Sunday, December 27, 2015

Lecturas 2015

Aquí les incluyo mi lista de lecturas para el año 2015. Hubo algunos libros que empecé pero no pude terminar…por ejemplo, Entretelas de Roxanna Matienzo.  Quería leerlo. Me interesaba el tema. Me lo recomendó alguien que respeto, pero después de las primeras cincuenta páginas me daba pereza retomarla. La lectura me era tan pesada, la redacción me pareció pobre y pretenciosa…Ya saben como es eso. Algunos libros por más que tratemos no podemos volver a ellos.  Y hay demasiados libros pendientes como para sufrir con uno que no podemos tragar…Al contrario de años anteriores, he incluido el país de los autores porque he leído varios franceses y quise anotar eso. Pero los he leído en español… no se impresionen. También incluí asteriscos para los que recomiendo de manera especial.

Como en años anteriores,  para leer mis comentarios sobre las no comentadas aquí, simplemente presionen sobre el título y esto las llevará a la entrada correspondiente en Leo, luego pienso.

  1. A Gate at the Stairs by Lorrie Moore (EU): Historia de una chica universitaria que solicita un trabajo como nana y pronto descubre que no hay cría a quien cuidar sino que la familia está en proceso de adopción.  Pronto se ve la joven involucrada en el proceso de adopción y tiene que aprender a lidiar con las excentricidades de los padres adoptivos de la niña, que resulta ser negra en un pueblo que no acepta con entusiasmo las diferencias raciales.  También se entera del pasado nebuloso de sus jefes. Bastante bien escrita pero pierde su efervescencia hacia la segunda mitad.
  2. Herejes de Leonardo Padura (Cuba): Se supone que es una novela policíaca, pero es también una novela histórica y ahí el problema.  Para empezar es larga (515 páginas) y tiende a divagar en vez de llegar al grano. Como suele ocurrir con las novelas históricas, el autor intenta incluir todo lo que aprendió mientras investigaba la época y todo lo que pensó sobre el hecho histórico.  A pesar de sus faltas, es una novela que vale la pena leer.  Sigue como en novelas anteriores al personaje de Mario Conde, un ex policía que se ha dado a la vida disoluta o por lo menos no parece que su vida tenga mucho sentido, útil por lo menos. Entonces llega Elías Kaminsky, hijo de Daniel un judío criado en Cuba, y contrata a Conde para que lo ayude a descubrir el paradero de un cuadro de Rembrandt de su familia que ha aparecido a la venta misteriosamente y a la vez aclarar dudas sobre el pasado de su padre. La novela se divide en cuatro capítulos que pretenden aludir a la Biblia: El libro de Daniel, El libro de Elías, el de Judith y el Génesis.
  3. La soledad de los números primos de Paulo Giordano (Ital): Me atrajo el título. Pensé que sería sobre las matemáticas o los matemáticos, así como la película Pi (1988). Sin embargo, aunque uno de los protagonistas es un genio de las matemáticas, ese no es el tema. Se centra más bien en el problema de dos jóvenes inadaptados.  Alice, es una chica anoréxica que cojea debido a un accidente que tuvo de niña y Mattia es un joven autista—aunque nunca se menciona el término en la novela— que se castiga por haber abandonado a su gemela causando su desaparición. Ambos tienen relaciones tensas y antagónicas con sus padres. Alice les echa la culpa de su vida miserable y Mattia se echa la culpa de la infelicidad de los de él. Piensa que él y Alice son como los números primos “dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos.” Ambos, como reconoce Mattia, preferirían ser normales, pero no pueden. Y así discurre la trama a veces poco verosímil y hasta un poco melodramática.  
  4. The Master of All Desires de Judith Merkle Riley (USA). Una novela seudo histórica que cae más bien en el género de la fantasía. Trata de una joven que está condenada a cargar con una cabeza malvada que tiene el poder de convertir en realidad todo lo que desea…Mientras ella desea librarse de la cabeza la reina se obsesiona por obtenerla para así asegurar su posición en el gobierno y con su marido, el rey. Otro personaje de la novela es Nostradamus quien alguna vez tuvo la cabeza malvada de Menander en su poder y vivió para arrepentirse.
  5. Good Morning, Midnight de Jean Rhys (Dominica): Una novela experimental sobre las peripecias a las que se enfrenta una mujer que trata de sobrevivir sola en Francia.
  6. Accidente Nocturno de Patrick Modiano (Fr): Un joven es arrollado por una mujer y después de salir del hospital intenta encontrarla para tratar de entender lo que le sucedió esa noche.  
  7. In Other Worlds: Sci-Fi and the Human Imagination de Margaret Atwood *(Ca): Una colección de ensayos sobre las aventuras literarias por el mundo de la ciencia ficción de una de mis novelistas favoritas. Informativo, interesante y ameno.
