Tuesday, December 27, 2016

Los tatuajes, una reflexión



Soñé que mami estaba nuevamente hospitalizada. Cuando la fuimos a cambiar noté que tenía un tatuaje en el pecho y otro en la espalda. Le pregunté que cuando se había hecho aquello y no me contestó. Traté de dar con el último día en que la había visto, pero no recordaba. Entonces le pregunté a mi hermana y tampoco me supo decir cómo habían llegado los tatuajes a su cuerpo.  Daba la impresión de que mami se había escapado a hacerse los tatuajes mientras las que la cuidamos no estábamos pendientes. No recuerdo los detalles de los tatuajes. Sé que eran grandes y llamativos. El de atrás le cubría toda la espalda. Recuerdo que eran de colores. También recuerdo que en el sueño me dije que tenía que tomarles unas fotos. Le pregunté si le había dolido y me dijo que no. Le pregunté al médico, un joven vestido con scrubs azules, si él se los había hecho y tampoco me contestó.

Se me ocurre una razón para este sueño.  He estado viendo por el área una van que anuncia: Se remueven tatuajes. Me parece curioso. Concluyo que ya hay un mercado para remover tatuajes. ¿Será que ya no están de moda o que se eliminan para limpiar el lienzo y comenzar de nuevo? He leído que un número significativo de personas se hace tatuajes cuando están under the influence. Así que debe haber un gran número de personas que anda arrepentida de hacérselo o de por lo menos haber escogido uno que realmente no los representa.

No parece que haya un tipo de persona que se haga tatuajes. Según lo que he leído, los hay de todas clases. Sin embargo, tengo tres sobrinas con tatuajes y tengo que admitir que se parecen entre sí aunque si se les preguntáras lo negarían rotundamente. Son las rebeldes del bonche. Una tiene o tenía, ya han dejado de ser objetos de curiosidad para mí, un enorme ojo en la espalda. Otra tiene especies marinas alrededor de los tobillos. La otra tenía, hace tiempo que no la veo, dibujos bastante rústicos en los brazos y hombros. Más bien parecían dibujos de algún crío. 

Hace años conocí una cineasta que tenía todo el cuerpo tatuado.  Me contó que se lo hizo un famoso artista a cambio de que modelara en un Show de tatuajes. Otra persona que conozco se hizo un aguila enorme en la espalda. Cuando le pregunté si no lo podía perjudicar ya que acababa de conseguir un trabajo con una compañía bastante conservadora, me dijo que ellos no tenían por qué enterarse. Recuerdo que mi primo, mucho mayor que yo, llegó del ejército con una rosa tatuada en el brazo y el nombre de quien luego fuera su esposa. Supongo, que ahora que llevan años divorciados, se lo habrá removido. Nunca le he preguntado. 

Yo soy de la cultura pre-tatuaje. Todavía me intriga el impulso que tienen algunos por marcarse la piel, no como adorno, como serían los de henna, sino para “siempre.” Estoy segura que si me hubiese tatuado a los 20 como lo hizo mi primo, ya andaría arrepentida.  No soy ya esa niña. Ni me identifico con su vida.

También soy de las que huye del dolor y más aún el auto impuesto. Aunque hay quien lo niega, la mayoría acepta que es un procedimiento doloroso. Que conste que puedo bien apreciar el arte de los tatuajes. Algunos son verdaderas obras de arte.  Pero sé que ni me haría uno ni lo recomendaría. A veces pienso que soy aburrida y demasiado convencional hasta para mi gusto…

Mucha gente tiene miedo de perderse en el anonimato, quieren que se les vea, no sentirse invisibles... por eso la prevalencia de los selfies, supongo. Los tatuajes son formas de expresión individual. El tatuaje que antes era exclusivo de los presos y marineros (de los que anhelaban el contacto humano) es una forma que tiene la gente (los jóvenes y los no tan jóvenes)  de expresarse, de sentirse únicos, de hablar sin palabras. ¿Qué estaría diciéndome mami, la de mi sueño?

