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Friday, May 06, 2011

Festival de la palabra

@Papo Sánchez
Hoy fuimos al Festival de la palabra. Por eso de no matar al duende como dice mi amiga Jane, decidí tomar el taller de redacción.  Lo ofrecía Fernando Iwasaki.  No lo conocía, pero allí me enteré de que es peruano y vive en España hace más de veinte años. "Desde 1989 reside en Sevilla, donde es director de la revista literaria Renacimiento , director de la Fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco y columnista del diario ABC."

En el taller había unas 35 personas--too many if you ask me.  Iwasaki, quien puede ser muy ameno, habló por espacio de una hora.  Lamentablemente, parecía estar martillando sobre un clavo ya firmemente en su lugar.   Sin embargo, trajo buenas sugerencias de cómo proceder en la redacción de un microrrelato.  Entre las cosas que sugería era tratar de crear un cuento partiendo de cosas cotidianas como los clasificados personales, las esquelas (necrología), las entradas del horóscopo y hasta el curriculum vitae.  Basándome en algo que dijo Iwasaki sobre los vampiros se me ocurrió escribir “El horóscopo del vampiro”: Hoy hay luna llena. Habrá muchos cuerpos jóvenes en la calle. Satisfacerás tu sed.

Sunday, April 24, 2011

la objetividad periodística

Hoy me chocan dos oraciones que leo en el periódico.  La primera se relaciona a la noticia de que los ateos andan molestos porque el estado se hace cómplice de las religiones, específicamente las cristianas cuando honra los días que son importantes para estas, como por ejemplo la Semana Santa. La reportera, aparentemente cristiana, hace esta observación:

"Ambos creen que la muerte y resurrección de Jesús, que dio su vida por los pecadores y cuyo acto es recordado y mueve a la reflexión en estos días, es meramente una fantasía."
 
La otra oración que me estuvo interesante viene de un artículo sobre Jeannette Ramos Buonomo, la jueza que "le quitó el marido a Conchita Dapena". (Uso esa cita popular porque así era que se referían a ella antes.) Pues resulta que la Ramos Buonomo ha decidido aclararle al país cómo fue que realmente ocurrieron las cosas entre Sánchez Vilella y ella y ha escrito un libro, un memoir. Entre las cosas que aclara la ex jueza es que ella nunca fue la amante del ex-gobernador.  La amante--esperemos que ya no la pueda herir esta confesión--era una tal Eris que era la secretaria de Sánchez Vilella.   La reportera escribe:"Conchita (la esposa legítima) y su hija Evelyn no sabían que Eris era la querida." ¿Por qué cree necesario escribir "la esposa legítima"? ¿Porqué no mejor "su esposa de entonces "? O algo por el estilo.  Nada que se me ocurre que los prejuicios afloran por todas partes.

Sunday, March 06, 2011

Columna de Rosa Montero

Mientras buscaba información sobre la novela más reciente de Rosa Montero me topo con esta columna de El País.com.  Trata sobre la vejez y como nos enfrentamos a ella.  Aquí incluyo un extracto:

...Porque ahora lo está. Calvo, quiero decir. Y lleva una barba canosa y venerable. Tiene 49 años, aunque parece algo más marchito de lo que corresponde. Estas cosas son las que le ponen a uno más nervioso: comprobar que ahora son mayorcísimos incluso los que eran más jóvenes que tú. La prueba inequívoca de que estás alcanzando los alrededores de la ancianidad no es verte viejo a ti mismo, sino empezar a encontrar viejísimos a todos los demás. Una tarde de verano, mi abuela, de noventa años, paseaba del brazo de mi tío, su hijo, profesor de instituto. Se cruzaron con unos treintañeros que les saludaron efusivamente, y ella preguntó: “¿Quiénes son?”. “Antiguos alumnos míos”, contestó mi tío. “¡Pero qué viejos!”, se asombró mi abuela, indignada ante semejante traición de la cronología. El mundo va envejeciendo a toda velocidad a tu alrededor, el vendaval del tiempo silba atronadoramente en tus oídos, pero por dentro tú te sigues sintiendo tan tonto y tan joven como siempre. Sólo que cada vez un poco más disociado de tu cuerpo.

...La vejez, presiento (la veo ya asomar la pata en el horizonte como el lobo asomaba la amenazadora pezuña bajo la puerta), es la etapa heroica de la vida. “Hacerse mayor no es para blandengues”, reza un clásico refrán norteamericano (growing old is not for sissies: el original es un tanto homofóbico, porque sissy viene a ser como mariquita). Sin duda hay toda una épica en la ancianidad, en mantenerse vivo, entero, alegre, dispuesto a las novedades y los cambios, abierto al asombro y al aprendizaje, estoico ante el dolor y el decaimiento, ante el merodeo cada vez más cercano de la muerte.