  8. Mistress of Nothing de Kate Pullinger (Br): Una dama de compañía se va para Egipto con su patrona y se enamora de un egipcio.  En un giro inesperado, la patrona le prohíbe vivir con su marido y la mantiene encerrada en la casa que comparten.
  9. Tuya de Claudia Piñeiro* (Arg): Una mujer se hace cómplice de su esposo en la muerte de la amante de este y luego se da cuenta que su marido la está utilizando para culparla del asesinato. Corta. Fácil de leer y divertida.
  10. Abril Rojo de Santiago Roncagliolo*** (Pe): Es releída y está reseñada en http://circuloleoarecibo.blogspot.com/2015_06_01_archive.html
  11. La apicultura según Samuel Beckett de Martin Page*** (Fr): Un joven trabaja con Samuel Beckett para poner sus documentos al día y descubre las excentricidades del afamado autor. Otro libro corto y travieso.
  12. The fault in our stars de Tom Green *(USA).  Una niña con cáncer se enamora y sufre las consecuencias de amar a una persona con sus días contados.
  13. Mañana en la batalla, piensa en mi de Jorge Marías** (Esp).  Otra vez recurre Marías a Shakespeare (Richard III) para el título de esta novela. Escrita en un estilo característico del autor, hay mucho de introspección y de repetición, como en encantamiento. Es básicamente la historia de un hombre que acepta cenar con una mujer casada con esperanzas de una relación ardiente y pasajera, pero las cosas se complican cuando se convierte en el único testigo de la muerte de la mujer. Como predice la mención de la obra de Shakespeare, la muerta o su reacción a su muerte lo persigue hasta que por fin logra confesar su rol en su fallecimiento. Hermoso y perceptivo.
  14. Ninguna eternidad como la mía de Ángeles Mastretta (Mx): Una joven bailarina se enamora de un periodista y paga el precio.
  15. The Lacuna de Barbara Kingsolver (USA) Un joven aspirante a escritor trabaja de cocinero de Frida y Diego Rivera en los años 30. Conoce a Trostsky y luego paga las consecuencias en la época de Hoover y la histeria sobre el comunismo.
  16. Formas de volver a casa de Alejandro Zambra ** (Ch) Una novela disfrazada de relatos autobiográficos en el que el protagonista trata de entender a los padres, a los hijos y a Chile después de Pinochet. La historia de una niña enigmática sirve de lazo para unir los capítulos.
  17. Mis documentos de Alejandro Zambra ** (Ch) Como Formas de volver a casa esta es una colección de cuentos que casi pueden leerse como novela ya que las historias se entrelazan unas con otras. Hay dos tipos de cuentos los narrados en primera persona, y aquellos en que se cuenta la vida de otros. Juega Zambra con los intersticios en el que se tejen la ficción y la realidad. Un libro para releer.
  18. The Obituary Writer de Ann Hood (USA): En 1906, una joven se enamora de un hombre casado. Se va de fin de semana con el y el desaparece durante un temblor de tierra. Ella se dedica entonces primero por error y después por convicción en la mujer que escribe esquelas conmovedoras. Otra historia, que se conecta hacia el final es de una joven esposa en los 60 que se enamora del vecino, también casado. Su esposo los descubre y ella vive tratando de sobreponerse a la crisis matrimonial. La portada es súper atractiva, la novela no tanto.
  19. La ridícula idea de no volver a verte de Rosa Montero (Esp): Esta es releída y ya fue reseñada en mi lista del año pasado.
  20. El peso del corazón de Rosa Montero (Esp): Vuelve la replicante Bruna Husky.  En esta secuela de Lágrimas en la lluvia, Bruna sigue contando los días que le faltan para vivir y entre otras cosas, descubre que no es única sino que hay otras replicantes con sus mismas facciones. Me huele a que ya hay una tercera parte cociéndose.
  21. The girl that fell from the sky  de Heidi W. Durrow ** *(USA) Esta es una de las mejores novelas que he leído este año. Es también la primera novela de Durrow.  Trata de Rachel una jovencita que sobrevive el suicidio de su madre y la muerte de sus hermanos. Rachel es una chica cuya madre es danesa y su padre afro-americano. Rachel debe sobrevivir en un lugar completamente racializado (Detroit) en el que no se puede ser de raza mixta y en el que se le exige afiliarse a una raza o la otra.
  22. Palacio de Sergio Gutiérrez Negrón (PR). Dos cosas me llevaron a esta novela: GN es el ganador del premio Nuevas Voces 2015 del Festival de la Palabra celebrada en SJ, PR, y me fue recomendada por un amigo librero en San Sebastián.   La novela sigue a un esposo abandonado que trata de dar con las razones de la abrupta e inesperada desaparición de su esposa, quien al igual que él estaba, hasta su desaparición, trabajando en su disertación doctoral. Aunque no es una gran novela, los personajes son interesantes, se lee con facilidad y es bastante corta, apenas 139 páginas.