Monday, December 19, 2016

Rectify




Rectify, la serie de Sundance, de la cual escribí en julio del año pasado, ha llegado a su final. La serie que duró cinco temporadas gira alrededor de la vida de un exconvicto, Daniel Holden. Daniel había sido condenado a muerte por la violación y asesinato de su novia Hanna Dean, pero es liberado después de casi veinte años gracias a una prueba de ADN que invalida su sentencia.  El creador de la serie Ray McKinnon, dice que para crear el personaje y la historia se inspiró en la vida real, la suya para los detalles del pequeño sureño pueblo en el que se desarrolla la trama y la de otros exconvictos liberados despues de la llegada de las pruebas de ADN. Dice que la idea le surgió después de escuchar a un exconvicto hablar de la euforia de ser libre. Entonces McKinnon se da a la tarea de explorar que sucede después de ese primer día de libertad.  ¿Cómo se sobrevive después de que tanto de la vida se ha pasado encerrado en otra realidad? ¿Cómo se enfrenta al mundo el que ha sido encarcelado a pesar de ser inocente?

De regreso a Paulie, Georgia, su pueblo natal, el protagonista, intenta comenzar de nuevo. Desafortunadamente no cuenta con las herramientas sociales para ello ni recibe el apoyo de quienes lo rodean y aun lo consideran culpable.

Una de las cosas que más me gustó de esta serie es que es un mundo que nos es familiar. No es un mundo de gente mala ni envidiosa ni fuera de este mundo. Aquí la gente es básicamente buena, que sí, comenten errores, pero no es por maldad ni buscando venganzas. Uno de los personajes más interesantes es el de la hermana, Amantha. Amantha tiene apenas doce años cuando a Daniel lo condenan. Convencida de la  inocencia de su hermano la joven  dedica su vida a conseguir que la sentencia de su hermano sea conmutada. En efecto, su vida es marcada indeleblemente por lo que le sucede a Daniel.

La mamá (Janet) es otro personaje de interés.  Janet es una mujer que se siente derrotada como madre. Es una mujer inteligente y capaz pero apocada por lo que le sucedió a su hijo. Después de que es liberado, trata de acercarse a su hijo y relacionarse con el, pero Daniel, aunque respetuoso, está demasiado dañado por sus experiencias en la cárcel. No sabe compartir con otras personas ni ser confiado y feliz.

Como dice su creador, Rectify no es una serie para el multitasking. Es una serie que requiere atención. No tiene disparos, ni gritos, ni efectos especiales. No es una historia de villanos ni de asesinos a sueldo. Eso si, es una serie para los que se conmueven frente al dolor ajeno, para quienes aprecian las tramas lentas y las que exploran no la acción sino los sentimientos y preocupaciones de sus personajes. Y para los que lloran con facilidad y lo asumen.  Yo me la pasé llorando, o a punto de llorar…

Aunque el significado del título es obvio por  la trama. Es sólo en el último capitulo que se usa la palabra rectify, (de corregir o arreglar) por primera vez. La pronuncia Amantha para aceptar que no hay forma de corregir el mal que sucedió. Que nada puede cambiar el pasado, que es solo el futuro lo que todavía puede enmendarse.
“Nothing will rectify what’s happened,” le dice Amantha a Jon, el abogado de Daniel (otro personaje adorable). “It won’t bring back Hannah, or my dad, or my 18-year-old brother.” 

He aquí el mensaje, si alguno, de la serie. No se puede mirar al pasado buscando corregir el presente. Rectify es una serie que aunque nominada no recibió premios y que ha quedado reservada para los pocos, no para las masas. Un crítico proponía que se creara un premio especial en el que se pudiera nominar la serie y que resultara ganadora, porque se lo merecía. Así son los fans de la serie. Muchos la consideramos entre las mejores vistas por su belleza y su poesía, por la delicadeza con la cual se acerca al tema de la salvación, del crecimiento espiritual y de la angustia existencial. Aun sin premios, la recomiendo a mis lectores. Si no tienen Sundance, pueden ver las primeras cuatro temporadas en Netflix y la última, como hice yo, en itunes.

Monday, December 12, 2016

Lecturas 2016


Aquí les incluyo mi lista de lecturas para el año 2016. Como en años anteriores si ya reseñé el libro, solo tienen que seguir el enlace.

