Saturday, October 05, 2013

Sargasso



Acabo de recibir los últimos dos números de Sargasso, la revista del Departamento de inglés de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras correspondientes al año 2011-2012. Uno de los números, el que concierne esta columna, ha sido dedicado a la huelga de estudiantes del 2010-2011 y ha sido subtitulado: Public Education: Crisis and Dialogue at the University of Puerto Rico. Comienzo entonces por felicitar a los editores Maritza Stanchich y Don Walicek  por recoger este conjunto de ensayos que pretende servir de guía a futuros estudiosos del tema de modo que no pase este evento, que conmocionó a los universitarios y allegados y logró mantener la atención de la prensa por meses, una hazaña difícil de lograr en los medios tan volubles e inconsecuentes, al olvido.

La “Introducción” a cargo de Stanchich así como la cronología que le sigue, de Alessandra Rosa, sirven, como dice la editora, para facilitar un “análisis retrospectivo” de las repercusiones de este incidente a nivel local, en los Estados Unidos y en otros países. Los ensayos que siguen van desde la reflexión sobre el futuro de la Universidad, como el del Dr. Francisco Picó “University and Society” hasta un ensayo fotográfico de Ricardo Alcaraz Díaz del periódico Dialogo que narra en imágenes algunos de los momentos más emblemáticos de la huelga.

En este espacio me propongo comentar tres ensayos—a modo de aliciente para que adquieran la revista—el de Picó que menciono arriba, el de Giovanni Roberto “De cuando el barrio entró a la UPR” y el ya famoso de Carlos Pabón “Fungir como docentes”.

El ensayo de Picó (cuyas citas traduzco) debería ser punto de partida para la discusión del futuro de la universidad—ahora que nos enfrentamos a otro intento de reforma y en yuxtaposición al énfasis en las acreditaciones que tanto han mermado el apoyo de los programas académicos a los cursos considerados de educación general.  Y es que Picó nos exhorta a repensar la Universidad (un poco volviendo a sus orígenes) no como un taller para la preparación de la fuerza trabajadora sino como un aposento en el que se va a cultivar el intelecto. Dice Picó que “En la tradición occidental un universitario adquiría una mente crítica y conocimiento de los preocupaciones más pertinentes en las humanidades, ciencias sociales y naturales.”  Asegura el profesor de Humanidades que además de conocer cómo funcionan las sociedades, un universitario hoy necesita aprender a integrar el conocimiento.  Esto podría lograrse, extendiendo en vez de acortando los créditos académicos, reclutando profesores internacionales o con experiencia internacional, asistiendo (estudiantes y profesores) a congresos internacionales, reenfocando y reforzando el servicio comunitario y enriqueciendo, no menguando como ha ido ocurriendo, las colecciones de las bibliotecas para facilitar y apoyar la investigación. 

Giovanni Roberto recoge el momento histórico en la huelga cuando en diciembre de 2010 un contingente de jóvenes es contratado por una compañía privada, Capitol Security, (contratada a su vez por la administración del recinto de Río Piedras) “para intimidar” a los estudiantes huelguistas.  En su análisis de lo que ocurrió aquella noche, Roberto reconoce la violencia institucional que se esconde detrás de la burocracia administrativa de la Universidad y cómo la educación sirve para marcar diferencias.  Al enfrentarse los jóvenes—en su mayoría negros y pobres, excluidos de la sociedad por su color y clase social—a los universitarios, hubo un momento de tensión que se subsanó cuando lograron los huelguistas mirarse en el espejo del Otro. 

Finalmente, comento someramente el artículo de Pabón ya que fue y sigue siendo comentado ampliamente y es uno de los artículos que más comentarios (de ataque y de apoyo) ha recibido en la revista 80grados, revista que surgió durante la huelga y sirvió dicho sea de paso, como un vehículo para comentar la huelga y es hoy un espacio importante en la discusión de asuntos universitarios y culturales.  En este artículo, Pabón pide que funjamos como docentes volviendo al salón y buscando  a través del diálogo la solución al problema huelgario. Le pide a los huelguistas que le permitan volver al salón. Hace además una crítica a la asociación de profesores (APPU) por abrogarse el derecho de hablar por todos los profesores, cometario que sirvió como detonante para los ataques que sucedieron la publicación de la columna.  De modo que la tesis de Pabón que proponía analizar el indispensable y todavía pertinente rol de los docentes en el conflicto se convirtió en un dime y direte entre los que apoyaban y no apoyaban la huelga, y los que apoyaban o no a la APPU. También recibió el beso de muerte cuando fue usado por la administración para demostrar que los profesores “serios” no apoyaban la huelga por lo que Pabón tuvo que emitir un epílogo en el que rechazaba el endoso de la presidenta de la Junta de Síndicos.

Lamentablemente, los ensayos y el enfoque de este número de Sargasso se concentra solo en lo que ocurrió en el recinto de Río Piedras—a pesar de que también fue la primera huelga que logró unir a las once unidades (“Once recintos, una sola UPR” era el lema). Aún así, este número es un intento loable de documentar para la posteridad lo ocurrido en la huelga para que queden consignados los aciertos y las fallas de este momento que marcó para siempre la historia de la Universidad de Puerto Rico.  

para más información de cómo adquirir la revista, visite:  http://humanidades.uprrp.edu/ingles/pubs/sargasso.htm