Monday, December 21, 2015

Películas recomendadas

Ya antes de que se acabe el año quiero recomendar unas películas que he visto en los últimos días y me han gustado.  Todas diferentes. La primera es The Hedgehog:  el filme está basado en la novela francesa L'Élégance du hérisson de Muriel Barbery. La protagonista es una niña de once años que ha concluido que la vida no vale la pena y resuelve suicidarse cuando cumpla doce.  Para esa fecha faltan 165 días por lo que se da a la tarea de grabar sus últimos días (y la gente que la rodea) con una vieja cámara de vídeo que le regala su papá. Paloma, la protagonista, es una niña rica, consentida y podríamos decir que hasta malcriada pero su forma de ver la vida la hace sumamente adorable. El film, sin embargo, no es todo sobre ella.  Ella es más bien el lente a través del cual vemos la vida de los demás. Dos adultos forman una parte importante del relato y de la vida de Paloma, tanto que llegan a cambiar la vida de la niña: Uno es el señor Kakuro Ozu, un japonés recién llegado al edificio; La otra persona es la conserje (concierge), Renée Michel. Es sobre la conserje que la niña le dice al señor Ozu que tiene la elegancia del erizo; espinosa por fuera pero blanda por dentro.

La otra película es Moon, protagonizada por el maravilloso Sam Rockwell.  Esta es una película de ciencia ficción que sigue la vida de Sam Bell un astronauta/geólogo que se dedica a extraer de la Luna una sustancia que promete resolver la crisis energética en la Tierra. Cuando conocemos a Sam, él está contando los días que le faltan para volver a casa: dos semanas. Se entretiene montando un modelo, que me parece es de la tierra, viendo series viejas (en blanco y negro) y mirando viejos videomensajes que le ha enviado su esposa desde la Tierra. Mientras lucha por mantenerse cuerdo en la soledad del espacio, lo acompaña Gerty (la voz de Kevin Spacey), un robot supuestamente diseñado para protegerlo. Un día tiene un accidente fuera de la estación y cuando despierta, hay otra persona en la estación. Aquí empieza a desenmarañarse la trama… y me detengo para no arruinarles la película. Pero comento que como Blade Runner (una de mis películas 
favoritas), entra en juego no sólo la cuestión de cómo nos acercamos a la soledad sino también qué constituye un ser humano, o qué nos hace humanos.


Finalmente, está Leviathan. Si creemos por un momento que solo los que vivimos en la maldita colonia estamos sujetos a la corrupción, este filme, ambientado en un pueblito en las afueras de Moscú, nos acaba de arruinar las ilusiones. Kolya, el protagonista, es un mecánico que trabaja desde su casa, la que ha construido con sus propias manos en tierras heredadas de sus ancestros. En uno de esos juegos del destino, el gobierno (o la iglesia) decide expropiarle el terreno, pagarle una miseria por ella, y encima humillarlo. Kolya consigue un abogado que lo ayuda a detener el proceso, pero no puede con el Leviatán que es la burocracia y corrupción gubernamental. Haciendo alusión al Libro de Job,  Kolya (irascible, violento pero a la vez esposo y padre amoroso) ve su vida destruida y sin esperanzas de redención. Leviathan, nominada al Oscar de mejor película extranjera en esta pasada entrega, está bellamente filmada; las escenas fluctúan entre lo simbólico y lo sencillamente espectacular de este pueblo ruso a las orillas del mar de Barents. También presenta una fuerte crítica a la política, al gobierno, al sistema y a la iglesia ortodoxa que le hace el juego al alcalde corrupto con tal de lograr que le construyan una catedral…No en balde fue prohibida su distribución en su país de origen.

