Conocí a Ivonne Acosta Lespier tarde en mi vida. Fue en el 2011. Éramos, al principio solo “amigas” blogueras. Ella mantenía un blog muy exitoso llamado Sin mordazas en esos tiempos en que los blogs estaban de moda. Yo tenía uno, no tan exitoso. No recuerdo como llegué hasta su blog, peo me encantaba y empecé a ir con regularidad. Me encantaba porque además de informativo, Ivonne contestaba cada comentario con respeto y sabiduría. Así las cosas, ella empezó a visitar mi(s) blog(s). Pronto nos dimos cuenta que nos gustaban los mismos temas, los mismos libros, el mismo tipo de serie de televisión. Reconozco que tenía en ese momento una laguna que todavía es solo un charco con respecto a la historia de Puerto Rico, Ivonne me cambió la vida en ese respecto. En 2011 todavía no había leído La mordaza pero cuando lo leí me llené de rabia y quise investigar. Quería saber su impacto en Puerto Rico y en EEUU. Entonces me di cuenta que no había mucho sobre el tema en inglés ý a pesar del éxito del libro, nunca se había traducido. Le pregunté a Ivonne por qué no se había traducido y ella sentada en la biblioteca de su apartamento en La Torre de Floral Park, me contó que dos personas se le habían acercado para traducirlo. El primero fue Ed Vega, el escritor puertorriqueño radicado en NY. pero por esas cosas de la vida no se dio y ella se enteró muy tarde que Vega había fallecido en el 2008. Luego, recibió otra petición pero esta ocurrió cuando todavía estaba pasando por el duelo de su esposo que murió en el 2010 y no encontraba fuerzas para siquiera contestar la carta. De la publicación de su libro mas reconocido, La mordaza, nos contó, al colega y a mí, lo fuerte que fue el rechazo de la gente, las amenazas de muerte y los malos tratos de personas que ni conocía, ni la conocían a ella. También mencionó el apoyo que siempre recibió de su esposo, el reconocido politólogo, Juan Manuel García Passalacqua.
Sentados en su apartamento de San Juan, acordamos que lo traduciría, aunque ya yo lo había empezado y le había enviado mi versión. Ese día que fuimos a verla a su apartamento fue la única vez que nos vimos en persona. Todas nuestras posteriores conversaciones serían por email o por teléfono.
Una vez, no recuerdo el contexto pero le comenté a un amigo si conocía La mordaza y me dijo, algo así como, Wow. Ese libro me cambió la vida. Entonces no entendía a que se refería mi amigo pero ahora lo sé. Ahora que mi nieto mayor ha sido sometido a la lectura de ese texto, sé que es un texto transformador.
Cuando Ivonne se enfermó ya llevaba un tiempo con síntomas. Estaba deprimida, uno de esos síntomas no motores que acaban con uno y tenía dolores que no tenían explicación. Menos mal que pudo ir a NY a presentar su libro, al fin traducido y con un prologo de Juan González, uno de los manejadores de Democracy NOW. Después de eso vino el encierro por Covid y no nos comunicamos más.
La última vez que hablé con ella, hace como dos años, ella se encontraba en la Florida con su hijo y me contó que estaba contenta. Que cuando estaba con su hijo tenia la oportunidad de compartir con sus nietos y cuando estaba en Massachussets con su hija, aprovechaba para ir a la biblioteca y sacar libros, Eso le daba mucha satisfacción. También me instó a que fuera a su apartamento y me llevara los libros que quisiera porque ella no creía que iba volver a ocupar ese espacio. Ese día conversamos largamente de libros y películas.
Estoy consciente del privilegio enorme que fue conocerla y de que me haya abierto su amistad y confianza. Que pena que no hubiésemos compartido más en persona. Cuando abandonó su blog perdimos todos porque fue una voz educada y convencida de lo que hacía falta para enderezar al país. Era una mujer menudita, dulce, amable, generosa como ninguna pero de fuertes opiniones y convicciones y de un espíritu indomable. Que descanse en paz.
