Thursday, April 21, 2016

Lo sueños, sueños son

 "...sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza; sueña el que afana y pretende; sueña el que agravia y ofende; y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende."

Mi mamá es como yo, o yo soy como ella.  Ella sueña a menudo, tal vez siempre lo hace pero no siempre lo recuerda. En los sueños que ha tenido desde su enfermedad está perdida, escondida o abandonada.  En uno de los sueños me cuenta que andamos, ella y yo, cogidas de la mano.  Ella ve una ventana abierta y ve volar una paloma blanca que se escapa por la ventana.  Después se da cuenta que la paloma soy yo y me he ido.  La he abandonado. En otro sueño está perdida.  Sabe que tiene que llegar a un sitio pero no sabe como llegar. No conoce la ruta pero sigue caminando pa’lante.  Sabe que si llega se va a curar. Teme perder la oportunidad si no consigue encontrar el camino. Marcha poco a poco, con mucho esfuerzo, confundida, aterrada.  En la calle encuentra su brazo.  Está tirado en el suelo. Lo agarra y lo acaricia. Trata de ponérselo. Sabe que también necesita una pierna, así que coloca el brazo en el lugar de la pierna. Sigue “como si anduviera en tres patas,” dice. Ve un resplandor, “allá en la cumbre.” Sabe que ese es su destino, pero por más que lo intenta no logra subir el trecho que falta.  Otra vez, piensa en la oportunidad que habrá perdido si no alcanza la cima donde se encuentra la cura tan esperada.

No hay que ser Freud ni Jung para descifrar estos sueños. A mami le preocupa su condición, teme no volver a caminar ni a usar su brazo. Teme a la soledad y al abandono. Ayer me contaba de unos hombres que salían del televisor para hacerle daño.  Yo creo que son los tipos de Lo sé todo, porque a menudo está el televisor en ese canal para que no se pierda a Fatmagul, y por la forma en que los describe (y porque esos tipos dan miedo con sus bochinches, sus hipocresías y advertencias fatulas.) Y cuando el audífono no funciona ni siquiera podemos tratar de razonar con ella. Hay que seguirle la corriente. Escucharla hablar de los hombres que se escaparon del televisor y la ligan, y le aprietan el brazo. No podemos, cuando no oye, siquiera sugerir que es un sueño y que no debe tenerles miedo.

Mami también sueña con campos abiertos, pero sobre todo con caminar, con ser libre-- confinada como está a la cama.¡Qué difícil debe ser estar en su condición! Perder las esperanzas (porque a menudo lo hace); querer levantarte y que tu cuerpo te traicione, que frustrante. Andamos por la vida creyendo que el cuerpo es de esas pocas cosas que podemos controlar pero no es así.  Nada está bajo nuestro control.  El día que el cuerpo decide que va a arrebatarnos el control, así lo hace. No pide permisos…Nos quedan solos los sueños, porque en ellos podemos volver a ser quienes éramos, podemos aspirar a las cosas como eran o como las queremos. 

2 comments:

Aleator said...

La imaginación es libre, el ser humano no. Luis Bueñuel

elf said...

Así es, amigo.