Tuesday, December 15, 2015

Las prácticas diarias y la corrupción

La corrupción es insidiosa. Comienza de forma casi imperceptible. En la primera vez, por ejemplo, que vemos a un amigo robar en una tienda y miramos para el lado o no lo confrontamos. Si, es en formas pequeñas. Se cuela en la fotocopia que sacamos para la iglesia, o para promover una actividad personal. En el papel que nos llevamos para el proyecto de la nena; cuando ponchamos a las 8:00 AM para irnos a desayunar a las 8:30. Son esas aparentes cosas inofensivas, casi inocentes las que se acumulan hasta que se pierde la perspectiva.

Para hablar de la corrupción, me parece que debemos comenzar como si estuviéramos en una reunión de AA y reconocer nuestra participación en la corrupción ya que todos hemos sido responsables de una forma u otra.

Sé que no es fácil.  El cuento que escribimos (el que nos inventamos) sobre nuestras propias vidas nos aleja de la corrupción.  Trabajamos, pagamos contribuciones, respetamos la ley—o por lo menos la mayoría de ellas…Las que nos convienen, las que no nos son muy inconvenientes. Pero no toda corrupción es igual. Eso tenemos que admitirlo. Decía el filósofo francés Michel de Certeau en L'invention du quotidien, (me referiré a la traducción al inglés The practice of everyday life)  que el obrero recurría a una forma de resistencia que el denominaba la perroque.  Según esta táctica, el obrero creaba para su lucro personal algún objeto que armaba de las sobras de cosas que hubiera por la oficina.  Decía De Certeau que no era robo exactamente ya que solo se usaba cosas que eran descartables y el “robo” era del tiempo que se suponía estuviera el empleado usando para enriquecer al patrono.

Según De Certeau a pesar de las miles de trabas y reglas que se les imponen a los  obreros en el trabajo, estos logran resistirse a la opresión del patrono, de socavar las medidas de control, de vengarse, si se quiere ver de esa forma.

Si nos dejamos llevar por la teoría de De Certeau, la corrupción pequeña es eso: una forma de resistirse al poder.  La fotocopia que saco para uso personal, la justifico porque me siento pequeña y sin poder, pero sacar dos o tres fotocopias no va a perjudicar al jefe y a mí me va a sacar de un apuro. Usar tiempo del trabajo para escribirle al novio o para recordarle a la esposa de algún compromiso personal, no va a hacerle daño a nadie. Y por su puesto, el jefe no tiene porque enterarse.

Pues digamos que La perroque justifica la corrupción pequeña, la que va dirigida a un ente invisible, el poder.  Pero ¿cómo explicamos la corrupción grande, la que nos perjudica a todos, la que aparece en la primera plana del periódico, la que señalamos indignados?

Primero debemos reconocer que la corrupción gubernamental (la que nos frustra, indigna y enerva) no es nueva.  No la inventó este gobierno ni el pasado. Y no es exclusivo de la isla. Muchos son los gobiernos que han caído victimas de la corrupción. Parecería ser condición humana.

¿Lo es? No lo sé, pero sí estoy convencida de que hay algunas prácticas y cuentos (esos que creamos para entendernos) que la hacen posible. Primero que nada está nuestra formación.  ¿Cuáles son los valores con los que nos criamos? ¿Cuáles son los valores que rigen nuestro mundo personal? ¿Cómo asumimos toda nuestra vida personal? ¿La aceptamos o la rechazamos? Con esto quiero que pensemos en cómo vemos lo que ocurre a nuestro derredor y como lo aceptamos.  El vecino se roba el cable, el agua, o la luz. ¿Lo denuncio? ¿Lo imito? No todo el que se cría en un ambiente en el que el robo es sancionado, roba.