  1. La amante de Gardel de Mayra Santos.  Gardel viene a cantar a la isla y conoce una curandera joven que se convierte en su concubina tropical.  
  2. El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince. Bellas memorias de su padre quien fuera médico y activista social y quien fuera asesinado en plena calle por sus enemigos.
  3. Una muerte muy dulce de Simone de Beauvoir.  Beauvoir relata los últimos días de la vida de su madre. Lo hace no como filósofa feminista sino como una hija cargada de recuerdos y remordimientos. “Pero como nunca se hace todo lo que se puede hacer, por nadie--aun dentro de los límites, contestables, que nos hemos fijado--, nos quedan todavía muchos reproches por hacernos...”
  4. El turno del escriba de Ema Wolf y Graciela Montes. El escriba, encerrado en una prisión en Venecia conoce a Marco Polo y se entrega a la tarea de anotar la vida y viajes del viajero.
  5. Facsímil de Alejandro Zambra.
  6. El vestido de novia de Pierre Lemaitre. Una mujer comienza a dudar de su sanidad cuando encuentra que el niño que tiene a su cuidado ha sido asesinado y de una forma violenta.
  7. Untwine de Edwidge Danticat.  Una de un par de gemelas sobrevive un accidente automovilístico y trata de entender y aceptar la vida sin su otro yo. Según tengo entendido es su primer intento de escribir para el público conocido como Young adult. No es mala pero para nada se compara a The Farming of Bones. 
  8. The Heart Goes Last de Margaret Atwood. Otra novela de ciencia ficción de mi autora favorita.  Aquí el mundo está pata arribas y una pareja, (sobre) vive trabajando durante el día en trabajos aburridos y durmiendo por las noches en su auto ya que no pueden costearse una vivienda. Buscando algo de seguridad, se anotan en un experimento social.  Viven 6 meses como pareja en un apartamento cómodo, limpio y seguro, y seis meses como prisioneros del complejo. Pronto empiezan a descubrir que sus vidas son controladas por otros, y que corren peligro aun más que fuera del complejo.
  9. Half Broke Horses by Jannette Walls. Esta es una recreación novelada de la vida de Lily Casey Smith, la abuela materna de Walls quien vivió durante la primera mitad del siglo 20. Su abuela, una fascinante pero testaruda mujer, fue maestra, ranchera, jinete, comerciante, jugadora de póquer, aviadora, madre y esposa, quien se enfrentó valientemente a los prejuicios de su época.
  10. Coffee with Oscar Wilde de Merlin Holland. Holland toma las notas biográficas de Wilde y se imagina como sería una entrevista con el afamado escritor irlandés.
  11. “The Greek Interpreter” Arthur Conan Doyle. Este es de la colección de cuentos de Sherlock Holmes. Trata sobre la primera vez que Watson oye hablar del hermano de SH y lo llega a conocer—que no ocurre igual que en la serie (En la versión mas reciente del BBC, Mycroft secuestra a Watson para averiguar quien es y establecer su relación con el famoso detective). En el cuento, Holmes lleva a Watson a conocer a su hermano a un club de hombres pensantes en donde Holmes confiesa que Mycroft es mucho más inteligente que el.
  12. El sueño del señor juez de Carlos Gamerro. El señor Juez llega a un paraje recóndito donde ha tenido que matar a cientos de indios para conquistar el área y quiere establecer allí un pueblo al que piensa pedir permiso para ponerle su nombre. En sus intentos por lograr el permiso y controlar a los seguidores comienza a tener pesadillas en las que los hombres del pueblo tratan de hacerle mal. Lo triste es que pierde la habilidad de distinguir entre los meros sueños y la realidad.
  13. Tratándose de ustedes de Felipe Benítez Reyes. Unos amigos se reúnen para escribir juntos un cuento; el cuento toma vida y les hace muchas maldades.
  14. The man who mistook his wife for a hat de Oliver Sacks. Aquí el celebrado Sacks, cuenta de un paciente que literalmente agarra la cabeza de su esposa pensando que es su sombrero.
  15. Rosy & John de Pierre Lemaître. Como ven esta es la segunda novela de Lemaître que leí este año. En general diría que son novelas cortas y fáciles de leer del género noir.  En esta, un hombre pone una bomba en una tienda en Paris y luego se entrega. Durante su entrevista con la policía confiesa que ha puesto seis otras bombas que han de explotar en los próximos seis días y que solo dirá donde se encuentran si le conceden lo que pide.
