Friday, February 24, 2017

¿Se puede o no se puede?




Siempre que se ataca a la Universidad de Puerto Rico  aquellos que creemos que son más sus méritos que sus faltas, nos incomodamos. Algunos se tiran a la calle, otros escriben o dan conferencias de prensa, otros se muerden la lengua para no ofender a los contactos sociales que frecuentan y no parecen entender su importancia que para nosotros es obvia.  Hay muchas manifestaciones de este desconsuelo como hay estudiantes, egresados y empleados.

Tanto cariño a veces desemboca en pasión y el entusiasmo en errores. Entre los errores que han cometido en esta ocasión los estudiantes tengo que mencionar dos que han salido a la luz.  La primera es la decisión de los estudiantes de coartarle a la prensa el derecho a informar. No se puede pedir transparencia cuando no estamos dispuestos a ofrecerla. Segundo, es amenazar con atacar al gobernador. Entiendo el disgusto de la líder estudiantil, pero en tiempos de ánimos caldeados y ante las amenazas (obvias en las enmiendas al código penal y el interés en el senado por el "orden y decoro") de volver a imponer una mordaza al derecho de expresión, no hay que avivar la llama. Con esto no digo que no se proteste. Creo en la protesta y en plantear retos, pero hay formas y hay formas.

Otro error, esta vez de parte de la administración, es renunciar antes de que terminara el semestre. Supongo que la Dra. Celestre Freytes tenía buenas razones para no querer aguantar el estrés y la presión que se le estaba ejerciendo para que cortara los dichosos 300 millones. Número que todavía no he leído de dónde lo sacaron, o sea ¿cómo se llegó a esa cifra? Pero los rectores no tenían esa presión ni le debían lealtad alguna a Freytes. Si iban a renunciar tenían que haberlo hecho cuando se fue Walker a quien sí les debían algo de lealtad y en cuya defensa no salió ninguno, por lo menos no recuerdo leer nada.

Y finalmente, ¿cómo es que Nivia Fernández hace declaraciones en la prensa informando que ya casi tiene el borrador recortando los $300m cuando la comunidad universitaria ha declarado en un sinnúmero de foros que no se le puede seguir recortando a la UPR? Los de la Junta deben estar riéndose a carcajadas con toda esta situación. ¿Para que se cerraron los recintos? ¿Para qué los paros y demostraciones? Primero dice que no se puede y después recurre al propio gobierno para justificar que sí se puede. Y después son negocios con el ejecutivo, “a pesar de que el Ejecutivo durante años ha mantenido millonarias deudas con la UPR.” No entiendo que se propone la Presidenta interina.

Seguramente hay formas de recortar el presupuesto que no afecten a los estudiantes ni la oferta académica. Eso lo sabemos todos los que hemos trabajado en ella. Fernández dice que está dispuesta a escuchar sugerencias y propuestas de la comunidad. Pero lo cierto es que ella es interina y no hay forma de asegurar que las propuestas que le lleguen serán atendidas. También es cierto que como botín de guerra que siempre ha sido la UPR para los dos principales partidos, los que están en el poder ya tienen su agenda para la UPR y en el caso de los PNPs, suele ser nefasta.










Saturday, February 04, 2017

El peligro de las leyendas urbanas



Tres niñas de 12 años. Dos (Bella y Morgan) son amigas desde el cuarto grado; una (Anissa) se les acaba de unir. La recién llegada le habla a Morgan de una página en Internet que sigue.  Se llama Creepypasta.  En este site se postean historias de terror para entretener/asustar a los seguidores. Una de las historias creadas en el sitio en el 2009 es la de un personaje llamado Slenderman. Anissa y Morgan inmersas en el mundo de Creepypasta se convencen de que Slenderman va a matar a su familia si no les conceden un sacrificio. Tiene que ser de sangre. Deciden sacrificar a la Bella, el día de su cumpleaños.

 La historia que les acabo de resumir es desconcertante y es lo que mueve a Irene Taylor Brodsky a filmar el documental titulado Beware the Slenderman, un documental que estrenó HBO en el 2016. Los sucesos ocurren en el 2014 en Waukesha, Wisconsin.

Aunque un poco desenfocado, este film trata de atar la historia de la evolución del personaje llamado Slenderman al intento de asesinato que ocurrió en Wisconsin.  Empieza resumiendo el surgimiento de este personaje, ficticio, creado con el propósito de convertirlo en un “urban legend” y que despegó en el mundo de la red entre los adeptos de Creepypasta quienes, según la página oficial, deben ser mayores de dieciocho años. (Yo nunca había oído del personaje ni el site hasta que leí una reseña y decidí buscar la película).   

La segunda parte cuenta al detalle, según lo revelan las propias niñas, como se planificó y cometió el crimen. Finalmente, el film sigue el caso en corte en el que se va a determinar si deben o no ser fichadas como adultas.

Recomiendo este documental para los fans de las nuevas tecnologías ya que Slenderman ha creado su propio mundo que incluye juegos, películas, poemas y mucho, mucho arte. También me parece que los padres deberían verla así como a modo de “cautionary tale.”

Por otra parte voy a dedicarle unas palabras a la credulidad de la gente. Para empezar, el fenómeno del Slenderman me pone a pensar en todos los “fake news” que circulan por la red: que si aquella niña fue raptada, que si uno se toma 3 galones de jugo de limón fresco se verá como cuando tenía 15, que si tengan cuidado con los que se le acercan por el lado derecho a ofrecerles o pedirles o venderles. No importa. Tengo una amiga que me envía no menos de 3 notificaciones de estas semanalmente por whatsapp. Yo quisiera decirle ¡BASTA! pero me limito a ignorar los mensajes. Y ni hablar de los que pretenden que comparta el mensaje con los demás amigos. En fin, que la gente es muy crédula. Cuando alguien menos cándido me envía uno de esos avisos averiguo si se trata de un engaño o si es un aviso auténtico. Nueve de cada diez veces es una noticia falsa. Asimismo, los padres deben preocuparse por advertirles a los hijos que todo lo que se escribe en Internet no es veraz ni creíble. Que hay que discriminar, averiguar, dudar. En el caso de las niñas del documental, los padres, sabían que las niñas visitaban esa página pero no les pareció ofensiva o preocupante. Grave Error. (Claro que las niñas tenían otros problemas que dejo que averigüen viendo el documental). 

En fin, que si no conocen este trabajo, pueden conseguirlo en HBO on demand, o por lo menos vayan a youtube para que conozcan las muchas manifestaciones del personaje.