incompetencia de los que nos han gobernado.  El Presidente de MIDA, Ricky Castro (El Nuevo Día la semana pasada) sugiere que se evalúen las leyes laborales que, según él, impiden el crecimiento del sector privado. Mientras tanto se habla de un aumento a las tarifas de la agua y de la luz, se le añade un IVU a gran parte de los alimentos y se pretende fusionar o eliminar agencias que ofrecen servicios al consumidor de modo que cualquier gestión se vuelva una odisea aun mayor.

Supongo que tienen la esperanza de vaciar al país de su gente trabajadora, (y con ello las “turbas” que puedan discrepar o interferir con sus metas). De esa manera podrían convertir al país en una gran plantación al estilo de las de los siglos 18 y 19 de modo que los ricos (léase inversionistas) puedan quedarse con la isla ya que esos sí estarían en un paraíso en el que se les eximiría hasta del pago de contribuciones hasta el 2036, o sea, to infintiy and beyond.

Otra cosa que me endiabla es el sueldo de las Mesías (aunque hay muchos otros consultores que no conocemos de nombre pero que están hartándose de igual manera.) Me pregunto, ¿Por qué hay que invertir $400,000 en un análisis de la Krueger a la situación del país cuando cualquier pendejo que lee el periódico, puede hacer sugerencias como las de ella?  Digo, cualquiera que sea neoliberal y que busque solucionar la crisis echándoles la carga a los que nada tuvieron que ver con ella. ¿Y qué del sueldo de la Donahue? A mí esta señora no me convence para nada con sus sonrisas mecánicas y sus facturas por millones de dólares. (Por lo menos la Krueger anda por ahí con cara fúnebre y no trata de deslumbrarnos con su coqueteo artificial)¿Realmente necesitamos que Donahue nos siga diciendo cómo manejar la crisis en la AEE? ¿Acaso va a colapsar si ella se va? ¿Acaso se va a dejar de trabajar si a ella no le pagan 7 millones en los próximos tres meses? La verdad es que no acabo de entender a los que dirigen el país. Melba, por su parte, parece un topo, dando vuelta y vueltas sin realmente saber qué hacer ni cómo. ¿Será que también tiene las manos atadas (con esposas de hierro) y lo que hace es dar cara? (Que tampoco entiendo como no cierran el BFG si ha probado año tras año ser tan incompetente...Han manejado tan mal NUESTRO dinero que de verdad no deberíamos seguir pagándoles.)

Y ¿cuándo pagará alguien por el descalabro? Me indigna la impunidad.  Se roba y malbarata a diestra y siniestra el erario y ningún culpable paga...

Finalmente, ¿cómo es que recurrir a los federales va a suavizar la píldora? Yo prefiero que se queden en el norte señalándonos de ineptos y que no vengan aquí a darse golpes en el pecho.  Si hubiesen querido ayudar lo habrían hecho hace años.  No es como que esto es una deuda nuevecita y que el desmadre es de ayer. Si AGP quisiera realmente ser un héroe y salvar al país tomaría las miles de propuestas sometidas por los del patio (economistas, abogados, empresarios, investigadores, profesores, grupos comunitarios) y echaría a caminar la máquina.  Y NO para subir impuestos, servicios y alimentos. Y NO empeorando las condiciones de los trabajadores quienes mantienen la economía en marcha después de todo; porque si no hay dinero, no hay consumo y si no hay consumo, la máquina se detiene y colapsa. 

Debería empezar AGP por limpiar la casa; mandar de paseo a los consultores y contratistas que drenan el precario presupuesto, eliminar los privilegios de los de su confianza (No el aguaje que hubo que prometía que se iban a recortar el presupuesto y luego quedó en nada, sino poniendo un tope de $60,000 anuales a la legislatura, jueces, personal de confianza). Todo el mundo a manejar y pagar su propio vehículo y pagar su propio alimento. Cero viajes al extranjero, para lo que sea, que para eso existen las videoconferencias. Que aprendan a usar Skype que hasta gratis es (y hasta sus propios hijos le pueden ofrecer un tallercito...gratis.) Estamos en tiempos de crisis.  A la Krueger y a la Donahue que empaquen sus trapitos y recojan sus séquitos y lleguen hasta el aeropuerto en taxi y pagando propina. Basta ya. Que todo el mundo ligue cemento.



Sugiero como lecturas suplementarias: "Esquema Ponzi en la AEE" de José González Freyre (El Nuevo Día, Negocios, 19 jul 2015) y "El informe Krueger en el juicio final" de Carlos Frontera Santana (Claridad 16-22 jul 2015)


Incluyo una tira de Mafalda, que 50 años después, sigue siendo pertinente.