Segundo factor que promueve la corrupción es el acceso al poder. ¿Cómo y para qué uso  las oportunidades que se me presentan desde mi posición de poder? ¿Lo uso para ayudar a otros o para mi beneficio personal? Algunos funcionarios ven el acceso al poder como un arma de doble filo. Algunos allegados pueden ver el puesto y como se logró como una promesa.  Si te ayudé a subir quiero algo a cambio: un trabajito, un contrato, acceso a algo o alguien. Me parece que esta es una cultura que requiere mucho trabajo…

Un tercer factor es la falta de transparencia en los procesos.  Una mirada somera al periódico nos muestra las miles de cosas que se hacen a escondidas, tapaditas. Lo poco que le gusta a los “servidores públicos” decirnos como y en que gastan el erario, como y con quien se juntan. En la Universidad se debatía constantemente entre la confidencialidad de las reuniones o la apertura a la comunidad.  Siempre he favorecido la apertura. La secretividad, estoy convencida, se presta para la corrupción.    

Finalmente, está la impunidad. Son demasiados los corruptos que van por la vida como si tal cosa. Los que tienen la evidencia que puede usarse en contra del transgresor, especialmente si son conocidos personales, la engavetan.  Creen que con destituir a la persona del cargo se acabó el problema. Mientras tanto, el corrupto se restriega las manos y prepara la próxima fechoría. (Pero ya se hace muy larga esta columna y tengo que cortar).

Queda reflexionar sobre como podemos contribuir a crear una cultura en la que no se fomente ni sancione la corrupción. 

Wednesday, December 02, 2015

Monstruos domésticos

Las casas son unos monstruos que reclaman mucho tiempo. Fíjese que hay que barrer, mapear, fregar, lavar ropa, pasar paños, recoger, ordenar…y etcétera, etcétera. Me siento a leer el periódico y recuerdo la trastera. Voy a la sala y recuerdo las fotos que tengo que organizar, en el baño veo el polvo acumularse por las esquinas. ¿No pasé el mapo ayer? ¿O fue antier?  Y el polvo en las ventanas… ¿desde cuándo se acumula?

La verdad es que para ser un ama de casas ideal se requiere de varias ayudantes—una que viva contigo-- dinero o ambas cosas.  No hay forma de mantener una casa más o menos decente y también tener vida. El año pasado quedé atrapada, en una fiesta de Navidad por cierto, en una conversación entre dos retiradas que contaban con lujo de detalles cómo mantenían sus casas limpias.  Había de ambas cosas, mucha ayuda externa y dinero. Ellas aseguraban que mantener una casa impecable era importante para una vida familiar placentera, creo que dijeron buena. Una hasta citó a otra lumbrera: “La mujer que se aburre en la casa es porque es una puerca”. Yo me limité a escuchar sus sabios consejos mientras buscaba con la mirada cómo escaparme de esa conversación asfixiante. Veía al colega reír allá con otros amigos y le quería gritar: "Sácame de aquí". No me interesaba entrar en la competencia que se había entablado entre las dos mujeres porque... sabía que iba a perder. No tengo ayudante. La casa se limpia gracias a una Roomba y mis pobres esfuerzos.

No quiero decir con eso que no me frustra este monstruo que no me deja disfrutar plenamente de mis horas de ocio sin que me ataque un sentimiento de culpabilidad que me obliga a coger un paño o una escoba. Estoy constantemente luchando con el monstruo para que me deje escribir o pintar o simplemente ver televisión sin que me esté hablando. Me identifico mucho con el comercial ese de la casa que le habla a la mujer. “If these walls could speak” dice. Acá no tenemos el problema del comején pero si las paredes hablaran habría muchas más mujeres en el manicomio.  ¡Si es que sin hablar hostigan a uno! (I’ve got enough guilt to start my own religion.) Y sí, digo mujeres porque aunque los hombres hacen por la casa—digo algunos—pero no sienten el impulso de limpiar, recoger ni ordenar como nosotras. Y acepto que es socialmente inculcado.


Es cierto como dice el colega que me exijo demasiado—él es feliz con la casa tal cual. “No sabes descansar.” “Siempre estás buscando que hacer.” “Cójelo suave.” Pero aunque trato de ignorarla, hay otra voz que dice: “Qué puerca,” “cómo pierdes el tiempo,” “limpia ahora que puede llegar visitas”… Ya ven, la meta es escribir no menos de 500 palabras y tengo 471. Me faltan 29 y ya me llama el baño que dejé sin limpiar para venir a quejarme de la casa.  Seré capaz de llegar a la meta o tendré que interrumpirme para atender lo que ignoré para venir a escribir estas palabras que nadie quiere leer. Lo logré. ¡Meta trazada!