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Monday, April 08, 2013

Algo sobre la reforma de retiro



En el debate en torno al retiro he leído y escuchado a comentaristas y público general, emitir su opinión sobre la reforma, y los retirados.  En un programa de radio, escuché a un ilustrísimo decir que el llevaba 40 años trabajando y aun no estaba listo para el retiro.  Por lo tanto, los demás podían seguir trabajando de igual manera. En la prensa se han publicado varias cartas de trabajadores de la industria privada que no sienten empatía alguna por los empleados públicos y sus quejas por la reforma. 

Tomemos lo arriba expuesto por partes.  Primero que nada, no hay nada malo con que uno llegue a los 60 o hasta 80 y quiera seguir trabajando.  Pero, una cosa es hacerlo porque le gusta lo que hace, o porque le teme al vacío existencial que pueda experimentar cuando ya no se ve obligado a trabajar y otra es sentirse que no hay opción.  Mi padre, con 82 años, nunca ha dejado de trabajar.  Abatido como está con los achaques, algunos propios de la edad y otros agravados por la vejez, todavía se levanta y trajina aquí y allá hasta que el cuerpo ya no aguanta y precisa descansar.  La palabra retiro es inconcebible para él. Sin embargo, ese mismo trabajador aparentemente incansable—se me ocurre que nunca lo he oído decir, “Estoy cansado”—hace tiempo que dejó de trabajar para el inglés, por lo menos unos cuarenta años.  Con esto lo que quiero decir es que no todo el que se retira de un empleo asalariado lo hace para sentarse a ver televisión—que conste que no hay nada malo con eso. Lo que me parece imperdonable es que no haya remedio. Que después de laborar para esta o aquella empresa, no se pueda uno retirar y hacer lo que a uno le dé la gana con su tiempo.

Aquí, en parte, lo que sucede es que nos han lavado el cerebro.  Nos han hecho creer que el trabajo enaltece el espíritu, especialmente si el empleo incluye sacrificarse para que otro se lucre. Yo he tenido la suerte de tener un trabajo al que llego con entusiasmo y ganas. Sin embargo, para muchos es simplemente una manera de ganarse la vida y nada más. NO sienten orgullo por lo que hacen ni lealtad hacia sus patronos, y no los culpo. No se la merecen. Mi hermana estuvo empleada por muchos años en una farmacéutica cuyo nombre no queremos recordar.  Los primeros ocho años, los trabajó con tanto afán y entusiasmo que nunca se ausentaba.  Al cabo del año diez, se dio cuenta que a los mediocres—para que vean que esto no pasa sólo en el gobierno—a los que no sentían el mismo arrojo, les iba mejor que a ella. Por otra parte, la compañía tenía ganancias significativas año tras año y los empleados, nada. En fin, que muy pronto se dio cuenta que ella no le debía lealtad alguna.  Recientemente una joven, empleada de un supermercado local que cerró, nos comentaba que no era justo que los empleados tuvieran que avisarle a la compañía si iban a dejar el empleo con dos semanas de antelación y sin embargo, los dueños del colmado cerraban de la noche a la mañana—como pasó en EL AMAL por ejemplo—y nadie pensaba en lo que eso significaba para ellos.  “Los dueños son ricos, yo no lo soy.”

Así llego a los empleados de las empresas privadas a los que les re-jode que los públicos tenga una pensión.  En vez de reprocharles a los empleados públicos los derechos que han adquirido—muchos a expensas de un salario razonable y aceptando laborar en condiciones deplorables—deberían recordar que we’re all in this together.  Las empresas cuentan con esa falta de solidaridad para continuar explotándonos.  Cuentan con la mezquindad nuestra de todos los días para lucrarse de nuestro trabajo. En fin, que lo que debe preocuparles es que las condiciones de todos los trabajadores sean justas, que todos los trabajadores reciban sueldos decentes que les permita vivir cómodos y sin tener que preocuparse por sobrevivir o mantener a sus familias cuando se enfermen o ya no puedan trabajar.

Y los dejo por ahora con un video de youtube. ¿Qué han hecho las uniones por nosotros? Tal vez, esto les explique el porque algunos empleados públicos pueden optar por un retiro más o menos decente y otros no. También explica como los logros de algunos trabajadores nos benefician a todos.