  16. Las voces bajas de Manuel Rivas. Memorias noveladas de la vida de Rivas en el pueblito gallego en el que se crió. A mi me costó terminar 40 0 50 páginas; no porque no me gustara sino porque no hay un hilo narrativo. Lo más fascinante de este libro es la redacción. Rivas usa un lenguaje bello, mágico y sugestivo.  Aquí un ejemplo mientras habla de su padre: “Había sobrevivido a los infartos en secreto, pero esos silencios acostumbran a escribir en braille en algún túnel del cuerpo.” O este en el que describe una estampa familiar. “Era la ultima imagen retenida en el pestañear del sueño. Acunados por las voces bajas, en la escalera de Corpo Santo dormían los niños clandestinos.”
  17. El caballero de la flauta de Mayra Montero. Montero intenta recrear la vida de una mujer cubana que estuvo involucrada, brevemente, con Francisco de Miranda mientras este viajaba por Europa buscando apoyo para su lucha por la independencia de Venezuela. Aunque interesante por el elemento histórico (y la trama se lleva a cabo en Rusia) hubiese preferido leer más sobre Miranda y menos sobre la mojigata que se enamoró de el.
  18. The Book of Night Women de Marlon James. Lilith es la hija de un capataz blanco y una esclava negra.  Su característica física dominante son sus hermosos ojos verdes; su personalidad es altiva y rebelde.  Cree que sus ojos y su belleza la hacen superior a los demás. Otra esclava trata de ayudarla, de reclutarla para ser una de las mujeres que se reúnen por las noches a confabular contra los blancos, pero Lilith, tiene otras ideas en mente.
  19. Nightingale de Kristin Hannah.  Dos hermanas huérfanas de madre y abandonadas por su padre, se las arreglan para sobrevivir, a pesar de tener temperamentos radicalmente diferentes en Francia durante la invasión de los Nazis. Una se dedica a ayudar a la resistencia y la otra, atrapada con un nazi que se hospeda en su casa, logra salvar varios niños judíos de la muerte segura.
  20. El libro de las imaginadas de Sofía Irene Cardona. Esto es una colección de cuentos y micro cuentos que parecen, como sugiere la narradora, que salen de algún cajón en el que se ha ido guardando impresiones de la vida diaria.  El que más me gustó, es uno de los más cortos que se llama “N divaga sobre la muerte”. Cuenta de cómo N se acerca a las funerarias y la muerte. Me identifiqué mucho con su reacción.
  21. San Juan Noir editado por Mayra Santos. Una antología de cuentos noir. Hay muchos muy ingeniosos, y otros no tanto. Para una reseña completa pueden leer a Carmen Dolores Hernández que lo reseñó muy generosamente en el periódico El Nuevo Día del domingo 11 de diciembre.
  22. Dirk Gently’s Holistic Detective Agency de Douglas Adams. A esta novela llegué por la serie de BBCA. Noté en los créditos que estaba basada en una novela de Adams y me propuse leerla. Es divertida y extravagante como la popular The Hitchhiker’s Guide to the Universe.  La serie está muy, pero que, levemente basada en los libros—tres en total.  Esta es la reseña oficial del libro de 1989:
What do a dead cat, a computer whiz-kid, an Electric Monk who believes the world is pink, quantum mechanics, a Chronologist over 200 years old, Samuel Taylor Coleridge (poet), and pizza have in common? Apparently not much; until Dirk Gently, self-styled private investigator, sets out to prove the fundamental interconnectedness of all things by solving a mysterious murder, assisting a mysterious professor, unravelling a mysterious mystery, and eating a lot of pizza – not to mention saving the entire human race from extinction along the way (at no extra charge).
  1. La mordaza de Ivonne Acosta Lespier. Esta es de esas lecturas obligadas que pospone uno por ignorancia. Este libro seminal recoge la historia de la Ley 53, mejor conocida cono La ley de la mordaza. No apto para ilusos ya que demuestra como los íconos de nuestra historia son solo falsos dioses con pies de barro en los que abunda la mezquindad y que nos obligan a cuestionar la naturaleza humana como comentara en mi columna anterior.
 También leí varios cuentos. Estos son los que recuerdo ya que no se me ocurrió anotarlos. Algunos están disponibles en formato digital; incluyo el enlace:

"A Bunch of Savages" by Sofi Stambo
"A Conversation with my Father" by Grace Paley
"Wants" by Grace Paley
"Say Yes" by Tobias Wolff
"Who will greet you at home?" by Lesley Nneka Arimah
"Roman Fever" by Edith Wharton
"Waiting for the Electricity" by Christina Nichol

Saturday, December 03, 2016

La naturaleza humana




 ¿Somos los seres humanos inherentemente malvados? ¿O es que nacemos puros, buenos y nos dañamos o nos dañan? Ni filósofos ni sicólogos coinciden en la verdadera naturaleza humana.  Algunos estudios parecen indicar que los humanos como seres sociales, queremos agradar a los demás y ser partes de un grupo o sociedad y por eso tendemos a lo bueno, a compartir, a ayudar. Otros estudios parecen concluir que los humanos queremos sobre todo sobrevivir, y si eso significa eliminar al oponente o al que ponga en peligro nuestra supervivencia, eso hacemos. Ciertamente la historia nos muestra violentos e intolerantes. Me invades, y te ataco. Me pones nervioso y te margino. Eres diferente a mí y te mato.

El cine y la televisión a menudo sirven para que nos pensemos como seres humanos y reflexionemos sobre nuestras motivaciones. Por ejemplo, The Act of Killing es un film que compitió para documental del año en los Oscares de 2013. Para aquellos que no la hayan visto, la película trata de entender las motivaciones de los asesinos quienes ejecutaron a medio millón de comunistas indonesios en los años 60, instigados por el gobierno (que todavía está en el poder). El cineasta Joshua Oppenheimer quien originalmente trató de filmar a los sobrevivientes, pero no pudo ya que estos temían hablar del asunto, optó a sugerencias de las víctimas, por grabar a los asesinos que aun se jactaban de lo que habían hecho. El film gira en torno a las atrocidades de las que participaron dos personajes: Anwar Congo y Herman Koto. No es un documental cómodo para el espectador.  Pero nos obliga a pensar en cómo justificamos la maldad.  En el film, a los asesinos se les “contrataba” para que mataran comunistas porque éstos querían destruir a Indonesia, haciendo cosas como compartiendo las tierras con los pobres, pero muchos no comunistas morían también a manos de los gángsters, como les gusta apodarse. Si algún vecino o comerciante rehusaba pagar el soborno que los asesinos les imponían…porque sí, también morían. No sabemos, cuando terminan las casi dos horas que dura la película, si hay realmente algún cambio en la forma en que se perciben los personajes, (héroes o villanos) aunque sabemos que al Congo lo persiguen sus muertos por las pesadillas que relata. Y al final se le ve algo abatido. ¿Será posible que no acepten nunca que lo que hicieron, exterminar a sus pares por pensar diferente, estuvo mal?

La serie de televisión WestWorld también explora las motivaciones humanas. En el caso de WW, la pregunta es: ¿somos buenos mientras la sociedad nos obliga y tendemos a la violencia cuando sabemos que podemos actuar impunemente? WW basado en una película escrita por Michael Crichton el de Jurassic Park en los 70 es sobre un parque de diversiones en el que los invitados pagan grandes sumas de dinero para jugar al viejo oeste. En este mundo existen los hosts (anfitriones)  y los guests (invitados).  Los hosts son androides que lo único que los distingue de los invitados es que todos los días repiten las mismas historias (narrativas) y diálogos según se les haya programado. Según las reglas del juego, los invitados pueden hacer y deshacer en el parque y los anfitriones están ahí para servirles en lo que les plazca. Muchos invitados motivados por la impunidad, participan de matanzas, violaciones, juegos y todo tipo de aventura sin consecuencias fatales. Esto es hasta que los androides se rebelan…pero ya ahí me desvío del tema.

Lo cierto es que la película de Oppenheimer y WW se parecen en que sugieren que los humanos necesitamos limitaciones, que no nos portamos bien a menos que haya algo, el gobierno o la policía atajándonos.  En el caso de Indonesia, todo se fue al infierno ya que el gobierno auspició los crímenes y la sociedad todavía creyendo la propaganda anticomunista que presenta al comunista como al mismísimo demonio, también los aplaude. No es una conclusión esperanzadora…