Monday, March 11, 2013

Beasts of the Southern Wild



Acabo de ver una película impresionante.  Tal vez la única película del año pasado por lo menos, que ha calado fuerte en mi imaginación y mis sentimientos. Es una cinta que fue nominada para el Oscar en el 2012 como mejor película: Beasts of the Southern Wild.  Se me ocurre que es un filme dedicado a los sobrevivientes de Katrina. Sin embargo, los sobrevivientes de esta película no son los que acudieron al superdome ni los que huyeron antes de la tormenta.  Estos son “the wretched of the earth” como diría Fanon.  Los invisibles, los que no ocupan nuestra imaginación porque no nos caben.  La película además de parecer un poema visual, es reveladora y retadora.  Me parece que logra postular preguntas importantes y romper paradigmas.

Primero que nada tengo que admitir que esperaba que fuera la historia de otra familia disfuncional, una comunidad desgarrada por la pobreza y el dolor.  Nada que ver.  Es cierto que viven una vida muy ajena a la nuestra.  Los habitantes del Bathtub (bañera) en Louisiana viven en condiciones paupérrimas, inhumanas podría decirse.  La protagonista Hushpuppy (Quvenzhane Wallis) de unos seis o siete años vive en un trailer lleno de los cachivaches que dejó su mamá.  En otra pocilga cercana vive su papá, Wink (Dwight Henry).  Hushpuppy vive rodeada de gallinas, cerdos, cabros y hasta un perro.  Su papá la ha criado para que sea una sobreviviente fuerte y sin remilgos. Un día desaparece y la niña se las arregla.  Cuando regresa, no le da explicaciones aunque el público sabe por su indumentaria—una bata de hospital—que algo anda mal.  La niña que ha sido abandonada por su mamá le reclama pero el se limita a darle algo de comer.  Parecería que no la quisiera, pero no es así.  Se aman, se cuidan, se preocupan uno por el otro.

Hushpuppy es adorable.  Es a través de esta pequeña, pero inteligente y perspicaz narradora que vemos a la comunidad de The Bathtub. “All the time, everywhere, everything's hearts are beating”, comienza. Y la vemos a menudo, tratando de escuchar el palpitar de los corazones de animales, plantas, gentes. Ella presiente que el final se acerca, el final de su mundo.  En una conversación, la maestra les habla a los niños de los “aurochs”, unos animales ya desaparecidos de los que conocemos por su representación en las cavernas de Lascaux.  Les dice la maestra que son predadores pendientes de encontrarse con los animales débiles para comérselos.  Esta información da pie para que la protagonista se obsesione con la llegada de estas bestias.  Cada vez que oye el rugir del cielo, se imagina que son las bestias que se acercan.

En esta fantástica y fantasiosa historia, no hay divisiones raciales, no se resiente la pobreza, los niños y niñas pueden correr por áreas peligrosas sin miedo, las familias son diversas y los miembros de la familia principal (Hushpuppy y su papá) no viven bajo el mismo techo. A pesar de que una sigue la vida de Hushpuppy a tientas, temerosa de que le vaya a ocurrir una catástrofe--viendo como vive en condiciones tan frágiles--nada espantoso realmente le sucede.

En fin, que no puedo dar más detalles para no dañarles el final.

Vean la película y me cuentan.

Friday, March 08, 2013

Sarducci for pope 2013

Sé que por ser día de la mujer debería escribir sobre ellas/nosotras pero...en otro momento.  Hoy me he encontrado un sitio en la web que se llama godlessliberals.com  Y en estos momentos en que se debate el futuro de la iglesia católica estos godless liberals proponen, muy sabiamente me parece, al otrora distinguido Padre Guido Sarducci como sucesor de Benedicto VI. Sarducci, quien de seguro ya no fuma como antes, haría un magnífico papa; simpático, amable, listo y muy, muy sabio.  Y aún cuando en el vídeo que incluyo se ve muy joven--y eso lo descalifica--ya tiene, según su biografía en wikipedia, 68 años.  Si se fijan la edad promedia de los candidatos actuales ronda por los sesenta y pico.  Por lo tanto la suya es edad muy apropiada y aceptable para el puesto más importante del catolicismo. Aquí Sarducci con una explicación de cómo se paga por los pecados, cuando nos toque...




 
También los invito a colbertnation.com para una entrevista que le hiciera Colbert a Sarducci en el 2010.